Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Setiembre 1
El banquete de bodas
Jesús siguió hablándoles por medio de parábolas: "Aprendan algo del Reino de los Cielos. Un rey preparaba las bodas de su hijo, por lo que mandó a sus servidores a llamar a los invitados a la fiesta. Pero éstos no quisieron venir. De nuevo envió a otros servidores .... pero ellos no hicieron caso .... El rey se enojó .... después dijo a sus servidores: 'El banquete de bodas sigue esperando, pero los que habían sido invitados no eran dignos. Vayan, pues, a las esquinas de las calles e inviten a la fiesta a todos los que encuentren'. Los servidores salieron inmediatamente a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, de modo que la sala se llenó de invitados. Después llegó el rey para conocer a los que estaban sentados a la mesa y vio un hombre que no se había puesto el traje de fiesta.... Entonces el rey les dijo a sus servidores 'Átenlo de pies y manos y échelo a las tinieblas de fuera. Allí será el llorar y el rechinar de dientes'. Sepan que muchos son llamados, pero pocos son elegidos." Mateo 22: 1- 14
¿Usted cree en el cielo y en el infierno? Yo sí creo. Ramana Maharshi sabiamente afirmaba "Uno lleva consigo el cielo y el infierno."
Esta parábola me hace estremecer y también la podemos encontrar en la parábola de Lucas 14: 15- 24. Durante los doce años que llevo de ministro, solo la he utilizado una vez dentro de una de mis clases ya que era una asignatura requerida. Es una parábola muy incomoda que habla sobre el cielo y la tierra. Según Jesús, no todos vamos a alcanzar el cielo. Esto nos debe hacer que hagamos una pausa y reflexionemos sobre esto. ¿Dónde nos encontramos en esta historia?
Fue C.S. Lewis quien dijo, "El camino más seguro hacia el infierno es uno gradual - con un mínimo declive, con suelo suave, sin curvas repentinas, sin piedras miliarias ni señalamientos." ¡Esta parábola definitivamente es una piedra miliar y un señalamiento en nuestra lectura! Esta es una importante enseñanza de Jesús la cual, francamente, todos preferimos pasar por alto. ¿Pero, que tiene que ver esto con nosotros? A fin de cuentas, ¡no somos los invitados de una boda judía del siglo primero!
La observación sugiere que esta parábola se aplica para nuestros lectores judíos y no judíos. Nosotros somos individualmente responsables por nuestra respuesta hacia Jesucristo, el Hijo de Dios. Dios es nuestro amable anfitrión, quien nos hace una invitación para que podamos alcanzar una vida eterna con Cristo. ¿Qué vamos a hacer con nuestra invitación? La parábola nos enseña que habrá consecuencias si nosotros nos negamos a esta divina oferta.
Epicurus dijo, "Nunca es demasiado pronto o demasiado tarde para preocuparse por el bienestar del alma." ¿Aceptará usted la amable invitación para lograr una vida eterna con Dios a través de Jesucristo, su Hijo? Nuestras almas necesitan lo que Jesús generosamente nos ofrece.
Oración: Dios mío, te damos gracias por esta generosa invitación para sentarnos en tu mesa con Cristo Jesús, Tu Hijo, en el reino de los cielos. Ayúdanos a vivir como tus fieles servidores y asegúranos nuestra salvación en este día y para siempre. Amén.
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