Una Invitación Cuaresmal para Todos los Peregrinos Espirituales

Por Surprisedbyjoy@yahoo.com y Gods_gnome@yahoo.com

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Primer Domingo de Cuaresma

Por Surprised by Joy

Conspiración para destruir a Jesús

Marcos 3:1-6

A medida que seguimos las huellas de Jesús a través del evangelio de Marcos, rápidamente descubrimos que entre las autoridades religiosas existió una conspiración para destruir a Jesús. La conspiración comenzó durante el principio de su ministerio de bondad y sanación. En Marcos 3:1-6, vemos la compasión de Cristo comparada con los corazones fríos de los líderes religiosos de su tiempo. El drama ocurre en un sitio de oración judío. Un hombre con una mano marchita esperaba a Jesús con la esperanza de ser sanado. Las autoridades religiosas vigilaban a Jesús detenidamente, esperando a ver si sanaba al hombre durante el Sabat judío. Si Jesús sanaba al hombre, el iría en contra de las leyes de su religión.

Jesús le pregunta a sus antagonistas la pregunta eterna. ¿Es mejor salvar la vida o matar? ¿Es mejor hacer el bien o el mal durante el Sabat? Las autoridades se quedan calladas y vemos cómo Jesús se enoja y se aflige ante sus fríos corazones. Con toda compasión, le habla al hombre con la mano marchita y lo cura. Las autoridades religiosas comienzan a confabular con sus enemigos políticos y religiosos sobre cómo “matar a Jesús.” La religión formal está indignada. Jesús es una amenaza para el status quo. Las autoridades religiosas deciden que Jesús debe ser destruido. La cruz será su futuro, a medida que Jesús continúa predicando, enseñando y sanando con su mensaje sagrado de arrepentimiento y renovación.

¿Qué ha hecho Jesús para merecer la muerte? En el primer capítulo, el predicó un mensaje de arrepentimiento y renovación con Dios, mientras sanaba a muchos. En el segundo capítulo, continuó su maravilloso ministerio de sanación y públicamente perdonó los pecados en frente de las autoridades religiosas, quienes los acusaron de blasfemia. Vemos el llamado dramático del despreciado Levi, un recaudador de impuestos, dentro del círculo interno de los discípulos. Jesús integró a Levi en la comunidad, a medida que enseñaba una nueva perspicacia sobre Dios. Se relacionó libremente con leprosos, forasteros, personas con discapacidades físicas y mentales y con los marginalizados de la sociedad. A medida que seguimos las huellas de Cristo en nuestra lectura del evangelio, comenzamos a percatarnos del costo de seguir a Jesús. Nunca fue fácil, seguro o popular el ser identificado como uno de sus seguidores.

¿En qué parte de la historia nos vemos a nosotros mismos? ¿Quiénes somos? ¿Somos la persona con el cuerpo y/o el espíritu marchito? ¿Estamos limitados por las legalidades de la religión y cegados ante la compasión? ¿Consideramos que Jesús debe ser eliminado? ¿Nos hemos abstenido de hacer el bien en un día ajetreado y lleno de ceremonias religiosas? Una experiencia contemplativa válida sería imaginarnos a nosotros mismos en las historias del evangelio y formar parte del drama. Convertirnos en alguno de los protagonistas. Observar, oler, tocar, escuchar, sentir y probar con nuestra imaginación. Le recomiendo escribir sobre sus experiencias en esta travesía espiritual. Rece con sus reflexiones. Pídale a Dios un mayor entendimiento y significado. ¿Qué nos aguarda en esta historia, el primer Domingo de la Cuaresma?

Oración: Dios mío, ayúdanos a ver a Jesús con nuevos ojos a medida que continuamos con nuestras lecturas. Ayúdanos a vernos a nosotros mismos en esta historia a medida que continuamos con nuestro peregrinaje cuaresmal. Amén.

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Primero Lunes de Cuaresma

Por God's Gnome

Reflexión de Paz

Marcos 4:6

En un mundo donde el conflicto, la ira y el odio parecen ir en aumento, el clamor de paz impugna los prejuicios y los crímenes con motivación racial. Imaginense si la tierra respondiera a este clamor de paz. El ruido del tráfico callaría, los medios electrónicos se silenciarían, los aviones dejarían de volar y la tierra parecería estar a la espera. En esta tranquilidad llegaría Cristo llevando consigo una paz que nunca hemos conocido. Suena demasiado bueno para ser verdad, pero sólo basta agregar un ingrediente a las vidas de los que vivimos en la tierra para hacer posible este escenario. Ese ingrediente es una fé humilde y similar a la de los niños.

