Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Setiembre 30
Miedo y coraje
Los que tomaron preso a Jesús lo llevaron a casa del sumo sacerdote Caifás, donde se habían reunido los maestros de la Ley y las autoridades judías. Pedro lo iba siguiendo de lejos, hasta llegar al palacio del sumo sacerdote. Entró en el patio y se sentó con los policías del Templo para ver en que terminaba todo.. Mateo 26: 57-58
Jesús fue empujado ante la asamblea de todas las autoridades religiosas que ansiaban condenarlo. Y se nos da una imagen de la combinación del miedo con el coraje mediante el ejemplo de Pedro. Sí, es verdad que él había abandonado a Jesús anteriormente. Francamente huyo por su vida. ¿Usted lo culpa? ¿Qué hubiera hecho en su lugar?
Pero el momentáneamente conquistó sus miedos lo suficiente como para seguir discretamente a la multitud que llevaba a Jesús. Entró al patio del mismo sumo sacerdote quien tenía muchas ganas de matar a Jesús. Pedro decidió quedarse hasta saber en que terminaba todo. Valientemente, se rasgó sus miedos y sentó con los guardias. Su propia seguridad estaba en riesgo, pero su profundo amor hacia Jesús le dio el suficiente valor como para que, literalmente, se sentara con el enemigo.
¿Ha sentido terror e impotencia en su propia vida? En ocasiones todo lo que podemos hacer es esperar calladamente en las situaciones que estén fuera de nuestro control. El amor es lo que nos da el valor para regresar con nuestros seres queridos. El amor es lo que nos da la valentía de permanecer cerca de ellos aún cuando sea peligroso para nosotros. El amor es el mayor motivante en el mundo. Pedro amó a Jesús y se le debe aplaudir por su valentía.
Oración: ¿Dónde, querido Dios, nos encontramos dentro de esta historia? Aumenta nuestro amor y nuestra valentía para Jesús. Amén.
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