Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Setiembre 13
Los pecados de nuestros antepasados
"¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes construyen sepulcros para los profetas y adornan los monumentos de los hombres santos. También dicen: "Si nosotros hubiéramos vivido en tiempos de nuestros padres, no habríamos consentido que matarán a los profetas." ¡Terminen, pues, de hacer lo que sus padres comenzaron!" Mateo 23: 29-32
Los pecados de nuestros antepasados nos persiguen. Tarde que temprano cosechamos lo que sembramos. Todos los closets de las familias contienen esqueletos que se necesitan examinar y depurar. Pero las buenas noticias del evangelio nos dicen que no tenemos que estar sujetos a nuestro pasado. Con la ayuda de Dios, podemos aprender de nuestra historia familiar y espiritual, podemos llegar a un entendimiento y adquirir una nueva fuerza y podemos obtener una espiritualidad que esté facultada para nuestro vivir en el presente y en el futuro.
Existen muchas lecciones que necesitamos aprender de nuestros antepasados. Justo el otro día, algunos misionarios pertenecientes a otra denominación llegaron a mi puerta. Ellos gentilmente me ofrecieron unos servicios gratis de genealogía "sin obligación alguna." Su carta de presentación decía "Las familias son para siempre." Si nosotros no aprendemos de las lecciones que nos presenta la historia, es muy probable que cometamos los mismos errores una y otra vez. Vale la pena aprender de los "pecados de nuestros antepasados." Nos podemos salvar de cometer los mismos errores que cometieron nuestros antepasados, al igual que sus comportamientos y actitudes abusivas y espiritualmente destructivas.
¿Quién no ha estado espiritualmente ciego en algún momento de sus vidas? ¿Quién no ha honrado a nuestros profetas? Ellos pueden ser figuras religiosas o activistas sociales. Los profetas se pueden presentar de muchas maneras dentro de la diversidad humana.
Oración: Dios mío, ayúdanos a aprender de los pecados de nuestros antepasados y de todos los que nos precedieron en nuestra fe. Ayúdanos a reconocer y a respetar a los profetas que se encuentran entre nosotros. Amén.
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