Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Octubre 29
La promesa de Dios
"Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia." Mateo 28:20b
He estado corriendo todos los días por razones de salud y para mantenerme en forma. Una escuela preparatoria cuenta con una pista que se encuentra al intemperie y a que está abierta al público en general. Me siento segura mientras corro y camino mis vueltas. En ocasiones, me resulta aburrido dar vueltas al mismo lugar pero la pista está lejos del tráfico. Por lo general está muy callado y me divierto viendo y escuchando los numerosos pájaros que se encuentran en el área. Puedo ver la ensenada desde aquí. Cuando el día está claro, inclusive puedo ver los picos de las montañas más cercanas.
Me causó una tristeza muy grande cuando observe que habían unas plumas llenas de sangre sobre la pista. Pobre pájaro. Esas plumas contaban una historia triste. Algo lo había atacado y el pájaro había tratado de defenderse. Las plumas se extendían hasta el bosque. Para este pájaro su muerte fue inesperada y violenta. Así es la naturaleza. Dentro del Corán se nos habla sobre los hechos de la vida. "No hay nada que se acontece dentro de nuestra vida que Dios no lo haya escrito y predestinado para nosotros." Esto incluye a todas las criaturas de Dios, grandes o pequeñas.
Al concluir nuestras experiencias literarias sobre el evangelio de Mateo, es importante recordar que Jesús nos promete fuerza para el presente y esperanza para el mañana. Cualquiera que sea nuestra situación o nuestra circunstancia esta es la promesa que nos hace Cristo resucitado. Él se encuentra con nosotros todo el tiempo. Nunca nos abandonará ni nos olvidará. Siempre nos proveerá de las fuerzas necesarias para el día. Es imposible separarnos de su amada y cuidadosa presencia. Él se encuentra más cerca que nuestra propia respiración, más cerca que nuestras manos y nuestros pies. Para Jesús, siempre significa para siempre. Nada nos puede separar de su amada Presencia. Para el Cristiano, podemos reclamar estas palabras escritas por el apóstol Pablo: "Yo se que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni las fuerzas del universo, ni el presente ni el futuro, ni las fuerzas espirituales, ya sean del cielo o de los abismos, ni ninguna otra criatura podrán apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor. (Romanos 8: 38-39).
Hace muchos años mi amada abuela me regaló un separador de libros en el cuál estaba escrito un poema. El poema se titula "La promesa de Dios" y no se conoce al autor. El separador se encuentra dañado y sus palabras están despintadas. Dejemos que este poema concluya la reflexión del día de hoy: "Dios no ha prometido que el cielo siempre esté azul, ni que los senderos siempre tengan flores; Dios no ha prometido sol sin lluvia, día sin pena, paz sin dolor. Sin embargo, Dios nos ha prometido fuerza para el resto del día, descanso para el trabajo, luz para el camino, gracia para los juicios, ayuda de allá arriba, simpatía infalible y amor eterno."
Oración: Gracias, Dios mío, por que no existe nada que nos pueda separar de tu amor que se encuentra en Jesucristo. Gracias por tus promesas. Amén.
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