Una Invitación Cuaresmal para Todos los Peregrinos Espirituales
Por Surprisedbyjoy@yahoo.com y Gods_gnome@yahoo.com
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Por Surprised by Joy
Vigilia Espiritual
Marcos 13: 32-36
Esta es una de las enseñanzas más difíciles de Jesús. Al principio del capítulo, él le enseña a sus seguidores sobre el fin de la era. Les dice que ellos serán entregados a las autoridades, azotados públicamente, arrestados y enjuiciados por haber tenido fe en él. Les comenta sobre los parientes que traicionarán a otros miembros de su familia y los mandarán a la muerte. Habrá desastres naturales que desafiarán toda descripción. Muchos imitadores de Cristo caminarán en la faz de la tierra. Y Jesús les dice a sus perturbados discípulos que “el cielo y la tierra no perdurarán”, pero que “sus palabras sí perdurarán.”
Esto nos lleva a las enseñanzas del día de hoy y me recuerda del dicho favorito de mi bien amada abuela. "Sigan viendo hacia arriba," ella decía sabiamente. “Jesús regresará nuevamente y tal vez lo haga hoy.” Sus dichos resumen la lectura del día de hoy. Nadie sabe cuándo ocurrirán estas cosas. Solamente Dios. De modo que debemos estar alerta. Vivamos con un sentido de la expectativa. ¡No debemos dormir espiritualmente! Jesús les dice a todos: “¡estén atentos!”
Una vez me encontré a un marinero dormido durante su vigilia. Nos encontrábamos en un buque cargado de municiones en el Golfo Pérsico. Como capellán del buque, siempre intentaba visitar a los marineros que se encontraban en vigilia. Una noche obscura y sin estrellas, me decidí a visitar a los marineros en la vigilia de la medianoche. Me encontré a este marinero en particular dormido en su puesto. El se despertó sorprendido y asustado por haber sido descubierto. El quedarse dormido durante la vigilia es algo mortal en la marina. Durante el tiempo de guerra, los soldados y marineros que se dormían durante la vigilia podían ser arrestados, enjuiciados e inclusive sentenciados a morir. Este joven marino podría haber causado la muerte de sus compañeros de tripulación mientras dormía una siesta en la obscuridad.
Permanezcamos alerta. Oremos. Estemos pendientes y aguardemos el regreso de Jesús. Solamente Dios sabe cuándo sucederá eso. ¿Estaremos listos? ¿O estaremos dormidos? Durante el resto de la Cuaresma, pidamos que nuestro espíritu esté en vigilia.
Oración: Dios mío, ¡despiértanos espiritualmente! Ayúdanos a “seguir viendo hacia arriba” y a recordar que algún día regresarás por nosotros. Tal vez sea hoy. Amén.
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Por God’s Gnome
Las Elecciones de la Vida
Salmo 27: 4
Una cosa al Señor sólo le pido, la cosa que yo busco es habitar en la casa del Señor mientras dure mi vida.
¿Qué es lo que realmente deseamos en la vida? ¿Qué nos haría felices? Estas son las preguntas que debemos hacernos en distintas etapas de nuestras vidas si queremos clarificar nuestros objetivos y propósitos de vez en cuando, pues de lo contrario nuestra vida será inútil y nuestros esfuerzos serán en vano, al igual que las ruedas que giran en un pantano. ¿En qué o en quién estamos dispuestos a arriesgar nuestras vidas? Pocos de nosotros nos atreveríamos a apostar nuestras vidas en un juego de ruleta, observando ansiosamente el giro de la rueda. Pero la realidad es que es así como apostamos nuestras vidas.
¿Cómo vivimos en el presente? ¿Vivimos en un lugar que refleja nuestros gustos e intereses o estamos forzados a pasar la vida en circunstancias que no hemos elegido? Existen personas en distintas naciones del mundo que no tienen un hogar o un refugio, pues son víctimas de la locura de la guerra, mientras que otros han sido desplazados por los terremotos y las inundaciones. ¿Acaso son muchos los que “viven en la casa del Señor”? ¿Qué significan éstas palabras?
