Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Noviembre 21
Más que una preocupación religiosa
Cuando rezan con las manos extendidas, aparto mis ojos para no verlos; aunque multipliquen sus plegarias, no las escucharé, porque veo las sangre en sus manos. ¡Lávense, purifíquense! No me hagan el testigo de sus malas acciones, dejen de hacer el mal y aprendan a hacer el bien. Busquen la justicia, den sus derechos al oprimido, hagan justicia al huérfano y defiendan a la viuda." Ahora Yahvé les dice: "Vengan, para que arreglemos cuentas. Aunque sus pecados sean colorados, quedarán blancos como la nieve; aunque sean de color púrpura, se volverán como la lana blanca." Isaías 1:15-18a
El pecado es más que una preocupación religiosa. El pecado es socio - religioso y corporal. Cada crimen social, adulterio, opresión, injusticias, robo, crueldad, inhumanidad, negligencia de los pobres con sus tierras, naciones o vecinos se convierte en pecado. (Éxodo 20:12-17; Job 31; Isaías 1:12-20; Amós 1:3 y 2:16).
Pero el pecado tiene un origen y una responsabilidad individual. El primer libro de la Biblia traza el pecado al mal uso deliberado de las libertades otorgadas por Dios. Los valores familiares tradicionales y el mal uso de las libertades de Dios vienen desde el inicio de la historia humana como la conocemos, por medio de Adán y Eva.
Los antiguos profetas Judíos insistieron en una responsabilidad individual para la limpieza, renovación y reformación interna. También hicieron un llamado a su nación para que cambiara todo lo que enojaba al Santificado. Los Salmos nos dan un vocabulario que nos enseña nuestra separación de Dios. Utilizan palabras muy descriptivas tales como "rebelde, vagabundo, delincuente, malhechor, culpable, mentiroso, malo" y mucho más.
El pecado es simple y complicado a la vez. Es una señal de que fallamos en lo que Dios quiere que seamos y que hagamos. Una maravillosa reflexión sobre el pecado la podemos encontrar en el libro titulado " Adicción y Gracia", escrito por el Dr. Gerry May. Como psiquiatra activo y líder de oración, él hace esta observación sobre el pecado. El pecado es todo aquello que nos bloquea del amor de Dios, del amor al vecino y del amor en sí.
El pecado borra nuestras conexiones con Dios. El diccionario Webster define al pecado como el rompimiento de las leyes religiosas o de los principios morales. Se ve desde una perspectiva religiosa y moral. Dios le da al pecado su significado completo. El pecado es lo opuesto a la bondad, al amor y a la intención de Dios.
La solución al pecado es una afirmación sobre simplificada que dice que debemos ofrecer nuestros corazones rotos y contrariados a Dios para que los limpie. Necesitamos del amor de Dios y de su misericordia dentro de nuestras vidas. La Biblia nos ofrece muchas garantías del perdón (Salmos 103:8-14; Isaías 1:18; 55:6-7.) Los Salmos nos ofrecen muchas oraciones útiles para el pecado, el arrepentimiento, la limpieza interna y para el inicio de una nueva vida con Dios (Salmos 6, 32, 38, 51, 102, 130 y 143.) Cuando nos confesemos ante Dios, se nos limpia y libera del pecado.
A lo mejor y el Salmo 51 puede ser un buen lugar para iniciar. Dios nos promete limpiar nuestros pecados y nuestra alma. Dios nos promete restaurar nuestra alegría.
La explicación más simple que yo conozco para la confesión es admitir nuestros malos actos personales y corporales mediante palabras, pensamientos o hechos ante Dios, mientras pedimos su ayuda para poder lograr una mejor vida.
Oración: Dios mío, ayúdame a dejar de hacer cosas malas y aprender las buenas. Ayúdame a buscar justicia y a alentar a los oprimidos. Escucha mis plegarias. Amén.
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