Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Octubre 28
Palabras maravillosas sobre la vida
"...y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes..." Mateo 28:20a
Los evangelios de Marcos, Mateo, Lucas y Juan nos ofrecen unas palabras maravillosas sobre la vida. Nos ofrecen esperanza, valentía, alegría, paz y fuerza para el día. Al leerlas, aprendemos la manera de amar mejor a Dios, a nuestros vecinos y a nosotros mismos. Al permanecer en sus historias, aprendemos muchas cosas de Jesús. Mediante sus ejemplos, se nos bendice con su hospitalidad y generosidad espiritual. Y Jesús espera que nosotros compartamos la bondad de Dios con los demás. La debemos de extender de generación a generación. ¡Las buenas noticias de Dios se deben de compartir y no acaparar para nosotros mismos! Así que hemos sido bendecidos con esta misión de enseñarle a los demás lo que Jesús nos ordenó.
Todos nosotros les enseñamos a los demás aunque no nos demos cuenta. Les enseñamos mediante nuestros ejemplos. La manera en que nosotros llevamos a cabo nuestra vida tiene una influencia profunda sobre nuestros hijos, nuestros amigos y nuestros vecinos. Inclusive nuestras actitudes y nuestras acciones impactan al extraño que camina por la calle. Nuestras vidas son nuestros propios sermones. En ocasiones, nuestras actitudes son tan fuertes que las personas no pueden escuchar nuestras palabras.
Algunos de nosotros enseñan en salones de clases formales o a grupos pequeños. Probablemente la mayoría de nosotros enseñamos a los demás de manera informal. A lo mejor y alguien nos pide un consejo o una receta. O a lo mejor y una madre inexperta busca consejos y enseñanzas de una madre más experta. Es posible que nuestros compañeros de trabajo o nuestros colegas acudan a nosotros para pedirnos sugerencias relacionadas con las finanzas, con asuntos de salud, con ideas para ser promovidos o con situaciones éticas. Así que, de alguna manera, todos nosotros somos maestros. Algunos de nosotros enseñan mejor sin las palabras y sirviendo a los demás. Ya que a ninguno de nosotros nos han clonado, podemos enseñar en formas diferentes y creativas.
Y nuestro reto es enseñar el evangelio con humildad, gracia y con responsabilidad cada una de las veces en que alguien esté interesado. Debemos vivir y compartir las enseñanzas de Jesús y ofrecerlas en formas que sean culturalmente relevantes para las diferentes generaciones. Ese es nuestro llamado. Al hacer esto, ayudamos a que Jesús se haga audible, visible y personal en la vida de los demás.
¿Cómo logramos esto? Francamente, no me caen bien los evangelistas locales bien intencionados que tocan a mi puerta con sus técnicas de presión para que "aceptemos a Cristo" y para que "oremos la oración de los pecadores." Siento que me invaden y que tratan de manipular a las personas. Tampoco me caen bien aquellos que gritan condenación en las esquinas de las calles y a aquellos que parecen preferir a los niños que no estén siendo observados dentro de los centros comerciales cuando hablan sobre el cielo y la tierra.
Las personas necesitan aprender la historia de Jesús dentro de lugares seguros en donde puedan explorar el concepto de discipulado. El renacimiento espiritual es gratis pero el discipulado es caro. El discipulado es un llamado que dura siete días a la semana las veinticuatro horas al día. No existe nada fácil en seguir a Jesús y las personas deben saber esto antes de invitarles a "comprometerse." Obedecer sus enseñanzas nos va a llevar a una vida contra-cultural. Al vivir sus palabras, pondremos en riesgo el estatus quo de nuestras religiones, sociedades, movimientos políticos y demás. Mediante su presencia, seremos llamados a alimentar a los hambrientos, a visitar a los enfermos y a quienes estén encarcelados mientras compartimos nuestra riqueza y nuestros recursos con los necesitados.
Así que estudie sus enseñanzas de cerca antes de enseñar a los demás. A través de los evangelios, podemos observar que existe una bienvenida para todos los que estén interesados en Jesús. Toma tiempo aprender y volver a aprender cuidadosamente todo lo que Jesús ha ordenado y enseñado. Jesús entrenó cuidadosamente a su círculo interno de discípulos durante tres años intensivos. El discipulado es una revelación para toda la vida. Los discípulos deben ser discípulos para los que comienzan a tener fe.
Considere volver a leer el evangelio de Mateo como parte principal dentro de su discipulado. Pídale a Dios la sabiduría y la visión mientras lucha por compartir la grandeza de Cristo con los demás. Existe un dicho que siempre digo dentro de mi vida: "todos somos maestros; y lo que enseñamos es lo que aprendemos, y así lo enseñamos una y otra vez hasta que lo aprendemos." Creo que fue Gandhi quien dijo, "es de nosotros hacer el esfuerzo. Los resultados quedan en manos de Dios."
Oración: Ayúdanos a hacer el esfuerzo para convertirnos en maestros agraciados en la palabra y en las obras, Dios mío, mientras aprendemos y compartimos generosamente estas maravillosas palabras sobre la vida con los demás. Verdaderamente, los resultados quedan en tus manos. Amén.
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