Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Octubre 20
La tumba vigilada
Al día siguiente (el día después de la Preparación de la Pascua), los jefes de los sacerdotes y los fariseos se presentaron a Pilato y le dijeron: "Señor nos hemos acordado que ese mentiroso dijo cuando aún vivía: "Después de tres días resucitaré". Ordena, pues, que sea asegurado el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, roben el cuerpo y digan al pueblo: "Resucitó de entre los muertos". Este sería un engaño más perjudicial que el primero." Pilato les respondió: "Ahí tienen un guardia. Vayan ustedes y tomen todas las precauciones que crean convenientes." Ellos pues, fueron al sepulcro y lo aseguraron. Sellaron la piedra que cerraba la entrada y pusieron un guardia. Mateo 27:62-66
Jesús estaba muerto y enterrado. Los jefes de los sacerdotes y los fariseos lo habían visto morir con sus propios ojos. Las temerosas autoridades religiosas aún no se encontraban satisfechos. Así que, al día siguiente, fueron a ver al gobernador Pilato, para hacerle una propuesta. No descansarían hasta que fuera puesto un guardia armado enfrente del sepulcro en donde se encontraba Jesús. Ni la propia muerte de Jesús calmaría los ataques en su contra. Ellos le recordaron a Pilato: "ese mentiroso dijo cuando aún vivía: "Después de tres días resucitaré". Le suplicaron a Pilato que previniera un problema. Los discípulos de Cristo podrían intentar robarse el cuerpo y pretender que resucitó de entre los muertos. Eso, proclamaban los líderes religiosos, sería un engaño más prejudicial que el primero.
Me pregunto que pensaba Pilato realmente. ¿Acaso se arrepentía de su debilidad previa cuando permitió que los líderes religiosos influenciaran en su decisión? Estos fanáticos líderes religiosos estaban determinados a eliminar a Jesús en la muerte y en vida. ¿Acaso Pilato estaba consciente de que estos líderes religiosos rehusaban tranquilizarse? A lo mejor y era más fácil ceder ante sus deseos nuevamente y asegurar el sepulcro con un guardia armado tal y como ellos lo pedían. Probablemente esto parecería una cosa de nada después de un acto tan terrible como era el de condenar un inocente a la muerte. Ahora, Pilato tenía que vivir con las consecuencias de sus decisiones.
¿Cuál es la verdad? Los pensamientos de Jesús son nuestros ¿Quién es el que miente y quién es al que le mienten? ¿Qué es lo que nos engaña hoy en día bajo el disfraz de algo puramente religioso y entusiasta?
Los líderes religiosos, insistentemente, fueron a asegurar el sepulcro de la mejor manera en la que ellos podían. Sellaron la tumba y pusieron un guardia Romano enfrente. Hicieron todo en su poder para mantener a Jesús dentro de su tumba.
Oración: ¿Dios mío, donde nos encontramos nosotros dentro de este historia? ¿Acaso nuestros celos religiosos nos han cegado al espíritu de Cristo? ¿O acaso hemos sido como Pilato, condonando a la violencia religiosa porque se nos dificulta luchar por la justicia? Amén.
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