Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Noviembre 10

Fíjense en su propio llamado

"Fíjense, hermanos, en ustedes, los elegidos de Dios: ¿cuántos de ustedes tienen el saber humano o son de familias nobles e influyentes? Dios ha elegido lo que el mundo considera necio para avergonzar a los sabios, y ha tomado lo que es débil en este mundo para confundir lo que es fuerte. Dios ha elegido lo que es común y despreciado en este mundo, lo que es nada, para reducir a la nada lo que es." I Corintios 1:26-28

Muchas personas se sorprenderían al saber que, originalmente, el Cristianismo fue un magnifico movimiento laico. Todavía lo es.

Durante los primeros trescientos años de la antigua iglesia no contaban con el clero ordenado que conocemos hoy en día. Para el caso, Jesús y sus seguidores nunca atendieron a un seminario formal. El Cristianismo de aquella época se proliferaba mediante los chismes y las pláticas diarias en el mercado o mediante los tiempo de prueba o de problemas que sufrían la gente común. Aquellos quienes eran seguidores de Jesús simplemente compartían lo que sabían acerca de su asombrante líder espiritual.

Jesús llamaba a la gente que con frecuencia era rechazada, odiada o desvalorada por la sociedad. Aquellos con poder e influencia por lo general sentían que ¡Jesús era una persona escandalosa! Él se asociaba con prostitutas, limosneros o con aquellos quienes padecían enfermedades o trastornos mentales. Él trataba a cada uno de ellos con respeto y dignidad. La gente común y corriente con gusto compartía sus experiencias personales sobre Cristo con sus amigos y vecinos mientras chismeaban y platicaban en el mercado.

El Espíritu de Cristo vive dentro de nosotros en cada paso de nuestras vidas. El Espíritu de Cristo traspasa toda barrera económica y toda escalera social. Cada uno de nosotros tiene un llamado especial de Dios y para Dios, mediante nuestra fe en Jesucristo. Cada uno de nosotros tiene una historia que contar sobre cómo sabemos y entendemos que Dios está trabajando dentro de nuestras vidas. Dios ansía que nuestras voces sean escuchadas. Es posible que no sepamos la historia entera de la creación hasta la redención, pero, sí podemos compartir lo que conocemos y lo que hemos experimentado.

Es maravilloso estar con Dios. La gente está buscando comida y refresco espiritual que satisfagan las necesidades más profundas de su alma. Nos encontramos dentro del romance más grande de la eternidad. La gente está en busca del latido del corazón de Dios. Muchas de las personas que andan en busca, de las que dudan, de los escépticos y sí, inclusive los religiosos, se encuentran renuentes a hablar con el clero y con los "expertos religiosos profesionales." Y, francamente, a algunos de estos "expertos" les falta identificarse con las realidades de este mundo. Es posible que cuenten con la sabiduría intelectual y el entrenamiento necesario, pero algunos de ellos carecen de experiencias con el corazón.

Sólo usted puede compartir sus experiencias con sus propias palabras. Nosotros contamos con una enorme fuerza al compartir nuestras historias. Ofrecemos palabras de esperanza y aliento que las demás personas necesitan escuchar. Por esto mismo, considere su propio llamado. Dios desea que usted comparta sus fuentes de fuerza espiritual de una manera humilde para ayudar dentro de este aturdido, preocupado y dolido mundo. Algunos de nosotros utilizaremos palabras o acciones de bondad y misericordia. Otros podrían ser llamados para compartir la bondad de Dios mediante otros medios. Sin embargo, cada uno de nosotros cuenta con regalos y talentos únicos. El mundo lo necesita. Dios utiliza personas ordinarias de maneras extraordinarias.

Oración: Dios mío, ayúdanos a considerar nuestro propio llamado. Ayúdanos a compartir nuestros recursos espirituales con un espíritu de gracia, hospitalidad y humildad. Amén.

Noviembre 9 Noviembre 11

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