Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Mayo 27
Puertas anchas y angostas
Mateo 7: 13-14
"Entren por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la ruina, y son muchos los que pasan por él. Pero ¡que angosta es la puerta y qué escabroso el camino que conduce a la salvación! Y que pocos son los que lo encuentran!" Jesús
Una bien amada madre y esposa falleció repentinamente. Los hijos adultos consuelan a su padre. Toda la familia está devastada. Muchos parientes y amigos pertenecen a grupos dedicados a la recuperación del abuso de sustancias. La occisa estuvo profundamente dedicada a ayudar a la recuperación de las personas con adicciones. Dos meses atrás, había "aceptado a Jesús como su salvador." Mañana será el momento de compartir el legado espiritual de esta amada mujer en el Eulogio, en las oraciones y a través de breves mensajes de esperanza.
Ella murió siendo cristiana. Vale la pena compartir esto con los asistentes al funeral. Si yo no comparto esto, la historia de su vida no estaría completa. Ella entendió claramente que sin Dios ella no tendría las fuerzas necesarias para vencer su adicción. Durante los años en los que trabajó dentro del grupo de recuperación, ella creció en el entendimiento del Altísimo Poder. Aceptó a Jesucristo en su vida como su Poder Superior.
Los Cristianos se afligen con esperanza. Esperamos ver a nuestros seres amados nuevamente. La tumba no es el final. Por ello, podemos repetir las palabras de San Pablo, "¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?. Pero demos gracias a Dios que nos da la victoria por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor." (1 Corintios 15: 55 - 56). Jesucristo conquistó la muerte. El nos cura y nos da la vida.
Una popular calcomanía para automóvil dice, "La vida es frágil. Manéjese con oración." Yo estoy plenamente consciente de que cada día es un regalo. El mañana puede no llegar. Muchos de nosotros probablemente tenemos asuntos pendientes dentro de nuestras vidas. Nos pueden llevar a la destrucción y sacarnos fuera de control. Necesitamos a Dios. Necesitamos de la fortaleza del Altísimo Poder mediante una relación personal con Jesucristo. Nosotros también podemos vivir con esperanza más allá de la tumba.
Oración: Dios mío, gracias por Jesucristo y por la esperanza de antes y después de la tumba. Amén.
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