La esencia de la fé es la creencia y la confianza en el Dios no visto. Con la fé sirviendo de guía, hagamos una pausa momentánea e imaginemos a Jesús a nuestro lado. Sus manos tocan gentilmente nuestros ojos, nuestra cara, nuestros hombros, nuestras manos y nuestro corazón. Sintamos cómo se relajan nuestros músculos y las tensiones abandonan nuestros cuerpos, yéndose a la deriva como la niebla. Escuchemos su voz calmando nuestras preocupaciones y nuestros temores. "Paz, estén tranquilos." Sintamos sus gentiles manos desprender cada una de las cargas que llevamos. Cada herida que tenemos es curada y la perspicacia de la paz interna inunda nuestras mentes y nuestros cuerpos.

Los problemas, sufrimientos y predicamentos que hace unos momentos acaparaban toda nuestra atención ahora dejan de afectarnos y en una perfecta calma podemos ver más allá de éstos para encontrar sus posibles soluciones. Comenzamos a ver de manera más clara y racional las demandas y los reclamos que otros exigen de nuestro tiempo, nuestra energía y nuestros recursos. Con Jesús a nuestro lado, es más fácil separar la necesidad de la codicia, la confianza del egoísmo y la auto-atención de la auto-absorción. Las corrientes que han agitado la barcaza de nuestras vidas se detienen por completo a voluntad del Creador. La paz inunda nuestros cuerpos y nuestros espíritus, encendiendo el fuego interno del amor. No se ha hablado una sola palabra, pues no ha habido necesidad. La fé ha brindado este milagro y es la fé la que mantendrá la paz y la serenidad.

Llevemos consigo esta paz a medida que regresamos a los asuntos cotidianos de nuestras vidas y dejemos que nos cubra como si fuese una cobija.

Oración: Dios mío, te pedimos que tu paz nos cubra y nos brinde un descanso y una renovación espiritual. Amén.

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Primer Martes de Cuaresma

Por Surprised by Joy

"¡Escuchen!"

Marcos 4:1-20

Jesús era un narrador maravilloso de cuentos. Muchas de sus lecciones más importantes las enseñaba en forma de parábolas. Las parábolas no son más que historias y representaciones. Nos enseñan poderosas lecciones sobre la vida sin necesidad de sermonear. Una de sus parábolas más famosas es la “Parábola de Sembrador,” misma que aparece en Marcos 4:1-20. ¡Vale la pena leerla!

En realidad nunca valoré esta parábola sino hasta que caminé en un laberinto de oración local lleno de flores silvestres. Como verán, soy lo que mi padre solía llamar “una mujer citadina.” La mayor parte de mi ministerio ha ocurrido en áreas urbanas con altos índices de violencia y crimen. Todavía me maravillo del milagro de las flores que se asoman a través del pavimento agrietado, junto a los vidrios rotos y a la parafernalia de los drogadictos.

Luego tuve la oportunidad de mudarme a un área rural y tranquila para escribir mi disertación. Casi de inmediato, uno de mis vecinos me llevó a un laberinto local de flores silvestres rodeado de grandes árboles. Cerca del laberinto hay un arroyo de salmón en donde se puede escuchar las salpicaduras de los peces cuando desovan en el otoño. Los pájaros llenan el aire con sus melodías. El sendero sinuoso lleva al peregrino al centro del jardín. El mismo sendero también conduce fuera del laberinto. Los montículos de tierra separan al sendero y evitan que nos desviemos del sendero. El dueño del laberinto planta muchas flores silvestres cada año. Por primera vez en mi vida, comienzo a comprender esta parábola de Jesús. Cada temporada ha traído profundas lecciones de reflexión. Todo nos instruye.

Escuchen, dice Jesús. Ustedes, que tienen oídos, ¡escuchen! El reino de Dios es como un granjero que siembra semillas en distintos tipos de tierra. Parte de la tierra está dura y parte de la tierra tiene piedras. Otra parte de la tierra permite el crecimiento de las semillas pero está llena de espinas. Algunas plantas se mueren debido al calor del sol. Pero otra parte de la tierra es fértil y produce cien veces lo que se siembra. Escúchenme, repite Jesús. Sus corazones son como la tierra de ésta parábola. La semilla es la Palabra de Dios. La riqueza, el deseo de otras cosas, las preocupaciones de esta vida y el amor al dinero ahogan la Palabra de Dios en nuestras vidas. ¡Escuchen!

