Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Setiembre 29
Traicionado, arrestado y abandonado
Estaba todavía hablando, cuando llegó Judas, uno de los Doce... Se fue directamente donde Jesús y le dijo: "Buenas noches Maestro" y le dio un beso. Jesús le dijo: "Amigo, haz lo que vienes a hacer." Entonces se acercaron a Jesús y lo arrestaron... En ese momento Jesús dijo a la gente: "A lo mejor y buscan a un ladrón y por eso salieron a detenerme con espadas y palos. Yo sin embargo me sentaba diariamente entre ustedes en el Templo para enseñar y no me detuvieron. Pero todo ha pasado para que así se cumpliera lo escrito en los Profetas." Entonces todos los discípulos abandonaron a Jesús y huyeron. Mateo 26: 47-56
Traicionado por un beso. Aún en esos momentos tan confusos que precedieron este beso de la muerte, Judas Iscariote tuvo la oportunidad de cambiar de parecer sobre la traición hacia su querido amigo, guía, rabino y maestro. Pero Judas cumplió su palabra a los líderes religiosos quienes querían ver a Jesús muerto. Así que podemos ver este poderoso momento de traición de un amigo. Jesús no reprendió públicamente a Judas. Tampoco hizo algún intento de escapar a su destino. Inclusive Jesús le dio permiso a Judas para que lo traicionara.
Los fuertes hombres que se encontraban dentro de la multitud capturaron a este maestro - curandero y lo arrestaron. Los asustados discípulos se acobardaron confusos, todos, menos el impulsivo Pedro. Dentro de su miedo y su confusión, Pedro optó por la violencia. Uno de los sirvientes del sumo sacerdote responsable de esta parodia de justicia fue herido en la cabeza. Al escuchar que el sirviente gritaba de dolor, Jesús pidió que se suspendiera la violencia y profesó algunas palabras cumpliendo así con las escrituras. El evangelio de Lucas nos muestra que inclusive durante su arresto, Jesús se detuvo y curó a un herido.
Entonces los once discípulos, asustados, abandonaron a Jesús y corrieron por sus vidas. Solo habían transcurrido unas cuantas horas de cuando Pedro juró morir por Jesús y nunca negarlo.
¿Dónde estamos en esta imagen? ¿Quiénes somos? ¿Cómo podemos aplicar estos versos a nuestras vidas hoy en día? ¿Nos podemos encontrar en los zapatos de Judas, el traicionero? ¿Alguna vez hemos negado nuestra fe o a alguien a quien queremos? ¿Hemos traicionado a amigos mientras les sonreímos en su cara? ¿Utilizamos la violencia con los demás? Vale la pena pensar en estos versos durante los momentos de reflexión y de oración.
Traicionado con un beso. Atrapado. Arrestado. Abandonado. Jesús ha experimentado el peor comportamiento humano posible que un amigo pudiera tener.
Oración: Dios mío, bendícenos con una perspicacia divina mientras pensamos en Jesús el día de hoy. Amén.
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