Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Noviembre 12
¡No tiene precio!
"Bendito sea Dios, Padre de Cristo Jesús, nuestro Señor, por su gran misericordia. Al resucitar a Cristo Jesús de entre los muertos, nos dio una nueva vida y una esperanza viva. Reservaba para ustedes la herencia celestial, ese tesoro que no perece ni se echa a perder y que no se deshace con el tiempo. Y los protege el poder de Dios, por medio de la fe, con miras a la salvación que nos tiene preparada para los últimos tiempos. Por esto estén alegres, aunque por un tiempo tengan que ser afligidos con diversas pruebas. Si el oro debe ser probado pasando por el fuego y es sólo cosa pasajera, con mayor razón su fe, que vale mucho más. Esta prueba les merecerá alabanza, honor y gloria el día en que se manifieste Cristo Jesús. Ustedes lo aman sin haberlo visto; ahora creen en él sin verlo, y nadie sabría expresar su alegría celestial..." 1 Pedro 1: 3-8
Me gusta mucho participar en los eventos internacionales de la fe. Durante años he aprendido bastante sobre las principales religiones de todo el mundo. Ellas realzan mi propio crecimiento y expresión espiritual. Cuando fui al Oriente, visité muchos templos Budistas y santuarios Sintoístas. Mientras estaba en el Golfo Pérsico, llevé a un grupo de marineros a varias mezquitas Musulmanas. En otros países he visitado templos Hindúes, altares Chinos y muchos tipos de Iglesias.
Un año me invitaron a participar dentro de un evento internacional de la fe. Para este evento, ayude a desarrollar un llamado creativo con un grupo que utilizaba platos Tibetanos. Estos platos nos ayudaron a rezar y a alabar como Protestantes, Judíos, Musulmanes, Budistas y Católicos de todas las orientaciones sexuales con unidad y paz.
Madeleine L'Engle nos ofrece esta visión en su libro Glimpses of Grace (Visiones de Gracia): "Un estudio sobre los mitos de varias religiones y culturas no nos demuestra que tan diferentes somos los seres humanos, sino más bien que parecidos somos en nuestra ansia por Dios, por el Creador quien nos brinda significado y dignidad a nuestras vidas."
Nuestra fe no tiene precio. Nuestra ansia por Dios se expresa de diferentes maneras dentro del mundo. Sin embargo, yo soy Cristiana y mi alimento más nutritivo para el alma proviene del evangelio y de otros escritos del Nuevo Testamento. Me maravillo ante las maravillosas palabras de Jesús. Para mí, Él es la luz del mundo, el pan de la vida, la verdad y la mejor manera de ser un Dios. Nunca lo he visto sin embargo lo amo. Yo he encontrado que mi fe en Cristo es más dulce que la miel y más preciada que el oro o la plata. ¡No tiene precio!
Nuestras ansias espirituales pueden satisfacerse con sus palabras. Mastique, saboreé, disfrute y permanezca con ellas mediante el banquete de los evangelios. Vuélvalas a calentar, sírvalas con una manera diferente para meditar, imagínese estar dentro de la historias y compártalas con sus amigos. Hay algo para todos.
El alimento para el alma viene en diferentes formas. Yo me enriquecí mucho con las otras tradiciones de fe. Tienen mucho que ofrecer y me ayudan en mi crecimiento interno. De igual manera, ¡ellas se enriquecen con mi propia fe! Nos encontramos dentro de un viaje espiritual juntos. Tenemos diferentes caminos. Pero todos estamos en busca del significado y la dignidad dentro de nuestras vidas. El respeto es una palabra sagrada. Podemos vivir juntos en paz y unidad. Valore su fe. Lo detendrá en tiempos de necesidad y también bendecirá a los demás.
Oración: Dios mío, gracias por la promesa de volver a nacer, por la resurrección después de la muerte, por la herencia espiritual, por la fuerza en tiempos de sufrimiento y también por la fe inapreciable. Amén.
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