Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Mayo 5
Ministre a los necesitados
Mateo 6:1-4
"Guárdense de las buenas acciones hechas a la vista de todos, a fin de que todos las aprecien. Pues en este caso, no les quedaría premio alguno que esperar de su Padre que está en el cielo. Cuando ayudes a un necesitado, no lo publiques al son de las trompetas; no imites a los que dan espectáculo en las sinagogas y en las calles, para que los hombres los alaben.... Tú, cuando ayudes a un necesitado, ni siquiera tu mano izquierda debe saber lo que hace la derecha: tu limosna quedará en secreto. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará." Jesús
¿Qué son los actos de rectitud? Jesús claramente lo explica. Los actos de rectitud son dar, orar y ayunar (Mateo 6: 2-4, 5-15, 16-18). Otra traducción interpreta a los 'actos de rectitud' cómo 'practicas de devoción'. A veces es útil leer distintas traducciones para poder entender mejor el significado de un pasaje.
A veces se me olvida que me espera una recompensa en el cielo y que tiene escrito mi nombre. Y la parte humana que tengo dentro de mí agradece profundamente el ser reconocida públicamente por todo el bien que se ha hecho. Todos necesitamos tener momentos de reafirmación dentro de nuestras vidas.
Es muy fácil convertirse en un hipócrita religioso. En lugar de hacer el bien desde el fondo del corazón, es muy tentador hacer el bien sólo con el fin de recibir un reconocimiento público. Tal vez ni siquiera nos percatamos de que estamos actuando así. Jesús simplemente nos está diciendo que no debemos presumir sobre nuestras ofrendas caritativas y/o nuestros actos de bondad y misericordia. Cuando presumimos y pavoneamos nuestra devoción, perdemos nuestra recompensa celestial. Nuestro amado Padre celestial sabe todo cuanto hacemos aún cuando otros no lo sepan. Y así, debemos esperar pacientemente para poder recibir nuestra recompensa celestial. Cada acto de bondad, cada acto caritativo, cada vez que compartimos nuestra abundancia, es visto y reconocido por Dios. No tenemos que hacer sonar nuestra propia trompeta.
Oración: Dios mío, ¡ayúdanos a no ser unos hipócritas religiosos!. Y si así somos, ayúdanos a convertirnos en personas humildes, gentiles, caritativas y bienhechoras. Amén.
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