Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Noviembre 11
¿Le gustaría ser millonario?
"Ya conocen la generosidad de Cristo Jesús, nuestro Señor, que, siendo rico se hizo pobre por ustedes para que su pobreza los hiciera ricos." 2 Corintios 8: 9
¿Quién quiere ser un millonario? Este popular programa de televisión ha atraído a millones de televidentes alrededor de Estados Unidos. Así es como funciona este programa de concursos. Las personas concursan para calificar y poder acudir al programa. Una vez que estén dentro del programa, se forma un grupo pequeño de concursantes quienes tratan de contestar correctamente las preguntas en el menor tiempo posible. El ganador tiene la oportunidad de sentarse en el "asiento caliente" para interactuar con el conductor del programa quien le hace una serie de preguntas mucho más complejas. Por cada uno de los aciertos el ganador recibe una cierta cantidad de dinero. Si el concursante se equivoca al contestar una pregunta es descalificado. A cada uno de los concursantes se les ofrecen tres "chances." Estos "chances" le permiten al concursante "preguntarle al público", "llamarle a un amigo" o bien, escoger una selección de "50 - 50" hecha por una computadora entre una buena o mala respuesta. En varias ocasiones, los concursantes hablan sobre su respuesta mientras el concursante le hace las preguntas. Por lo general, el conductor del programa le pregunta al concursante "¿Esa es tu respuesta final?" Este programa es muy entretenido y mucho más divertido que comprar billetes de lotería con la esperanza de poder ganar. ¿Quién no quisiera ser un millonario?
Una de las preguntas que se le hacen a los concursantes de este programa es que "¿qué harían con el dinero?" La mayoría contestaban que lo utilizarían para pagar sus deudas, para tomarse unas vacaciones, para establecer un fondo para sus hijos, o bien, para donarlo a una casa de beneficencia. Los concursantes pueden parar el juego y quedarse con la que ya hayan ganado, en lugar de arriesgarse a perderlo todo con respuestas equivocadas. Obviamente este juego le fascina a los televidentes, incluyéndome a mí.
Existen ciertas cosas que el dinero no puede comprar. Muchos persiguen el sueño americano de riqueza, salud y prosperidad. Sin embargo, la riqueza, los bienes o el estatus no pueden comprar la paz y la felicidad interior con Dios. La riqueza espiritual no tiene precio, sin embargo, ¡no puede ganarse o comprarse con nuestros recursos!
Muchas personas viven una pobreza espiritual dentro de sus vidas. Actuamos como si no contáramos con recursos espirituales. Sin embargo, ¡Dios quiere que seamos millonarios espirituales! Se nos ofrecen todos las bendiciones espirituales de Cristo. El poder de Dios se encuentra más cerca de nosotros que nuestra propia respiración, más cerca que nuestras manos y nuestros pies. Dios no es miserable, sino todo lo contrario, Dios está ansioso por brindarnos bendiciones mediante el generoso acto de Jesucristo. No necesitamos preguntarle al público, llamarle a un amigo ni arriesgarnos con un 50 - 50 chance de escoger una respuesta buena o mala. Si nos encontramos dudosos, podemos acercarnos confiadamente a Dios y pedirle que nos brinde sabiduría, visión, dirección y aliento para poder manejar cada una de las circunstancias que se nos presenten dentro de nuestra vida. Mis queridos amigos, esto es la riqueza espiritual.
Jesús les dijo: "Yo soy el pan de vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre y el que cree en mí nunca tendrá sed."" (Juan 6:35). Ni todo el dinero del mundo puede comprar el pan y el agua celestial. Es un regalo que se ofrece a quienes lo desean recibir. Ya ha sido comprado con el regalo infinito de la muerte de Cristo en la cruz. Venga a sentarse en la mesa del banquete de Dios. Festeje. Beba. ¡Celebre su herencia! Comparta sus riquezas con los demás mediante actos generosos.
Oración: Dios mío, bendícenos con la riqueza espiritual que Jesús desea darnos a través de su generoso acto en la cruz. Amén.
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