Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Noviembre 13

El conocer a Cristo lo es todo

"Cristo es mi vida, y de la misma suerte saco provecho. Pero al tener a Cristo consideré todas mis ventajas como cosas negativas. Más aún, todo lo considero al presente como peso muerto en comparación con esto tan extraordinario que es conocer a Cristo Jesús, mi Señor. A causa de él ya nada tiene valor para mí y todo lo considero como pelusas mientras trato de ganar a Cristo. Y quiero encontrarme en él, no teniendo ya esa rectitud que pretende la Ley, sino aquella que es fruto de la fe de Cristo, quiero decir, la reordenación que Dios realiza a raíz de la fe. Quiero conocerlo, quiero probar el poder de su resurrección y tener parte en sus sufrimientos; y siendo semejante a él en su muerte, alcanzaré, Dios lo quiere, la resurrección de los muertos.". Filipenses 1:21; 3:7-13

Me gusta mucho leer el libro de los Filipenses y me gusta ayudar a los demás a leerlo. Está lleno de visiones inmersas en el poder de Dios y puede transformar dramáticamente nuestras vidas. Sólo contiene cuatro capítulos y vale la pena leerlo, memorizarlo y utilizarlo para meditación personal. Se cree que el autor de este evangelio es el apóstol Pablo. El originalmente era un rabí Judío Ortodoxo quien cazaba apasionadamente a los Cristianos. El entusiasmadamente los encarcelaba y se alegraba con sus muertes. Sin embargo, un día, sostuvo una dramática conversación en el Camino de Damasco. El gran cambio de su corazón cambió su vida. Para el asombro de sus colegas rabinos y de aquellos quienes fueron perseguido por este apóstol, él se convirtió en un misionario eterno de Jesucristo. Sufrió grandes cantidades a causa de su fe Cristiana. Escribió el libro de los Filipenses mientras se encontraba encadenado por el evangelio. A través de esta carta, aprendemos acerca de la alegría Cristiana mediante el sufrimiento por el evangelio.

Hace algunos años, una joven activista lesbiana vivió una experiencia espiritual que la convirtió. Conoció a Jesucristo de una forma poderosa, sanadora y personalmente transformante. Comenzó a asistir a un curso Bíblico para homosexuales, lesbianas y bisexuales quienes tenían dudas, quienes estaban en busca y quienes eran escépticos. Alguien le dio una Biblia. Por primera vez en la vida, empezó a leer el evangelio. Al terminar este curso asistió a otro curso de cuatro semanas junto con un grupo de lesbianas Cristianas y juntas leyeron el bello libro de Rut. Al leer este libro, todas las mujeres encontraron un lugar dentro de la historia de amor de Dios. Al finalizar el curso, el grupo decidió que no querían separarse por lo que acordaron que sería una bonita experiencia si leyeran otro libro "corto" de la Biblia. Así que escogieron el libro de los Filipenses ya que era un libro corto.

Se asombraron ante las riquezas espirituales que se encontraban escritas en estos cuatro capítulos y leyeron ansiosamente palabra por palabra. Algunas de ellas se conmovieron de tal manera que memorizaron las frases que más les gustaron. De esta manera, podrían tener una "capilla portátil" dentro de sus corazones. Algunas de ellas iniciaron un viaje espiritual. Otras comenzaron a orar en el nombre de Jesucristo por primera vez en sus vidas.

Una joven lesbiana ansiosamente comenzó a compartir sus experiencias espirituales con otras activistas lesbianas. Ellas estaban confundidas de que su bella, brillante y dedicada amiga se identificara como una Cristiana. Las experiencias que habían tenido con muchas iglesias Cristianas no habían sido muy bonitas. Un día, un millón de miembros del grupo "Guardadores de Promesas" visitaron su ciudad para rezar formando un gran grupo de hombres heterosexuales evangelistas Cristianos. Las jóvenes mujeres fueron a su encuentran y gustosamente compartieron su fe con ellos. "Existen muchas iglesias Cristianas para sus amigos homosexuales", les dijo una de ellas. Muchos de los hombres se asombraron al saber acerca de esta voz de la fe Cristiana creciente entre las minorías sexuales. Se asombraron ante esta lesbiana. Ella literalmente era "una en un millón." Tal como el apóstol Pablo, ella había aprendido que el hecho de conocer a Cristo lo era todo. Ella quería vivir el poder de la resurrección y deseaba compartir su fe.

Así que sosténgase de su asiento mientras usted lee estas poderosas páginas. Espere que su vida cambie.

Oración: Sí, Dios mío, nosotros también deseamos conocer a Cristo y el poder de la resurrección. Ayúdanos a compartir nuestra fe con la valentía de Pablo y de esta anónima lesbiana Cristiana. Amén.

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