Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Noviembre 6

Nuestro llamado del siglo 21

"Como el Padre me envió a mí, así los envío yo también..." Juan 20:21b

Existen tres palabras que cada generación necesita escuchar y pasar a las siguientes generaciones. Esas palabras son "Dios te ama." Estas palabras necesitan escucharse a través del mundo entero en cada ciudad, en cada pueblo, en cada cultura y en cada idioma. El dinero no puede comprar lo que el amor de Dios nos puede dar. El enorme amor de Dios no tiene precio.

Jesucristo nos envía dentro de nuestras comunidades, familias, sociedades y mercados con sus maravillosas buenas nuevas. A Dios le gusta utilizar personas comunes y corrientes para compartir el mensaje de amor mediante Jesús. Por lo general, nosotros somos los mejores misionarios de las personas. Entendemos las plegarias de los demás. Entendemos sus necesidades y sus luchas. Nadie amará a nuestra gente como lo hacemos nosotros. Ellos son nuestra familia, nuestros amigos y nuestros amantes.

Los reclutados menos indicados para la armada de Dios por lo general representan la bendición más grande. Dios goza utilizarnos. Las personas se interesan en nuestras historias de cómo encontramos un reforzamiento y una intimidad con Dios. Nuestras historias de fe tienen un gran poder para alentar a los necesitados. Muchas personas nunca han leído el evangelio. Nunca han conocido a Jesucristo. Muchos nunca han ido a la iglesia y no tienen intención alguna de ir. Sin embargo, están buscando la verdad espiritual. Y durante nuestras vidas, es probable que nosotros seamos la única Biblia que ellos leerán.

Evelyn Underhill nos subraya que Dios nunca llamó al mundo para ir a la Iglesia. Pero Dios si llamó a las iglesias para ir al mundo. Nosotros somos llamados y enviados por Jesucristo. Debemos ser culturalmente relevantes al compartir el mensaje de amor y paz de Cristo con los demás. Contamos con el poder y la autoridad por ser seguidores de Cristo para compartir nuestros conocimientos sobre la historia de Jesús a través de nuestras palabras y nuestros hechos. Es nuestro llamado del siglo 21 ser mensajeros del evangelio. El Pentecostés no es un evento que se lleva a cabo una vez al año, ni tampoco es un evento que perteneció a las iglesias del siglo primero. El Pentecostés es un llamado eterno para todas las generaciones.

Oración: Dios mío, aquí estoy. Envíame. Pero ayúdame a aprender a través de los agraciados ejemplos de Cristo. Amén.

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