Estimado lector, a medida que hacemos una pausa en nuestras lecturas de Cuaresma, ¡escuchemos! Reflexionemos sobre la tierra de nuestros corazones internos. ¿Hay algo que evita que las Palabras de Dios echen raíces, crezcan y florezcan en nuestras vidas? ¿Necesitamos hacer algo de jardinería en nuestros corazones? ¿Hay algo que nos impida amar y seguir a Dios?

Oración: Dios mío, solamente tú conoces la tierra de cada uno de nuestros corazones. Conviértete en nuestro Jardinero. Ayúdanos a “escuchar” esta parábola con oídos ansiosos. Amén.

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Primer Miércoles de Cuaresma

Por Surprised by Joy

La Sanación a Través de Jesucristo

Marcos 5:1-20

¡Nunca subestime el poder del evangelio! La historia de hoy en día evoca memorias muy fuertes originadas de un evento que ocurrió hace varios años. Recibí una invitación para predicar en una iglesia. Por algún motivo, me sentí con la “necesidad” de compartir la historia de un hombre poseído por un demonio que vivía en Israel y que había sido curado por Jesús. Si usted nunca lo ha leído, está lleno de perspicacia. Jesús está ocupado predicando y enseñando. En el capítulo anterior, le dice a sus seguidores (discípulos) que se preparen para una travesía "al otro lado" del lago. Una “fuerte borrasca” casi voltea el barco mientras Jesús duerme. Los asustados discípulos lo despiertan, gritándole “¡sálvanos!” Jesús se levanta y le manda a la tormenta que se calme. Los discípulos están asombrados de su poder sobre la naturaleza.

Se aproximan a la playa y tocan tierra. Un hombre mentalmente trastornado y poseído por un demonio se aproxima a recibir a Jesús y ellos tienen una confrontación. El hombre tiene un aspecto pavoroso, ya que está desnudo, amoratado y sangrando de la auto-mutilación y los años de tormento interno. Jesús lo sana y envía los espíritus malignos hacia una gran manada de cerdos. Los cerdos se precipitan hacia el agua y se ahogan. Los habitantes de la localidad se aproximan y ven al hombre curado, vestido y lúcido. Está sentado tranquilamente ante los pies de Jesús. La gente le pide a Jesús que se retire. ¡Jesús es demasiado valioso para permanecer a su alrededor!

Y podemos ver lo dramático del evangelio. El hombre curado pide permanecer con Jesús. Jesús le dice que no. No es posible que me acompañes. Pero regresa a casa y dile a la gente lo que Dios ha hecho para ti. El hombre acude a diez distintas ciudades para contar lo que Jesús había hecho por él. Y todas las personas quedan maravilladas de Jesús, el Sanador.

Una joven mujer se me acercó después del servicio eclesiástico. Me mostró las cicatrices de su cuerpo en donde se había auto-mutilado una y otra vez. Nunca había estado en la iglesia, sin embargo, se había sentido en la necesidad de acudir al servicio eclesiástico por algún motivo que no podía explicar. Esa noche se encontró con Jesús, el Sanador.

¿En qué parte de la historia nos visualizamos a nosotros mismos? ¿Queremos permanecer con Jesús o alejarlo? ¿A quién debemos platicarle sobre todo lo que Jesús ha hecho por nosotros?

Oración: Dios mío, gracias por el poder sanador de Jesucristo. Gracias por tu piedad. Amén.

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Primer Jueves de Cuaresma

Por Surprised by Joy

Compasión, Sanación y Muerte

Marcos 5:22-42

Podemos encontrar dos poderosas historias en éstos versos. Me gustaría invitarle a una nueva experiencia. En el calendario del día de hoy aparece el siguiente pensamiento de un autor desconocido: "Nunca rechaces una experiencia a menos de que vaya en contra de la ley o te vaya a meter en problemas." ¡Esta nueva experiencia no va en contra de la ley y tampoco lo meterá en problemas! Imagínese a sí mismo en éstas historias de gente desesperada que se aproxima a Jesús. Sienta sus emociones, llore con ellos, imagínese a sí mismo tocándolos, oliendo a las multitudes y siendo un participante en sus dramas. Vuelva a escribir la historia con sus propias palabras y permita que sea su oración de hoy en día. Estas historias pueden resultar conocidas para algunos de nosotros, pero dejemos que la lectura del día de hoy sea algo nuevo para nosotros. Intente leer esto como si fue su primera vez.

