Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Octubre 21

¡Vayan y digan!

Pasado el sábado, al aclarar el primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a visitar el sepulcro. De repente se produjo un violento temblor: el Ángel del Señor bajó del cielo, se dirigió al sepulcro, hizo rodar la piedra de la entrada y se sentó sobre de ella. Su aspecto era como el relámpago y sus ropas blancas como la nieve. Al ver al Ángel, los guardias temblaron de miedo y se quedaron como muertos. El Ángel dijo a las mujeres: "Ustedes no tienen por qué temer. Yo sé que buscan a Jesús, que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado tal como lo había anunciado. Vengan a ver el lugar donde lo habían puesto pero vuelvan en seguida y digan a sus discípulos: Ha resucitado de entre los muertos y ya se les adelanta camino a Galilea. Allí lo verán ustedes. Con esto ya se lo dije todo." Mateo 28:1-7

¿Usted cree en los ángeles? Yo sí. Mientras los soldados romanos temblaban de miedo y se desmayaban, María Magdalena y la otra María tuvieron un encuentro un ángel de Dios. Estas dos mujeres fueron las primeras en escuchar las buenas noticias. "Ustedes no tienen por qué temer. Yo sé que buscan a Jesús, que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado tal como lo había anunciado. Vengan a ver el lugar donde lo habían puesto pero vuelvan en seguida y digan a sus discípulos: Ha resucitado de entre los muertos y ya se les adelanta camino a Galilea. Allí lo verán ustedes."

Desde el principio, el evangelio debía compartirse con los demás. La muerte había sido conquistada. ¡Cristo había resucitado! El mensaje se compartió primero con aquellos quienes realmente amaban a Jesús. Los primeros apóstoles, es decir, aquellos enviados por Dios como mensajeros, eran mujeres encargadas del liderazgo espiritual de las futuras iglesias.

No tengan miedo. ¡Cristo ha resucitado! La muerte no logró mantenerlo encarcelado. Compartan este mensaje de esperanza. Vayan a los evangelios y vean por ustedes mismos. Lean todos los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Es posible que los detalles difieran un poco de un emocionado autor a otro, sin embargo, la tumba se encontró vacía en todos los evangelios. Y las mujeres fueron las primeras a las que se les encargó el mensaje de esperanza de la resurrección del evangelio.

Desde el inicio de la resurrección, Dios utilizó a las mujeres para que ellas compartieran la verdad y el liderazgo espiritual entre los hombres y las mujeres. Así que no tengan miedo, Dios está dispuesto y nos está esperando para poder utilizarnos. Dios busca a gente ordinaria, de todas las orientaciones sexuales, que quiera ser extraordinaria.

Así, vemos a las primeras misionarias de Cristo. Fueron mujeres que con valentía sirvieron a Cristo en vida y que luego lo vieron morir. Lo vieron enterrado y fueron de las primeras en verlo resucitado. Y Dios las utiliza para poner el mundo boca abajo.

Oración: Dios mío, ayúdanos a no tener miedo. Ayúdanos a ver y a sentir el poder de la tumba vacía junto con estas dos valientes mujeres y apóstoles. Amén.

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