Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Noviembre 4

¡Alabado sea el Señor y distribuyan las municiones!

"Por lo demás, fortalézcanse en el Señor con su energía y su fuerza. Lleven con ustedes todas las armas de Dios para que puedan resistir las maniobras del diablo. Pues no nos estamos enfrentando a fuerzas humanas, sino a los poderes y autoridades que dirigen este mundo y sus fuerzas obscuras, los espíritus y fuerzas malas del mundo de arriba. Por eso, pónganse la armadura de Dios, para que en el día malo puedan resistir y mantenerse en la fila valiéndose de todas sus armas." Efesios 6: 10-13

Como seguidores de Cristo, vamos a presenciar una guerra espiritual. Vivimos dentro de un mundo lleno de mal y de bien. El mal se disfraza de muchas maneras intentando extinguir la luz de Dios que vive dentro de nosotros. El mal puede ser sutil y difícil de identificar. El mal nos puede desgastar como arena en un zapato. Nos encontramos dentro de una lucha que no es entre la sangre y la carne, sino más bien es un lucha cósmica de la naturaleza. Nuestra mejor defensa es una buena ofensa.

Como discípulos Cristianos, debemos reflejar y compartir la luz que vive dentro de nosotros. Esa luz es Cristo. La guerra espiritual desea extinguir nuestra luz. Puede presentarse mediante un compromiso razonable o puede ser bastante obvia tal como lo han sido los movimientos maléficos dentro de la historia mundial.

Así que, ¿cómo podemos ser fuertes en Dios? Podemos vivir dentro de la fuerza del poder de Dios y aguantar el mal utilizando toda la armadura de Dios. Nos es suficiente utilizar una parte de la armadura. Años de experiencia militar y estrategias militares nos revelan que los enemigos siempre buscarán atacar el punto débil de su adversario. El enemigo estudiara las debilidades de su oponente y, cuando menos lo esperan, atacará y matará sin misericordia.

¿Cuál es la armadura completa de Dios? Utilizamos la armadura completa de Dios mientras nos mantenemos firmes dentro de nuestra fe. Utilice su cinturón de la verdad. Utilice su escudo de justicia. Utilice zapatos que lo prepararán para poder proclamar el evangelio de la paz. San Francisco nos recuerda que debemos predicar el evangelio en todo momento y de ser necesario, debemos utilizar las palabras. Sujétese a su escudo de fe. Utilice su casco de la salvación y su espada del Espíritu, la cual es la palabra de Dios. Y rece en el poder del Espíritu Santo en todo momento durante sus oraciones. Manténgase alerta mientras reza y rece frecuentemente por los demás Cristianos que luchan en contra del mal. ¡Alabado sea el Señor y distribuyan las municiones! Nuestra mejor munición en contra del mal y la duda es la oración.

Yo tenía un marcador de libros que decía algo así: Cuando vemos arriba, Dios está viendo abajo. Cuando nos vestimos con la armadura completa de Dios, podemos estar seguros de que Dios está parado junto a nosotros. Dios es más grande que cualquier fuerza combinada del mal. Una persona más Dios resulta en una mayoría. Y necesitamos orar para cada uno de nosotros triunfemos dentro de nuestra vida Cristiana. Mediante nuestras oraciones, podemos ayudar a que los demás se vistan con la armadura completa de Dios cuando se encuentren cansados de luchar o cuando no estén preparados.

Existen muchas personas que dicen que las minorías sexuales no pueden ser Cristianos. Pero la palabra de Dios invita a todos los interesados en Cristo a formar parte de la familia de Dios, sin importar sus preferencias sexuales. Este es una parte importante dentro de nuestra armadura. Sin este entendimiento, nos encontramos vulnerables a los ataques del mal quien goza derrotarnos con sus mentiras y engaños.

¡Alabado sea el Señor y distribuyan las municiones! Utilice la armadura completa de Dios. Recuerde, la Biblia invita a "todos", "quien quiera" y "quien sea" sin discriminación alguna, a formar parte de una vida plena y triunfante con Dios.

Oración: Dios mío, gracias por tus palabras las cuales nos refuerzan para luchar en esta guerra espiritual. Ayúdanos a mantenernos firmes utilizando tu armadura. Amén.

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