Para poder “vivir en la casa del Señor,” ¿debemos retirarnos de las rutinas ordinarias de la vida? ¿Acaso la vida en un monasterio o convento o tal vez la difícil existencia de las Madres del Desierto y posteriormente de los Padres del Desierto pueda ser considerada como “vivir en la casa de Dios”? Muchos de nosotros hemos gozado de retiros espirituales y experiencias “en la cima de la montaña,” sin embargo éstas experiencias son pasajeras. Ninguna de ellas parece satisfacer el anhelo y el amor comunicado por las palabras del salmista. ¿La “casa del Señor” es un sitio espiritual en vez de un sitio físico?
La casa de Dios no está fija en un sitio o tiempo en particular, pues Dios está fuera de las barreras erigidas por la humanidad. Jesús nos recuerda que Dios no se entromete en nuestras vidas, sino que espera pacientemente hasta que estemos dispuestos a abrirle la puerta de nuestras almas. Es entonces cuando Dios se comunica con nosotros y nos enseña la alegría y la felicidad mientras que nuestras almas quedan satisfechas. Cada vez que buscamos a Dios, independientemente del tiempo que permanezcamos en su presencia, es mediante esta búsqueda que encontramos la intimidad del amor de Dios. "Una cosa al Señor sólo le pido" - ¿es realmente mi deseo más profundo el permanecer cada momento en la presencia de Dios?
Oración: Dios mío, abre mis ojos y hazme ver las prioridades que me permitan servirte mejor. Amén.
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Por God’s Gnome
Implorándole a Dios
Jeremías 17: 14
¡Devuélveme la salud, Yahvé, y quedaré sano! ¡Sálvame y estaré a salvo!
Este es el clamor del alma angustiada, "Devuélveme la salud, ayúdame, sálvame." Ante la desesperación, el temor, el dolor y la soledad pedimos ayuda, pues no podemos ayudarnos a nosotros mismos. A veces dirigimos nuestras súplicas a nuestros amigos o parientes. Pero aquellas veces en las que no hay nadie a quien recurrir, cuando no estamos seguros del interés de Dios, en nuestro dolor y agonía clamamos: "Oh Dios, si es que estás ahí, ayúdame." Esta solicitud honesta de ayuda no se embellece con las palabras hipócritas y tiene el efecto de tocar el corazón y la voluntad de Jesús, Dios hecho hombre.
Ante Jesús, el Mesías, depositamos nuestras dolencias y aflicciones, ya sean del pasado y del presente, pues El sana a todos aquellos que están angustiados. Tal vez hemos resultado afectados en nuestras relaciones y necesitamos sanar. Tal vez nos dirijamos de un desastre al siguiente. Pudiera ser que ahora buscamos una sanación para nuestra fé tenue. Jesús puede salvarnos de las enfermedades espirituales que pueden destruir nuestras personalidades. A medida que escuchamos la voz de Cristo, nos damos cuenta de las soluciones a aquellos problemas que amenazan con doblegarnos. En compañía de Jesús, se desvanece nuestra soledad y se disipan nuestras derrotas.
"Ayúdame, sálvame" ha sido el clamor de los lesionados en los campos de batalla, de aquellos que están a la deriva en el mar o de aquellos que se ven involucrados en un accidente automovilístico. No obstante, Jesús puede salvar mucho más que nuestras vidas físicas. Más importante que nuestros cuerpos son nuestras almas – las personas eternas y únicas que somos, los seres creados por Dios. Nuestras almas nunca morirán, sino que vivirán por toda la eternidad. Nuestros cuerpos envejecerán con el paso del tiempo y a medida que nos transportamos de un mundo finito a una existencia infinita, los intercambiaremos por cuerpos espirituales. "Ayúdame, sálvame" fue la esencia de un clamor hecho ese día en el Calvario por un ladrón en una cruz adyacente a la de Jesús.
"Ayúdame. Sálvame." Alrededor del mundo las personas claman su aflicción ante Dios y la humanidad. Solamente el Amoroso puede sanarnos y ayudarnos, únicamente el amor de Dios expresado por Jesús. ¿Quién llevará la copa de salvación y el bálsamo de sanación a aquellas personas necesitadas? Dios continúa preguntando, "¿A quién envío? ¿Quién irá por nosotros?" ¿Quién le responderá: "Aquí estoy. Envíame," utilizando las palabras del profeta Isaías a esta misma pregunta?
