Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Octubre 12
Vigilado durante su muerte
Cuando llegaron al lugar que se llama Gólgota (o Calvario), o sea, "calavera", le dieron a beber vino mezclado con hiel. Jesús lo probó pero no lo quiso beber. Allí lo crucificaron y después se repartieron entre ellos la ropa de Jesús, echándola a suertes. Luego se sentaron a vigilarlo. Mateo 27:33-36
Durante los últimos veinte años, he acompañado a muchas familias mientras sus seres amados se están muriendo. Estas terribles horas que te parten el corazón son muy cansadas. Por lo general los enfermos se encuentran sedados por el exceso de medicación con el fin de que mueran con dignidad y comodidad. Mucha gente solicita oraciones, escrituras y rituales religiosos apropiados, tales como los últimos ritos y la absolución, otorgados por los clérigos de sus tradiciones. Por lo general, la atmósfera se encuentra tranquila. Durante todos los años de mi ministerio, jamás había presenciado ninguna situación similar a esta.
Me encuentro llena de horror y pena a lo que le está sucediendo a Jesús. De acuerdo a las antiguas tradiciones, las mujeres en Jerusalén generalmente les brindaban un analgésico a quienes estaban siendo crucificados. Jesús rehusó este acto de misericordia. Escogió estar plenamente consciente hasta que llegara la muerte. Luego los soldados lo crucificaron. Los evangelios nos dicen que Jesús fue destituido de sus ropas antes de ser clavado a la cruz. Para todos aquellos que no están familiarizados con una crucifixión, era una ejecución lenta y dolorosa en donde clavaban o ataban a la victima a una cruz, una estaca o un árbol. Era utilizado por los Romanos especialmente para aquellos que eran convictos de un crimen violento, de desobediencia, o bien, cuando abandonaban al ejercito o se rebelaban ante el estado. Los soldados posteriormente rifaban las ropas que le habían quitado a la víctima, cumpliendo las profecías (Salmos 22:18). Los soldados comenzaron a vigilar a Jesús durante su muerte. Era un trabajo sucio, pero todo era parte de sus trabajos diarios.
Hace poco hice todos los arreglos para que a la tierra de mi jardín le pueda dar más el aire. Este proceso consta en hacerle hoyos a la tierra. Esto permite que el agua y demás nutrientes penetren la superficie. Así, las condiciones de crecimiento para el jardín se mejoran. A nuestro corazón también le necesita dar el aire. Con esto, las escrituras pueden profundizarse más dentro de nuestra alma, penetrándose y trasformándose para que podamos tener un mayor reconocimiento de la presencia amorosa de Dios dentro de nuestras vidas. Lean los pasajes en voz alta. Léalos lentamente. Léanlos lentamente una y otra vez. Siéntese en silencio e imagínese estar cerca de Jesús durante el tiempo que tuvo antes de ser crucificado. ¿Qué le diría?
Hace algunos años, mientras llevaba a cabo la misa de un Viernes Santo en uno de los barcos del ejercito estadounidense un marinero escuchaba atentamente el sermón. Al finalizar la misa, se me acercó. "Capellán," me dijo, "Yo necesito lo que Jesús hizo por mí en la cruz. Yo quiero ser Cristiano." Todos necesitamos lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz. Él se hizo cargo de todos nuestros pecados para que podamos creer y tener una vida eterna mediante su muerte en la cruz. ¿Le gustaría ser un Cristiano? Es tan fácil como respirar.
Oración: Señor Jesucristo, yo también necesito lo que hiciste por mi en la cruz. Entra a mi corazón. Amén.
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