Lo Que Recibieron, Denlo
Reflexión sobre Mateo 9:35-38 y 10:6-8 (Escrituras se encuentran abajo)

Por Marco Rubio (marco@rubio.as)

“Lo que ustedes recibieron gratis, denlo gratuitamente.”

Para muchos de mis conocidos, amigos y familiares yo soy un mediocre sin ningún tipo de aspiraciones. Principalmente porque mis prioridades en la vida no son tener una casa o un auto propios, una cuenta abundante en el banco, ni vestir con ropa de marca. O porque he dejado a un lado los trabajos altamente remunerados, con muchas y muy buenas prestaciones y he optado por trabajar en una iglesia, casi gratuitamente.

Pero una cosa es el trabajo y otra la vocación. Y ha sido precisamente mi vocación la que me ha traído a este trabajo. De un trabajo te puedes despegar o desapegar, de una vocación no. Un ejemplo claro son los doctores. Para quien ser doctor es una profesión, solamente sirve a los demás durante su horario de trabajo. Pero para quien ser doctor es una vocación, no importa a que hora le necesites ni donde estés él ira a verte para tratar de sanarte, no importa que sean las tantas de la madrugada.

No lo niego, muchas veces he estado a punto de tirar la toalla. Sin embargo siempre que digo esto Dios y la vida me dan unas muy buenas lecciones.

Uno de esos días en que estaba decido a renunciar a la iglesia, frente a mi casa cayó de su nido un bebé de colibrí. Traté volver a ponerlo en su nido, junto a su hermano, pero el muy travieso se volvía a salir. Así que le hice otro nido cerca de mi ventana con la esperanza que su madre lo viera y lo alimentara. Al ver que la madre no lo hacia, fui a la internet a buscar toda la información relacionada con los colibríes. Así supe que podía alimentarlo con miel de abeja adelgazada con agua y por medio de un popote o pajilla. Eventualmente la madre se acercó a darle de comer. Poco después, su hermano también se salió de su nido y lo adopté en el nuevo nido. Nunca en la vida me había imaginado tener alguna vez un colibrí vivo en mis manos, mucho menos dos colibríes bebés y jamás alimentarlos.

Finalmente cuando alcanzaron la edad suficiente, volaron del nido, viviendo temporalmente en un árbol en la entrada de mi casa. Al principio, al querer volar caían al suelo. Al verlos los levantaba y los ayudaba a volver a volar y llegar al árbol.

Durante el tiempo que conviví con estos animalitos, aprendía muchas cosas sobre ellos. Por ejemplo que los colibríes son llamados los pájaros del amor y la guerra. Y es que el amor es igual que la guerra, fácil de empezar pero difícil de detener. Aprendí que los colibríes son las únicas aves que pueden detenerse en el aire y volar hacía atrás. También aprendí un fábula y una lección sobre este asunto del trabajo y la vocación.

Dicen que había un gran incendio en el bosque, y un colibrí paso cerca de un león a alta velocidad. El león asustado le pregunto: “¿Colibrí adonde vas con tanta prisa?” Él le respondió: "Yo estoy llevando agua en mi pico para apagar el incendio del bosque". El león se tira al suelo, revolcándose de la risa y le dice: "Pero es poquísima el agua que puedes llevar". Y el colibrí le contestó: "Al menos, yo estoy haciendo algo, estoy haciendo mi parte."

Sí, tal vez sea un mediocre porque mi prioridad en la vida es servir a los demás y no el poseer pertenencias materiales y terrenales. Sin embargo, al menos, yo estoy haciendo algo... estoy haciendo mi parte en el plan de Dios.

Y sí efectivamente, muchas veces trabajo “casi” gratis y otras tantas veces “totalmente” gratis en mi iglesia. Pero, ¿Qué acaso no dice Jesús que si Dios me ha dado gratis un don de la misma manera debo darlo gratuitamente a los demás? Y además hacerlo con mucho amor, como cuando alimentas a un pajarito recién nacido. Sin pedir nada a cambio. Y recibiendo como pago algo que vale mucho más que el dinero, saber que para él fuiste la mano de Dios trabajando en su mundo y verlo un día volando, vivo, sano y salvo.

ESCRITURAS
Mateo 9:35-38 y 10:6-8
Nueva Versión Internacional

Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia.

Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor.

"La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros --les dijo a sus discípulos--.

Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo."

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"Vayan más bien a las ovejas descarriadas del pueblo de Israel.

Dondequiera que vayan, prediquen este mensaje: 'Él reino de los cielos está cerca.'

Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los que tienen lepra, expulsen a los demonios. Lo que ustedes recibieron gratis, denlo gratuitamente."

Para leer más devocionales por Señor Rubio visite A Big Child Ministry (http://abigchild.spaces.live.com).

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