Oración: Dios mío, en este mundo lleno de dolor emocional, espiritual y físico, te pedimos por nuestras necesidades de sanación, de modo que podamos ofrecernos como sanadores en tu nombre. Amén.
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Por God’s Gnome
La Extravagancia del Amor
Marcos 14: 3-4, 6
"Jesús estaba Betania, en casa de Simón el Leproso. Mientras estaban comiendo, entró una mujer con un frasco precioso como de mármol, lleno de un perfume muy caro, de nardo puro; quebró el cuello del frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús. Entonces algunos se indignaron y decían entre sí: "¿Cómo pudo derrochar este perfume?" Pero Jesús dijo: "¡Déjenla tranquila! ¿Por qué la molestan? Lo que ha hecho conmigo es una obra buena."
Algunas oportunidades se presentan una vez en la vida y si ignoramos el impulso que nos invita a participar, entonces perdemos la oportunidad para siempre. En pocas ocasiones el sentido común sale volando por la ventana, pero en ocasiones como esta nos vemos privilegiados al atestiguar la extravagancia del amor. El amor que no pide nada, excepto la libertad de dar desinteresadamente, inclusive por medio de sacrificios, es el Amor del que habló Jesús.
Con el derramamiento del nardo sobre la cabeza de Cristo podemos ver el derramamiento del amor demostrado. Es tal la extravagancia de este amor que aún el más preciado de los regalos parece ser indigno para el dador. La mujer no destapó el frasco y derramó una o dos gotas de perfume como signo de respeto. En vez de ello, rompió el frasco y derramó todo el contenido, llenando la casa con su fragancia. El perfume representaba los ingresos de todo un año para el trabajador promedio, o bien, el costo de alimentar a una muchedumbre de cinco mil personas, un amor ofrecido libremente como tributo.
¿Fue una tontería o un impulso del amor? Escuchamos el clamor de los espectadores ante tal derroche. ¿fue una tontería o un impulso del Amor que Cristo nos ofreció en la cruz del Calvario cuando se convirtió en el regalo de Dios para el mundo? Si nuestras vidas y acciones fueran juzgadas de igual manera por la muchedumbre, ¿escucharíamos la respuesta de Jesús diciéndonos que hicimos todo lo posible? A menudo hacemos sólo aquello que es necesario o conveniente. Hacemos aquellas cosas que no nos desgastan demasiado, que no exigen un costo muy elevado. Argumentamos que nuestras vidas se viven con responsabilidad, y sin embargo… ¿qué tan a menudo ha pasado Cristo junto a nosotros en forma humana al tiempo que reprimimos el impulso del Amoroso? ¿Qué tan a menudo seguimos los impulsos imprudentes? ¿Qué tan a menudo hemos hecho algo maravilloso y le hemos ofrecido todo a Dios, en vez de ofrecerle una porción de nuestras vidas?
Oración: Dios mío, enséñanos a dar con alegría y extravagancia, ya que tus bendiciones no tienen fin. Amén.
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Por God’s Gnome
Listos y Preparados
Marcos 14: 12-15
El primer día de la fiesta en que se comen los panes sin levadura, cuando se sacrificaba el Cordero Pascual, sus discípulos le dijeron: "¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la Cena de la Pascua?" Entonces Jesús mandó a dos de sus discípulos y les dijo: "Vayan a la ciudad, y les saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo hasta la casa en que entre y digan al dueño: 'El Maestro dice: "¿Dónde está mi pieza en que podré comer la Pascua con mis discípulos?"' El les mostrará en el piso superior una pieza grande, amueblada y ya lista. Preparen todo para nosotros."
Resulta obvio que Jesús ya había hecho los arreglos necesarios para rentar una habitación para celebrar la Pascua con sus amigos y que dicha habitación había sido preparada para su uso. Las preparaciones de la Pascua eran meticulosas. Cada cabeza de familia utilizaba una vela encendida para cerciorarse de que no quedara levadura alguna en todos los rincones del hogar. La levadura era el símbolo de la corrupción, pues los judíos la relacionaban con la fermentación de la masa, un proceso simbólico de la putrefacción. Adicionalmente, los pedazos de pan que habían sido comidos durante la primera noche de Pascua en Egipto habían sido horneados de prisa, por lo que no contenían levadura. Tres lados de la mesa se prepararían con pan sin levadura, un tazón con agua salada, hierbas amargas, una pasta llamada charosheth y cuatro copas de vino en preparación de la llegada del cordero asado de la Pascua.
