Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Noviembre 25

Una cita divina

Entonces la mujer, que sabía muy bien lo que había pasado, asustada y temblando, se postró ante él y le contó todo la verdad. Jesús le dijo: "Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda sana de tu enfermedad." Jesús estaba todavía hablando cuando llegaron algunos de la casa del oficial de la sinagoga para informarle: "Tu hija está muerta. ¿Para que molestar ya al Maestro?" Marcos 5:33-35

Asustada y temblando, esta mujer anónima se postra ante Jesús y le cuenta la verdad de su vida. Jesús la bendice con un éxito espiritual. Ella tuvo una curación personal y privada y luego la pudo compartir con la comunidad. Dietrich Bonhoeffer, un pastor Luterano quien fue ejecutado por los Nazis, comentó una voz que la vida espiritual estaba destinada a momentos combinados de soledad con la comunidad. Nosotros necesitamos de las dos enterezas. No podemos lograr un éxito espiritual por nosotros mismos. Necesitamos de un apoyo amoroso para poder salir adelante.

Jesús bendijo públicamente a la mujer por su valentía y su fe. Ella caminó en la luz de Dios con el entendimiento que ella poseía. En su desesperación, trató de alcanzar un lineamiento. Ella fue tan lejos como pudo, llena de fe. Confiaba en que Dios la ayudara a pisar tierra firme. Jesús la envió a su casa para que viviera en paz, le restauró su vida dentro de su comunidad y le permitió caminar en una luz más brillante todavía. Estoy segura de que ella valoró las palabras de Jesús, y las mantuvo cerca de su corazón mientras las compartía con los demás.

Lo que alguna vez fue su fuente de angustia ahora se convirtió en su fuente de bendición. Con sus propias palabras, ella contaría su historia una y otra vez para todos aquellos que la escucharan, de cómo ella fue bendita de una manera tan maravillosa. Ella contaba la historia de Dios.

Y ahora veamos al padre de la hija moribunda. Su hija acababa de morir. Él era uno de los pocos líderes religiosos que estaba abierto a las enseñanzas de Jesús. Él contaba con suficiente poder y prestigio dentro de la sinagoga Judía para prevenir que esta mujer formara parte de la comunidad.

Es muy el estilo de Dios juntar a estas dos personas en una cita divina.

Ambos vivían bajo ciertas reglas y prescribían los límites de sus religiones mientras caminaban en la luz de Dios, tal y como entendían a Dios. Sin embargo, dentro de sus momentos de mayor necesidad, se acercaron a Jesús para poder recibir más luz. A través de su relación con Dios, ambos aprendieron que Dios era más grande que su religión.

Oración: Dios mío, ayúdanos a alcanzarte para recibir más luz a través de Jesús, el Sanador. Amén.

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