Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Setiembre 27
Las mejores intenciones
Entonces Jesús les dijo: "Todos ustedes caerán esta noche; ya no sabrán que pensar de mí... Pero después de mi resurrección iré delante de ustedes a Galilea." Pedro empezó a decirle: "Aunque todos tropiecen, yo nunca dudaré de ti." Jesús le replicó: "Yo te aseguro que esta misma noche, antes de que cante el gallo, me habrás negado tres veces." Pedro insistió: "Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré." Y los demás discípulos le aseguraban lo mismo." Mateo 26: 31-35
A lo mejor y fue el drama de que se vivió en la cena de Pascua y el humor solemne de los discípulos reunidos. El impulsivo Pedro grita su lealtad y amor hacia Jesús. "Aunque todos tropiecen, Jesús, ¡yo nunca lo haré!" Y Jesús le reafirma Jesús que no solo va a negar a su Maestro una vez sino tres veces, antes de que cante el gallo.
Durante el paso de los años, he escuchado un número de sermones acerca de este evento. Se le ha criticado profundamente a Pedro por su inadecuada fe y valentía. Pero hagamos una pausa por un momento para hacer una auto reflexión. ¿Qué hubiéramos hecho nosotros si estuviéramos en los zapatos de Pedro? Quiero pensar que yo nunca hubiera negado a Jesús, tal y como lo iba a hacer Pedro. Pero sería sabio nunca decir nunca. Nuestras palabras pueden regresar para perseguirnos. Las mejores intenciones reprueban ante las presiones, el miedo, el aislamiento, la soledad y la amenaza personal de violencia y daño.
Cuando yo era una joven de veinte años, mi mejor amigo me propuso matrimonio. Yo estaba desfallecida y francamente le pedí tiempo para pensarlo durante algunos días. Fui a visitar a mis padres y a discutir con ellos esta propuesta y este dilema. Yo lo quería mucho de una forma platónica y me di cuenta de que la mayoría de mis amigas se estaban casando. Francamente, me sentí presionada por la sociedad y decidí aceptar su galante proposición. Regresé a casa y traté de llamarle. El teléfono estuvo ocupado toda la tarde. Impacientemente decidí visitarlo al día siguiente en su trabajo. Y rápidamente me di cuenta de porque e teléfono estaba ocupado toda la tarde. Habían matado a mi gran amigo el mismo día en que yo regresé. Su compañero de cuarto había estado utilizando el teléfono toda la tarde avisándole a sus padres, amigos y demás parientes sobre el accidente. Exploté en llanto y uno de los colegas del trabajo de mi amigo me pregunto que si "mi amigo y yo andábamos en serio."
Nunca voy a entender porqué respondí en la forma en que lo hice. Negué la profundidad de nuestra relación y a través de los años me he arrepentido de esa respuesta. Me sentí tan mal por negarlo que ni fui al velatorio ni al funeral. Llore yo sola llena de pena y de remordimiento, lejos de amigos reconfortantes. Negué mi verdadera relación. Fue muy fácil de hacerlo. Todo pasó tan rápido. Y una vez que las palabras se dijeron, yo ya no sabía como regresarlas.
¿Cómo le ha hablado Dios mediante estos versos y esta reflexión el día de hoy?
Oración: Dios mío, ayúdame en mis mejores intenciones a nunca negar a Jesús ya sea en público o en privado? Amén.
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