Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Octubre 18
Madres
También estaban allí, observándolo todo, algunas mujeres que desde Galilea habían seguido a Jesús para servirlo. Entre ellas estaban María Magdalena, madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo. Mateo 27:55-56
Un antiguo dicho hebreo nos dice, "Dios no podía estar en todos lados, por lo que creó a las madres." Marilyn Vos Savant nos dice, "para adquirir conocimiento, uno debe estudiar; pero para adquirir sabiduría, uno debe observar." El pasaje del día de hoy nos enseña visiones profundas mediante la combinación de sabiduría, conocimiento, amor y valentía que nos demostraron estas madres en la cruz. Se dieron lugar muchas madres llenas de pena que observaban a distancia.
Siguieron a Jesús, llenas de fe, y cuidaron de sus necesidades y de las de sus discípulos. Muchas de ellas utilizaron sus propios recursos para proveer a este asombrante líder espiritual. Aún en medio del peligro, se mantuvieron llenas de valentía junto a la cruz y observaron a su amado amigo, maestro, sanador y rabí morir una muerte llena de agonía y pena. ¿Quiénes eran estas asombrosas líderes espirituales femeninas quienes estaban llenas de valentía, amor, lealtad y sabiduría?
María Magdalena recibió una cura profunda y espiritual mediante Jesús (Lucas 8: 1-3). Realmente no sabemos quien es María, la madre de Santiago y de José, sin embargo, el texto bíblico nos dice que observó junto con María Magdalena como la tumba de Jesús fue enterrada y sellada (Mateo 27: 61; Marcos 15:47). Muchas mujeres siguieron y sirvieron gozosamente a Jesús durante su ministerio, de manera práctica y humilde. Siempre las trató con el mayor respeto considerándolas como personas de gran valor y equidad. Jesús estaba miles de años más adelantado que los movimientos por los derechos humanos.
Ya hemos estudiado sobre la madre de los hijos de Zebedeo en los pasajes anteriores (Mateo 20: 20-28). Ella y sus hijos se le habían acercado de manera privada a Jesús. Le pidieron poder, prestigio, privilegio y el honor de sentarse junto a Él cuando estuvieran en el Reino, cosa que molestó a los demás discípulos cuando se enteraron. Ellos le habían dado a conocer sus súplicas arrodillados ante Él y llenos de súplicas. En ese momento, Jesús les preguntó si podían beber de la copa de la cual Él iba a beber. Ellos ansiosamente dijeron que sí podían. Me pregunto si esta madre estaba recordando esta conversación con Jesús mientras lo veía morir en la cruz. Me pregunto cuales serían sus pensamientos y sus oraciones al ver a Jesús en la cruz.
Observemos esta escena por un momento. Jesús muere en la cruz. Muchas mujeres lloraban y observaban a distancia. La tierra temblaba y el cielo se obscurecía. Los soldados estaban aterrorizados. Los líderes religiosos se encontraban satisfechos de que su enemigo Jesús por fin había muerto.
¿En donde estamos nosotros dentro de esta escena? ¿Cuáles son nuestros pensamientos y nuestras oraciones? ¿Qué dirección espiritual obtenemos mediante estos versos?
Oración: Oh Dios, bendícenos con el amor, la valentía, la lealtad y la sabiduría de estas mujeres quienes observaban a distancia. Amén.
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