La Pascua conmemoraba la libertad de los judíos. Por ende, era una época para recordar los ladrillos fabricados durante la amargura de la esclavitud, las lágrimas derramadas, la sangre que marcaba sus hogares y protegía sus vidas y las promesas hechas por Dios. Habían sido emancipados de la esclavitud en Egipto y liberados de sus crueles capataces. Dios los había redimido personalmente y habían sido nombrados como los elegidos de Dios. Estas promesas son igualmente relevantes en nuestros tiempos. A cada uno de nosotros se nos ofrece la redención de Dios, la libertad de los viejos hábitos y actitudes, la liberación de las cargas pesadas que cargamos desde hace tiempo y la bienvenida amorosa como personas elegidas por Dios.
Las promesas de Dios están listas y preparadas. Al igual que la nación redimida, ¿estamos listos y preparados para seguir la orientación de Dios? ¿Hemos eliminado de nuestras vidas todo aquello que simboliza la levadura? La mesa de la Pascua está puesta con el recordatorio de las lágrimas que hemos derramado, las cargas que hemos llevado y la soledad y la amargura que hemos enfrentado - ¿estamos listos para sentarnos a la mesa y tomar nuestros alimentos? Pero éstos alimentos son distintos, pues en vez del cordero sacrificado está Jesús. El festejo de la remembranza se ha convertido en la celebración de una nueva vida y libertad, y la gloria de Dios llena la habitación.
Oración: Dios mío, acerca nuestras vidas a ti para que puedas prepararlas para la presencia de Cristo. Amén.
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Por God’s Gnome
Lealtad Fragmentada
Marcos 14: 27-31
"Todos ustedes caerán esta noche."
De todos los tormentos a los que Jesús fue sometido, posiblemente el más doloroso fue el abandono de sus amigos. Habían estado juntos durante tres años y se habían enfrentado a la crítica y la oposición de los líderes ortodoxos judíos. También habían sido testigos de la mala comprensión de la familia de Cristo en relación con su misión en la tierra y cuando menos en una ocasión habían escapado de la ira de la muchedumbre. De entre todos sus seguidores, Jesús había enviado a setenta discípulos para que predicaran en todos los pueblos que planeaba visitar. Ante los ojos de todos, Jesús era un hombre que merecía el respeto y el amor de todos sus discípulos. A éstos discípulos, Jesús les dijo que debían amarse los unos a los otros con el mismo amor que El los amaba. Les llamaba amigos, no sirvientes, recordándoles que habían sido elegidos con amor.
Con esta declaración los invitó a mantener una intimidad con Dios y a forjar una sociedad con El ante las obras de Dios. A éstos mismos amigos que El amaba, les advirtió que pronto lo abandonarían, según indicaba la profecía. El temerario de Pedro no podía aceptar su suerte y se dispuso a desafiar a Jesús. Su respuesta fue la predicción de su triple denegación. Después de tres años de compartir el mismo alojamiento y las mismas alegrías y tristezas y de atestiguar los mismos milagros, el grupo se había unido con una fortaleza mayor a la de muchas familias. A pesar de ello, al transcurrir la traición de Jesús, cada uno de los discípulos huyó del lugar del arresto. ¿En dónde quedó su lealtad declarada?
Una de las pruebas de la amistad verdadera es la actitud de los amigos al ocurrir algún desastre en nuestras vidas. Podemos encontrar bastantes amigos en los buenos tiempos, especialmente en aquellas mesas en las que se ofrecen alimentos de manera gratuita. A menudo se convierten en imágenes de nuestro propio ego, reflejando aquellas afirmaciones que deseamos escuchar. Pero aquellas personas que se mantienen firmes a nuestro lado cuando lo único que podemos ofrecer es dolor, soledad y fragmentación son verdaderos amigos a cualquier costo. Jesús estaba consciente del costo que el temor demandaría de la amistad de sus discípulos, por lo que eso fue lo que les advirtió a pesar de su aflicción.
