Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Setiembre 28

Getsemaní

Llegó Jesús con ellos a un lugar llamado Getsemaní y dijo a sus discípulos: "Siéntese aquí, mientras yo voy más allá a orar." Tomó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo y comenzó a sentir tristeza y angustia. Y les dijo: "Siento una tristeza de muerte. Quédense aquí dormidos y permanezcan despiertos." Fue un poco más adelante y, postrándose hasta tocar la tierra con su cara, oró así: "Padre, si es posible, que esta copa se aleje de mí. Pero no se haga lo que yo quiero sino lo que quieres tú." Volvió donde sus discípulos, los halló dormidos y dijo a Pedro: "¿De modo que no pudieron permanecer despiertos ni un ahora conmigo? Estén despiertos y recen para que no caigan en la tentación. El espíritu es animoso, pero la carne es débil." De nuevo se apartó por segunda vez para orar... Volvió otra vez donde los discípulos y los encontró dormidos... Los dejó pues, y fue de nuevo a orar por tercera vez repitiendo las mismas palabras. Entonces volvió con los discípulos y les dijo: ¡Ahora pueden dormir y descansar! Ha llegado la hora y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. ¡Levántense, vamos! El traidor está a punto de llegar." Mateo 26: 36-46

Jesús está entrando en la obscura noche de su alma mientras él y los discípulos entraban a Getsemaní. Todos los discípulos menos Judas Isacariote. Inclusive Jesús necesitaba de compañía y aliento humano en sus horas de gran angustia y miedo. Así que se llevó a Pedro, Santiago y Juan con él mientras oraba. Les pidió que se quedaran despiertos junto con él y que vigilaran. Los tres discípulos trataron de hacer su mejor esfuerzo, pero se quedaban dormidos exhaustos. Dentro de su urgente necesidad, Jesús los despertó mientras rezaba desesperadamente para que hubiera una intervención divina y que el destino lo rescatara. Cuando su amado Maestro los necesitaba, los discípulos lo dejaron mal.

Es muy significante que aún en su profunda agonía, Jesús habló con Pedro y lo reprendió por haberse quedado dormido. Inclusive en Getsemaní, Jesús nos ofrece palabras eternas de sabiduría para que las apliquemos a nuestras propias vidas. "Estén despiertos y recen para que no caigan en la tentación. El espíritu es animoso, pero la carne es débil."

Jesús le rogó a Dios varias veces para que lo ayudara en estos terribles momentos de necesidad. "Padre, si es posible, que esta copa se aleje de mí. Pero no se haga lo que yo quiero sino lo que quieres tú." El rezó esto una y otra vez hasta que el traidor y la multitud que lo fue a arrestar llegaron a Getsemaní. Fortalecido por sus rezos, Jesús se levantó y se fue a su encuentro.

¿Qué significa esto para nosotros? Se nos ha dado la libertad para pedirle a Dios una y otra vez para que nos brinde su ayuda y su misericordia en nuestros terribles momentos de necesidad. Necesitamos compañeros de oración y aliento de nuestros amigos y nuestra comunidad. Debemos vigilar y rezar, tal como se le alentó a Pedro para hacerlo, ya que nuestro espíritu está ansioso pero nuestra carne es débil. Todos estamos tentados ha salirnos por el lado fácil y seguro de las cosas.

Todos nosotros nos enfrentaremos a momentos críticos personales llenos de angustia e indecisión dentro de nuestras vidas. Nuestras vidas pueden sentirse caóticas y dispersas. En ocasiones nos sentimos fragmentados y rotos llenos de dudas y miedo. Jesús nos está dando un ejemplo de que debemos rezar una y otra vez cuando nuestra vida sea abrumadora o cuando estemos cerca de la muerte.

Oración: Dios mío, gracias por la humanidad de Jesús en Getsemaní. Ayúdanos a rezar y vigilar con él durante los momentos difíciles de nuestras vidas. Que no sea nuestra voluntad, querido Dios, sino tu voluntad dentro de nuestras vidas. "Padre, si es posible, que esta copa se aleje de mí. Pero no se haga lo que yo quiero sino lo que quieres tú. Amén.

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