Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Setiembre 26

Tomen y Coman

El primer día de la Fiesta en que se comía pan sin levadura, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: "¿Dónde quieres que preparemos la comida de la Pascua?" Jesús contestó: "Vayan a la cuidad, a casa de tal hombre y díganle: El Maestro te manda decir, Mi hora se acerca y quiero celebrar la Pascua con mis discípulos en tu casa." Los discípulos hicieron tal como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua. Llegada la tarde, Jesús se sentó a la mesa con los Doce. Y mientras comían les dijo: "En verdad les digo, uno de ustedes me va a traicionar." Se sintieron profundamente afligidos y uno a uno comenzaron a preguntarle: "¿Seré yo Señor?"... Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó también: "¿Seré acaso yo Señor?" Jesús respondió: "Tú lo has dicho." Mientras comían, Jesús tomo pan, pronunció una bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: "Tomen y coman, esto es mi cuerpo." Después tomo una copa, dio gracias y se las pasó diciendo... Después de cantar los salmos, partieron para el Monte de los Olivos. Mateo 26: 17-30

Todos los evangelios nos llevan a esta asombrosa cena. Las iglesias Cristianas le han llamado a esta cena de diferente manera. Algunos de estos nombres son "comunión", "eucaristía" y la "última cena." Es un sacramento que debe reclamarse por cada generación de creyentes.

Todos los discípulos se sintieron profundamente afligidos por las palabras de Jesús. No podían entender quién iba a ser el que los iba a traicionar. Jesús ya lo sabía desde el inicio de su ministerio cuando escogió a los Doce discípulos. En esta sagrada cena, Jesús le dio permiso a Judas Iscariote para pararse de la mesa y traicionarlo (Juan 13:30). Inclusive en la mesa, Judas tuvo la oportunidad de cambiar de parecer y dedicarse a Jesús. En lugar de esto, Judas permitió que el mal lo llevara a acciones malvadas.

Las iglesias Cristianas protestantes y Católicas muchas veces difieren en cómo debemos recordar a Cristo en esta última cena. Algunos insisten que se requiere ser miembros formales de la iglesia para poder comulgar. Hay otras iglesias que ofrecen esta cena todos los días y hay otras más que la ofrecen trimestralmente. Algunas denominaciones prohiben a los gays y lesbianas a formar parte de esta mesa. Otros insisten que las mujeres deben de acudir a esta cena con la cara tapada y creen que solo los hombres pueden servirse pan y vino. Yo he conocido pastores que han servido esta cena con papas fritas y refresco de soda en un intento de ser culturalmente relevantes ante sus jóvenes oyentes. Lamentablemente, existen amargos desacuerdos entre los cristianos cuando se refiere a compartir esta sagrada cena. La religión puede ser terriblemente divisiva.

Sin embargo, la mesa de Dios es más grande que nuestras diferencias. Todos estamos invitados. Jesús simplemente dijo: "tomen y coman." Los buscadores, los escépticos, los que dudan, los traicioneros y los leales discípulos de todas las orientaciones sexuales están invitados a esta cena.

Considere llevar a cabo esta tranquila cena el día de hoy en la privacidad de su casa. Tome un poco de pan o galletas y un poco de jugo o de vino. Dele gracias a Dios. Medite en silencio y siéntese en la mesa con Jesús. Es así de sencillo.

Oración: Bendícenos mientras participamos en esta sagrada cena, Dios mío. Ayúdanos a poder ver a Jesús mientras nos sentamos a la mesa. Amén.

Setiembre 25 Setiembre 27

Setiembre 2000       Página Principal de Devociones Diarias