Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Noviembre 1

El latido del corazón de Dios

"¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Único, para que quien cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.." Juan 3:16

¡Aún la tinta más despintada es mejor que una memoria bien intencionada! ¡Que cierto es esto! El día de hoy encontré una nota que escribí dentro de un libro hace más de veinte años. "Volví a nacer. 25 de Octubre de 1967." Esto me trajo muchas memorias de mi infancia. Ya me había olvidado de este evento por completo.

La iglesia a la que yo atendía de chica, por lo general, predicaba fuego en el infierno. De chica, tenía miedo de morirme y de ir al infierno. Así que, dentro de mis oraciones, yo le pedía a Dios que "me salvara" y que me ayudara a "volver a nacer." Recuerdo que en una ocasión me acerqué a mi maestra de catecismo para contarle esta gran noticia: "volví a nacer esta semana." Su respuesta aún suena en mis oídos. "Dios mío, ¡eso ya sucedió!" "Sí," respondí inmediatamente, "¡pero en esta ocasión de verdad lo digo en serio!" Muchas personas han experimentado lo mismo que yo. Nos han enseñado una teología de miedo y de condenación, en lugar de enseñarnos sobre el latido lleno de amor que tiene el corazón de Dios hacia nosotros.

Dios se encuentra profundamente enamorado de nosotros. El evangelio se convierte en una historia de amor y cada uno de nosotros contamos con un lugar dentro de esta historia. Dios también se encuentra profundamente enamorado del mundo. El mensaje del evangelio es profundamente sencillo. Dios nos ama a tal grado que literalmente movió al cielo y a la tierra para que nos abracen a través de Jesucristo. Nuestras almas se encontrarán intranquilas hasta que permitamos ser amados por Dios. Dios es nuestro Amante Divino.

Nosotros estamos creados para Dios y necesitamos de este renacimiento espiritual. Necesitamos de este gran romance con Dios mediante Jesucristo. Es posible que para algunos de nosotros este renacimiento haya sido un evento dramático. Para otros, es posible que este renacimiento haya sido un proceso gradual de fe que haya culminado con un momento de "ajá" en el cual nos demos cuenta de Dios y de la necesidad que tenemos de él. Así como cada nacimiento humano es único y cuenta con sus propios dolores de parto, también nuestros nacimientos espirituales son únicos. Nos acercamos a Dios con nuestra propia forma de ser y con nuestra forma particular de actuar. Le llevamos a Dios nuestras propias historias y nuestras propias experiencias de vida. Y Jesucristo es nuestro punto de unión. Él nos ofrece un cumpleaños espiritual. Este es el único lugar dentro del evangelio en donde insiste en la necesidad de un renacimiento espiritual. Debemos de volver a nacer. Lo logramos diciéndole "sí" a Jesucristo. Y seremos benditos abundantemente con todas las riquezas espirituales disponibles mediante Jesucristo para siempre.

Yo he reflexionado constantemente sobre esta historia. Nicodemo se acercó a Jesús durante la madrugada. Los dos hombres sostienen una profunda conversación y Jesús insiste en que debe "nacer desde allá arriba." En ningún lado dentro de la Biblia podemos constatar que Nicodemo se convierte. En ningún lado lo vemos orando las "oraciones de un pecador." Tampoco vemos a Jesús utilizar una formula previamente memorizada para las demás personas.

Nicodemo también se menciona dentro del evangelio de Juan 7:50. La policía del templo había sido enviada por otros líderes religiosos para arrestar a Jesús. Nicodemo se enfrenta valientemente a los Fariseos y les recuerda que están actuando ilegalmente. Los Fariseos lo acusan de intentar defender a Jesús. No volvemos a saber sobre nuestro amigo Nicodemo hasta el capítulo de Juan 19:39. En ese punto, Jesús ya había muerto en la cruz. José de Arimatea junto con Nicodemo le solicitan a las autoridades remover el cuerpo roto, amoratado y sangriento de Jesús que se encontraba en la cruz para enterrarlo, bajo su propia responsabilidad. A pesar de que nunca constatamos que Nicodemo "volvió a nacer" sus acciones nos dicen más que mil palabras ya que el se identifica con Jesucristo de manera pública.

Necesitamos "volver a nacer." Luego de haber renacido, necesitamos crecer junto con Dios y compartir nuestra fuente de esperanza y fortaleza espiritual con los demás. Tal como lo hizo Nicodemo, podemos compartir nuestra fe mediante nuestras acciones. San Francisco de Asís comentó en una ocasión: "prediquen el evangelio en todo momento. De ser necesario, utilicen las palabras."

Disfrute crecer junto con Dios. Disfrute de su cumpleaños espiritual. ¡Celébrelo! Haga una anotación dentro de su Biblia. Recuérdelo y disfrute de su nueva vida con Dios. Considere leer el libro entero de Juan. Nos ofrece una visión maravillosa de lo que significa estar con Dios como los amados amigos de Cristo.

Oración: Dios mío, gracias por estar tan enamorado de mí. Gracias por mi cumpleaños espiritual. Ayúdame a continuar diciendo "sí" a Cristo un día a la vez. Amén.

Octubre 31 Noviembre 2

Noviembre 2000       Página Principal de Devociones Diarias