Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Octubre 15

La manera Jesús de morir

Al oírlo, algunos de los presentes decían: "Está llamando a Elías." Uno de ellos corrió, tomó una esponja, la empapó en vinagre y la puso en la punta de la caña para darle de beber. Los otros le decían: "Déjalo, veamos si viene Elías a salvarlo." Pero nuevamente Jesús dio un grito y entregó su espíritu. Mateo 27: 47-50

Los impuestos y la muerte son las dos únicas cosas seguras en esta vida, nos recuerdan los cínicos. Pero aún cuando bromeamos, existe algo sagrado sobre el momento de la muerte. Lo respetamos y a la vez lo tememos. He estado en muchas camas de hospitales en donde las personas inhalan su último respiro. He visto que la luz de sus ojos disminuya y desaparezca. Es un momento sagrado en donde se nos recuerda nuestra propia mortalidad.

Todos nacemos y morimos en algún momento. La muerte es parte de la vida. Un poeta nos recuerda que no todos se van pacíficamente a la obscuridad. Sin embargo, en ocasiones la muerte es una bendición después de haber sufrido enormemente a causa de una enfermedad terminal o una enfermedad que nos debilite poco a poco.

Yo pienso que se puede decir que mi cultura norteamericana no muere con gracia. Mucha gente evita por completo el tema y ni siquiera utilizan la palabra "muerte." Oh, la gente dice, "ya pasaron a otra vida." Otra frase que escucha continuamente es, "Dios los llevó a casa." Otros dicen calladamente, "se fueron para estar con el Señor." La sociedad continúa a buscar desenfrenadamente la fuente de la juventud. Pero la muerte nos va a llegar a todos, tarde o temprano.

Existe una manera Jesús de morir que nos ofrece valentía, esperanza y dignidad. Es la manera de fe y se encuentra disponible para todos nosotros. Podemos ver esta enorme fe a través de las oraciones finales de Cristo mientras inhalaba su último respiro. "Padre en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lucas 23:44-46; Juan 19:30). Y luego murió. Jesús sabía que su tiempo había terminado. Su trabajo en vida había acabado. Rezó su última oración a Dios utilizando el nombre que más le gustaba. Su vida en oración lo ayudó a vivir con grandeza y a morir con dignidad y valentía en sus momentos de mayor necesidad. Se puso en las manos amorosas de su querido Padre celestial a quien amaba y servía. Dios lo condujo a la eternidad.

La manera Jesús de morir es tan sencilla como el respirar. Se basa en vivir con Dios aquí y en el más allá. Dios se encuentra igual de cerca que nuestra respiración, más cerca que nuestras propias manos y pies. Dios nos conducirá a la eternidad cuando llegue nuestro momento. No debemos tener miedo. Comprométase con Dios y recuerde que Dios es fe. Nunca nos abandonará y nos desampara en nuestro lecho de muerte. Nos encontramos en las manos amorosas de Dios mientras Él conduce al paraíso.

Oración: Abrázanos cerca de tu corazón, Dios mío. Mantente más cerca que nuestra respiración y que nuestras propias manos y pies. Amén.

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