No es fácil estar solos cuando el mundo parece derrumbarse a nuestro alrededor o cuando el suelo cede ante nuestros pies. No resulta fácil ser honestos cuando todos a nuestro alrededor parecen participar en la deshonestidad. No es fácil decir la verdad, cuando esto podría costarnos el empleo, la familia o el hogar. En éstos casos es cuando realmente apreciamos a los verdaderos amigos a medida que nos ayudan a aliviar el aislamiento que sentimos. Es ahora cuando encontramos en Jesús al amigo que todos han abandonado. Jesús conoce de primera mano las lealtades fragmentadas y la soledad. Jesús ha visto cómo parecían haberse derrumbado todos sus esfuerzos, pero Jesús también ha visto al mundo transformado, al igual que se han transformado millones de vidas. El amigo de los solitarios aguarda. ¿Nos daremos media vuelta y huiremos o le daremos la mano a nuestro Amigo?
Oración: Dios mío, muéstranos en qué hemos fallado como amigos y haznos deseosos de sanar nuestras relaciones. Amén.
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Por God’s Gnome
Escúchame, Oh Dios
Salmo 139: 23 – 24
Examíname, Oh Dios, mira mi corazón, ponme a prueba y conoce mi inquietud; fíjate si voy por mal camino y condúceme por la antigua senda.
El Salmo 139 nos cuenta sobre el amor de Dios, un amor que no pierde vista de nosotros. Este Salmo es uno de los Salmos más personales, ya que sus palabras reflejan nuestras propias experiencias. Este es un Salmo que ha sido orado por aquellos que han perdido su sentido de la presencia de Dios, ya que exclama sus dudas. También nos asegura que Dios, el Creador de universo, tiene una intimidad con cada detalle de nuestras vidas. Este Salmo nos persuade a que prestemos atención a las palabras de Jesús sobre las fallas de nuestras propias vidas, exhortándonos a que hablemos con confianza y que le pidamos a Dios que examine nuestros pensamientos, nuestros corazones y nuestras mentes, de modo que seamos el pueblo aceptable de Dios. Por lo tanto, la meditación del día de hoy se ofrece a manera de oración personal.
Dios Amoroso, has abierto mis ojos y me has señalado aquellos pensamientos y actitudes que he mantenido ocultos. Hoy los deposito encarecidamente ante la luz de tu Amor y pido por tu toque de sanación.
Evita que yo acumule estados de cuenta mentales, ya que esto demuestra mi falta de gratitud.
En aquellos días cuando yo actúe de manera egoísta, enséñame a amar sin condiciones. Cuando me impaciente al involucrarme en las disputas de otras personas, recuérdame que posiblemente yo sea el único pacificador disponible.
Enséñame a ofrecer una bendición, en vez de utilizar mis palabras para criticar.
Que nunca retenga la bondad y la compasión.
Abre mis labios para que yo exclame tus palabras de sanación.
Enséñame a no temer y a convertirme en una persona distinta y conspicua.
Otórgame el valor mental y moral para combatir el mal y la violencia, tal como lo haría Jesús.
Rompe mis barreras físicas y mentales en relación con el cansancio y permite que tu amor de sanación fluya por mi cuerpo.
Sana el celo y la malicia ocultos en mi corazón.
Remueve el resentimiento y la duda de mis ojos.
Ayúdame a dejar de hacer comparaciones y excusas, a no culpar a los demás y a hacerme responsable de mis propios actos.
Enséñame a ser amable con mi propio cuerpo, a apreciar su complejidad y maravillarme ante la maquinaria silenciosa que lo hace funcionar. Muéstrame como amarlo tal y como Tú lo haces, cómo proveerle los alimentos adecuados y los periodos de sueño necesarios.
Cada vez que me enfoque en la auto-lástima, recuérdame de las bendiciones que me has dado libremente.
No permitas que me niegue a realizar alguna tarea o encargo simplemente porque dude de mis propias capacidades y talentos, sino que recuérdame que debo pedir tu fortaleza.
Disuelve mis pensamientos de venganza y reemplázalos con una buena disposición al perdón.
Recuérdame que las relaciones dependen de una interacción entre las personas – la comunicación.
Nunca comprenderé cómo puedes interesarte en mí, un ser humano. Confío en tu “amor incesante."
Oración: Dios mío, límpiame, transfórmame y amóldame. Ponme a Tu servicio. Amén.