Después de curar al hombre atormentado, las personas de la localidad le pidieron a Jesús que se fuera. De modo que regresó al otro lado del lago. Una gran multitud lo esperaba. Y aquí podemos ver el drama del evangelio. Un padre desesperado e influyente se arrodilla ante Jesús y le pide al Sanador que salve a su bien amada hija. Ella estaba próxima a morir. Cada minuto era importante. ¿Acaso acudirá? Podemos ver la compasión y la disponibilidad de Jesús. Desde luego que sí acudirá.

La enorme multitud lo a medida que acuden hacia la pequeña niña. En medio de la multitud ruidosa, Jesús se detiene súbitamente y pregunta, "¿Quién tocó mi ropa?" El había sentido el toque de una persona desesperada que clamaba su ayuda. El poder sanador había salido de su cuerpo. Nuevamente podemos ver la compasión de Jesús. Una mujer se le aproxima temblando de miedo. Ella se arrodilla ante El y comparte la historia de su enfermedad crónica, sus estragos y la pérdida de sus ahorros al intentar encontrar una cura. Jesús le dice dulcemente, "Hija, tu fé te ha sanado. Vete en paz, porque estás libre de tu sufrimiento."

Desafortunadamente, la pequeña niña murió durante éstos momentos de compasión. Jesús nos da una lección importante sobre la muerte. "Ella no está muerta, sino dormida." La multitud se burla de El y el padre desesperado lleva a Jesús ante la pequeña fallecida. Las personas lloran y se lamentan con mucho pesar. Jesús insiste que la niña solamente está dormida, mientras la gente continúa ridiculizándolo. De manera pacífica, el Sanador retira a la muchedumbre, entra a la habitación de la pequeña, la toma de la mano y le dice, "Pequeña, ¡te ordeno que te levantes!” Y la niña se levanta.

Imagine usted la gratitud y la alegría de sus parientes y amigos. Imagine los sentimientos de la mujer curada. Reflexione en su diario lo que podría significar la muerte después de leer esta historia. ¿En qué parte de nuestras vidas necesitamos la sanación y el toque compasivo de Jesucristo hoy en día?

Oración: Querido Sanador, toca nuestras almas y enséñanos sobre la vida y la muerte a través de esta historia. Amén.

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Primer Viernes de Cuaresma

Por God's Gnome

Vámonos aparte, a un lugar retirado, y descansarán un poco.

Marcos 6:31

A menudo el ruido de este mundo y de sus habitantes apaga la voz de Dios que nos invita a descansar. Muchas veces estamos deseosos de sentir el movimiento continuo del carrusel de la vida, mismo que nos presenta las exigencias de cada día en un círculo interminable, así como las expectativas de otros y la descarga lenta e inevitable de nuestra energía. Sólo cuando respondemos a la invitación de Cristo y regresamos para pasar algo de tiempo con Dios es que nos recargamos espiritualmente.

Los lugares solitarios se caracterizan por la ausencia de muchedumbres, mientras que el descanso se caracteriza por la ausencia de actividades vanas y distrayentes. El hecho de que nuestras vidas se atesten de las exigencias del trabajo y de un sinnúmero de personas se debe a que nos hemos olvidado de establecer un punto de equilibrio entre el tiempo que le dedicamos a otras personas y el tiempo que le dedicamos a Dios. Todos los elementos de la creación requieren de un equilibro – la noche y el día, la primavera y el otoño. A menos de que dediquemos tiempo para descansar en la presencia de Dios y a menos de que aprendamos a tranquilizar nuestras mentes, no tendremos una oportunidad de escuchar la voz de Dios. Somos seres espirituales arropados en cuerpos físicos y nuestros espíritus necesitan rellenarse y recargarse de la energía de Dios. El dedicar tiempo para descansar en la presencia de Dios nos permite digerir el alimento espiritual, al igual que el comer nos permite digerir el alimento físico. Nuestros cuerpos físicos, emocionales y espirituales no pueden funcionar sin nutrición.

