Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Noviembre 5
Visiones sobre el discipulado
"¡Para Dios nada es imposible!" Lucas 1:37
¿Alguna vez lo ha visitado un ángel? Una visita inesperada de un ángel cambió la vida de María para siempre. Su respuesta a esta visita cambió la historia mundial. María, junto con Isabel, nos ofrece unas visiones enriquecedoras sobre el discipulado, sobre el liderazgo espiritual y sobre el éxito espiritual.
El ángel Gabriel le informó a María que Dios tenía una misión especial para ella. Ella debía ser impregnada por el Espíritu Santo con un hijo, al cuál lo llamarían el "Hijo de Dios." Y para convencer a esta joven y soltera adolescente, le dijo que un pariente suyo, con el nombre de Isabel, también esta embarazada. Isabel era estéril desde hace mucho tiempo. Todos sabían que ya no se encontraba en edad fértil. Pero Gabriel le recordó a María: "nada es imposible para Dios." Y la respuesta de María fue "sí." "Aquí estoy yo, un sirviente del Señor; y que se haga según su palabra." Luego se fue el ángel.
María nos enseña sobre el discipulado. Inmediatamente fue en busca de Isabel. Es posible que ella pensara que necesitaba de los consejos de esta mujer. Es posible que María entendió que necesitaba un amigo espiritual que pensara igual que ella para que la alentara en este inusual y posiblemente mortal llamado de Dios. Aún con lo joven que era, ella entendió que necesitaba de una compañía para poder obedecer a este inusual e inoportuno llamado dentro de su vida. Isabel sería una gran bendición para ella. Y María sería una gran bendición para Isabel.
María también nos demuestra una grandeza espiritual. Ella mostró una sabiduría que iba más allá de su propia edad al obedecer el liderazgo de Dios dentro de su vida. Ella tenía una sensibilidad hacia Dios. Y ella accedió a este inusual llamado y asumió este liderazgo espiritual. Ella nos enseña como vivir una nueva vida en Cristo en el momento en el que vuelve a nacer espiritualmente. Ella confió en su fe, segura de que Dios le iba a proponer un día a la vez. Si Dios llamaba, él proveía. Ella obedeció y estaba dispuesta a confiarle a Dios su presente y su futuro. Ella no conocía la historia entera, sin embargo confió en la fe que tenía. Ella sabía que con Dios era más que suficiente.
Finalmente, esta inusual adolescente nos enseña sobre el éxito espiritual. Ella escuchó el llamado de Dios en privado. Sin embargo, inmediatamente buscó una afirmación y a su comunidad mediante su pariente Isabel. Ella necesitaba compartir esta asombrante historia con alguien que se alegraría junto con ella, que la alentara durante los obstáculos y que la bendijera espiritualmente. Necesitaba la fuerza de su pariente, su sabiduría, su experiencia con Dios dentro de su propia vida y su amistad. El éxito espiritual lo podemos encontrar en nuestra soledad o con los demás. Así es.
La caminata espiritual requiere de una responsabilidad, obediencia, aliento y cuidado. Los discípulos se hacen, no nacen. Toma tiempo, esfuerzo, entrenamiento, compañía, aprendizaje, práctica y fe. El discipulado es un proceso de aprendizaje que dura toda la vida. Y Dios nos utilizará para enseñar a los demás dentro de su vida espiritual.
Durante los próximos treinta años, María estudiaría y aprendería de su asombroso hijo, el Hijo de Dios, Jesucristo. Nos enseña lecciones profundas sobre el discipulado mediante sus experiencias de vida. Considere estudiar su vida mediante el evangelio. Ella tiene mucho que enseñarnos sobre el obedecer al llamado de Dios.
Oración: Enséñanos, Dios mío, sobre el discipulado mediante estas lecciones de la joven María y Isabel. Amén.
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