Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Noviembre 17

Dios nos abraza

Jesús continuó: "Había un hombre que tenía dos hijos. El menor dijo a su padre: "Dame la parte de la hacienda que me corresponde." Y el padre repartió sus bienes entre los dos. El hijo menor juntó todos sus haberes, y unos días después se fue a un país lejano. Allí malgastó su dinero llevando una vida desordenada. Cuando ya había gastado todo, sobrevino en aquella región una escasez grande y comenzó a pasar necesidad. Fue a buscar trabajo y se puso al servicio de un habitante del lugar, que lo envió a su campo a cuidar cerdos. Hubiera deseado llenarse el estómago con la comida que daban a los cerdos, pero nadie le daba algo. Finalmente recapacitó y se dijo: "¡Cuantos asalariados de mi padre tienen pan de sobra, mientras yo aquí me muero de hambre! Tengo que hacer algo: volveré donde mi padre y le diré: Padre, he pecado contra Dios y contra ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo. Trátame como a uno de tus asalariados." Se levantó, pues, y se fue donde su padre. Estaba aún lejos cuando su padre lo vio y sintió compasión; corrió a echarse a su cuello y lo besó." Lucas 15: 11-20

La tercera historia de Lucas 15 es la del famoso hijo pródigo. Todos conocemos la historia. Un hijo crece y le rompe el corazón a sus padres con las decisiones que toma en su vida. Al irse a vivir por su propia cuenta, él hijo se topa con unas circunstancias desesperantes y comienza a pasar necesidades. En lugar de morir en la calle, regresa a su casa. El padre lo ve a lo lejos y corre a abrazarlo. Lleno de alegría, el padre hace una fiesta para celebrar el regreso de su querido hijo. ¡Sólo lo mejor para su hijo!

También hay otro hermano dentro de esta historia. El se enoja al ver la alegría de su padre por que su hijo perdido había regresado. No entiende la alegría de su padre y se enoja. Inclusive, se niega a entrar a su casa. Así que, su padre sale a verlo y le pide que entra a la casa para estar en la fiesta. Sostienen una importante conversación. "Hijo", le dice su padre, "tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero había que hacer fiesta y alegrarse, puesto que tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y se ha encontrado."

Muchas veces pensamos que esta parábola solamente se trata acerca del regreso de un hijo perdido. Pero, realmente la parábola trata acerca de un amoroso, cariñoso, paciente y celestial Padre quien valora a cada uno de sus hijos. Mediante esta parábola, podemos observar los conceptos de drama y de ofensa presentes dentro del evangelio. Vale la pena contar esta parábola con nuestras propias palabras. Es una historia eterna sobre la familia, sobre Dios, sobre las relaciones, sobre el perdón y la celebración sin castigo. Se trata acerca del arrepentimiento y la reconciliación. Se trata acerca de santos convertidos en pecadores y de pecadores convertidos en santos. Se trata acerca del abrazo de Dios.

Pero lo más importante es el latido del corazón de Dios para nosotros. Este es el evangelio en su forma más pura y simple. Dios es generoso para perdonarnos y reconciliarse con nosotros. En muchas ocasiones esperamos que se nos castigue. Sin embargo, Dios quiere hacer una fiesta cada vez que uno de nosotros regresa a sus amorosos y maravillosos brazos. Es fácil pasar por alto a un padre amoroso. Al hacerlo, nos perdimos el corazón del evangelio.

Oración: Amoroso y celestial Padre, gracias por amarnos, perdonarnos y reconciliarte con nosotros. Sorpréndenos con tu alegría y bendícenos con uno de tus maravillosos abrazos. Amén.

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