Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Octubre 26

Nuestro llamado en Cristo

"Vayan pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos.." Mateo 28: 19a

Las buenas noticias de Jesucristo deben compartirse con las personas de nuestra localidad y del mundo entero. Esto, por lo general, se le denomina "la Gran Comisión." Lo que significa es esto- Cristo nos ofrece palabras maravillosas sobre la vida. Debemos compartir estas maravillosas palabras con los demás. Este es nuestro llamado en Cristo. Para todos aquellos interesados en los lenguajes originales de la Biblia, la palabra "hacer" se encuentra en el modo imperativo griego. Es una orden hecha por Jesús. Debemos ir y hacer discípulos. Un teólogo griego llamado Dietrich Bonhoeffer ha dicho, "el discipulado es alegría." Compartan ésta alegría. San Francisco de Asís nos ofrece una visión más extensa de cómo hacer esto, "enseñen el evangelio en todo momento" nos dice, "y, de ser necesario, utilicen las palabras."

¿Qué es un discípulo? Un discípulo es un aprendiz espiritual. Los discípulos son estudiantes de Jesucristo. En tiempos antiguos, un discípulo estudiaba y vivía con su mentor - tutor - maestro. Nosotros podemos vivir con Dios de una manera más fresca mediante una relación personal con el Cristo resucitado. Leyendo los evangelios y orando, podemos comenzar a sentir la asombrante mente y el latido cardiaco de este increíble líder espiritual.

El poder del evangelio nos transformará internamente y externamente. El discipulado es una progresión para toda la vida. Al iniciar una nueva vida con Cristo, tenemos el privilegio de compartir lo que sabemos con los demás. Existen muchas personas hambrientas por los recursos espirituales que podemos experimentar a través de Jesús.

Al leer los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan se nos presentan visiones en la manera en la cuál nosotros podemos ser discípulos. El Dr. David Watson del seminario de Wesley, es famoso por decir que el 80% de lo que necesitamos sabor sobre el discipulado lo podemos encontrar en los evangelios.

Así que aprenda a ser un discípulo y hacer discípulos a los demás mediante los increíbles ejemplos del mismos Jesús. Nunca manipuló ni forzó a los demás a creer en Él. Cuando los demás lo rechazaban y lo ridiculizaban, se iba a otro lado. Él trataba a los buscadores, a los dudosos y a los escépticos con respeto. Él se tomaba tiempo para los individuos o para las masas. Jesús gozaba estar con aquellos a quienes la sociedad y la religión devaluaba. Él invertía en las personas. Él proveía un intenso entrenamiento y momentos de cuidado y liderazgo pastoral a todos aquellos a quienes les interesaba sus enseñanzas. Él les enseño a sus seguidores que el éxito espiritual se vive en comunidad. Él demostraba lo que enseñaba y participaba regularmente en las alabanzas mientras alimentaba su propia vida espiritual. Él oraba en grandeza, vivía en grandeza y murió en grandeza. Como discípulo, estudien su vida en oración. Esto le dará un reforzamiento espiritual y podrá ayudar a los demás en sus momentos de mayor necesidad.

El renacimiento espiritual lo podemos percibir de diferentes maneras. Puede que se presente en un momento dramático cuando nos demos cuenta de que necesitamos a Dios dentro de nuestras vidas. Para otros, puede ser una progresión gradual de fe sin ningún drama. Pero el renacimiento espiritual nos debe hacer llevar a una vida en donde digamos "sí" a Dios a través del discipulado.

Sin el discipulado, nuestro gozo espiritual se desaparece. Necesitamos enseñarle a los demás una nueva vida con Cristo dentro de nuestras casa, nuestros vecindarios, en nuestros mercados y, efectivamente en nuestra iglesia. Este es nuestro llamado.

Oración: Dios mío, gracias por la alegría del discipulado mediante Jesucristo. Amén.

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