Nunca podremos desarrollar una relación íntima con otra persona a menos de que cultivemos nuestra amistad y pasemos tiempo con él/ella. De igual manera, debemos cultivar nuestra relación con Dios y debemos pasar tiempo a solas con Dios. El descanso refrescante no es posible a menos de que confiemos en la persona en cuya presencia descansamos. El pasar tiempo a solas con Dios nos permite conocerlo más íntimamente y aprender a confiar en El. La intimidad con Dios revela la profundidad del amor que tiene Dios por todos nosotros y excluye todos los pensamientos de temor. Dios nos enseña el efecto sanador del perdón y la paz y es ésta perspicacia que aprovechamos en nuestras relaciones con otros. Es muy fácil olvidar que nuestras relaciones con otros dependen de nuestra relación con Dios. El tiempo a solas con Dios no disminuye la energía que tenemos para realizar otras actividades, sino que nos vigoriza y nos refresca.

Oración: Dios mío, acércanos a ti a medida que pasamos tiempo en tu amorosa presencia, lejos de las exigencias de nuestras vidas cotidianas. Amén.

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Primer Sábado de Cuaresma

Por God's Gnome

Y se fueron solos en una barca a un lugar despoblado.

Marcos 6:32

Cuando se encontraba hambriento en el desierto, Jesús rechazó la sugerencia de Satanás de satisfacer su hambre convirtiendo las piedras en rebanadas de pan diciendo: "Hay otras cosas en la vida más importantes que el pan.” Cuando le fue ofrecido el poder, también lo rechazó, diciendo: "Es solamente a Dios a quien ofrecemos nuestra veneración.” Finalmente, cuando Satanás lo tentó a realizar una demostración del poder y la providencia de Dios, Jesús le dijo: "No pongas a prueba la paciencia de Dios." En esencia, le dijo: "No viviré mi vida por placer o por poder tampoco abdicaré la responsabilidad de mi vida o mis acciones."

Esos lugares desiertos de nuestras vidas los hemos vivido cuando nos hemos retirado de manera pacífica y privada del ajetreo del mundo para encontrarnos a nosotros mismos, para buscar la verdad espiritual o para buscar la paz en el centro del remolino de la vida. Algunas veces decidimos retirarnos, pero otras veces las circunstancias nos alejan de nuestras ocupaciones cotidianas y de nuestros amigos; de cualquier manera, al principio nos sentimos desolados y solos. Es dentro de este aislamiento que a menudo podemos pensar con más claridad. También es en éstos tiempos cuando las dudas y los temores nos invaden. A veces nos ponemos a examinar cada una de nuestras relaciones, nuestra carrera profesional, nuestros valores e inclusive nuestra fé. La fé que no ha estado sujeta a la prueba de la duda y la desilusión y que consiguientemente no ha surgido con la misma fortaleza del acero forjado, nunca puede ser considerada como algo verdaderamente probado.

Una y otra vez leemos ejemplos de aquellos que se han retirado a lugares solitarios, a desiertos, para obtener la fortaleza y la certidumbre necesarias para llevar a cabo la misión de sus vidas. Sujetas al intenso calor del sol durante el día y al frío helado de la noche, así crecen algunas de las plantas más bellas y preciosas del planeta. Es la resistencia a tales extremos de adversidad que las hace tan bellas. Igual sucede en nuestras vidas. Los regalos más bellos y preciados del amor y el perdón se producen cuando hemos estado sujetos a las condiciones extremas que sólo los desiertos pueden producir.

Una y otra vez leemos ejemplos de aquellos que se han retirado a lugares solitarios, a desiertos, para obtener la fortaleza y la certidumbre necesarias para llevar a cabo la misión de sus vidas. Sujetas al intenso calor del sol durante el día y al frío helado de la noche, así crecen algunas de las plantas más bellas y preciosas del planeta. Es la resistencia a tales extremos de adversidad que las hace tan bellas. Igual sucede en nuestras vidas. Los regalos más bellos y preciados del amor y el perdón se producen cuando hemos estado sujetos a las condiciones extremas que sólo los desiertos pueden producir. Independientemente de la manera en la que viajemos al desierto, debemos valorar el tiempo sagrado que pasamos alejados de la ordinariedad del mundo.

Oración: Dios mío, cuando seamos puestos a prueba, que tu presencia nos guíe en todo momento y a cada paso. Amén.



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