Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Noviembre 20

Bienvenidos al club de los pecadores

"No hay distinción de personas, pues todas pecaron y están faltos de la gloria de Dios." Romanos 3:23

Me gustaría aprovechar la oportunidad para darles la bienvenida al club de los pecadores. La inscripción es gratuita y es un aspecto desafortunado pero muy real dentro de nuestra condición como seres humanos. Sólo Dios es perfecto. Sólo Cristo está libre de pecado. Y la Biblia nos dice que Cristo murió por los pecados del mundo. Esto puede sorprender a algunos pastores e iglesias Cristianas bien intencionadas, pero inclusive las iglesias y sus líderes espirituales "pecan." Y el pecado es una garantía de indigestión espiritual. El pecado no nos ofrece ningún nutriente para nuestra alma.

Jesús murió por los pecados del mundo, sin importar la preferencia sexual de nadie. La cruz es nuestro común denominador. Todos tenemos la misma necesidad de una limpieza espiritual y de una restauración de nuestros pecados. Debemos iniciar con un corazón contrariado. Es bueno recordar que Jesús es amable con todo tipo de personas. Él nunca ha insistido en un cambio dentro de las preferencias sexuales. Sin embargo, ha insistido en que todos nos alejemos del pecado.

Muchos de mis colegas evangélicos se van a estremecer con lo que voy a decir: la homosexualidad no es un pecado. Tampoco lo es la heterosexualidad o la bisexualidad. Nuestra sexualidad es un buen regalo de Dios. Debemos recordar que Dios se alegra con la diversidad humana y que honra nuestras diferencias y nuestras amorosas relaciones. Un dicho muy popular de cuando yo era joven decía: "¡Dios no crea basura!" Todos somos valiosos para Dios. Dios no prefiere cierta orientación sexual. Es posible que las personas sean prejuiciosas, pero Dios no lo es.

Regresemos a esta "cosa del pecado." El pecado no es preciado. Es dañino. Existen muchas palabras utilizadas dentro de la Biblia para describir el pecado. Las palabras Hebreas o Griegas tienen un significado tan especial que nosotros, dentro del siglo 21, no apreciamos. "Traspasos, transgresiones y deudas" revelan que el pecado es una realidad y que es una parte compleja dentro de la naturaleza humana. Podemos evitar o negar el pecado como parte de nuestra humanidad, pero la realidad es otra. El pecado existe junto con la creación y nos confunde. Todos hemos pecado y nos hemos quedado cortos de la gloria de Dios. Todos somos parte del club de los pecadores.

El Padre Eugene Peterson escribió esta reveladora visión en su bello libro titulado Answering God (Respondiéndole a Dios), "El pecado no demuestra lo que está mal dentro de nuestra mente, sino que es el catastrófico desorden en el cual nos encontramos ante Dios. Esto es parte de la condición humana."

Es bueno tomarnos un tiempo dentro de nuestra vida para confesar nuestras caídas ante Dios, con un espíritu de humildad. Todos hemos fallado en algún punto de nuestras vidas. A lo mejor y lo hacemos con el pensamiento o con una palabra. A lo mejor y en un momento de enojo nos rehusamos a abrazar a alguien a quien queremos o nos "olvidamos" de hacer algo que ya habíamos prometido. ¿En donde hemos fallado el día de hoy? ¿En donde nos encontramos con Dios?

La buena noticia del evangelio es que cuando nosotros confesemos nuestros pecados, Dios siempre nos perdona (1 Juan 1:9). La confesión es buena para nuestra alma y es la llave de nuestra renovación espiritual, de nuestro renacimiento y de nuestra re-dedicación con Dios.

Oración: Dios mío, perdóname. Perdóname sí he pecado con palabras, pensamientos o hechos el día de hoy. Ayúdame a vivir una vida mejor y más amorosa contigo. Amén.

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