Una Invitación Cuaresmal para Todos los Peregrinos Espirituales
Por Surprisedbyjoy@yahoo.com y Gods_gnome@yahoo.com
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Por Surprised by Joy
¡Hosanna!
Marcos 11: 1-11
"¡Hosanna en las alturas!"
El evento del día de hoy es tan significativo que los cuatro autores han compartido sus perspectivas. Estas pueden encontrarse en el libro de Juan 12: 12-15, Mateo 21: 1-9 y Lucas 19: 29-38. Mediante éstas cuatro reflexiones, podemos comprender mejor el drama y la dinámica de este evento comúnmente conocido como "la Entrada Triunfal". Jesús entra a Jerusalén después de tres años de un ministerio arduo para cumplir con las profecías e iniciar su última semana de vida antes de su crucifixión. A ésta última semana se le conoce como "la Semana de la Pasión". Después de su entrada triunfal a Jerusalén, Jesús empieza a aislarse del ministerio público y se concentra en preparar a sus doce discípulos para el resto de los días venideros.
Jesús es un afamado realizador de milagros y un maestro y sanador respetado. En días pasados, había resucitado de entre los muertos a su amigo Lázaro. La Pascua Judía está a punto de iniciar. Enormes multitudes de peregrinos se dirigen a Jerusalén para participar en las ceremonias religiosas. Vemos que Jesús se pone en peligro a sí mismo de manera intencional. Durante su entrada triunfal, Jesús provoca deliberadamente a las autoridades del templo. El sabe que ellos tomarán acciones en su contra a la primera oportunidad que se les presente.
Así que ésta es la historia. Todos los evangelistas mencionan que Jesús tenía un plan y que los discípulos simplemente "seguían las ordenes de Jesús". Dos de éstos discípulos fueron enviados a traer un potro que nunca había sido montado. Ellos le llevan el potro a Jesús. Los discípulos extienden sus mantos sobre el potro para que Jesús lo monte. Y la procesión entra a Jerusalén mientras Jesús llora al ver la ciudad (Lucas 19:41). El sabe lo que le espera. La traición, la injusticia, la tortura y la muerte están rondando la esquina.
Vemos que la multitud se enloquece de emoción. Comienzan a alabar a Dios por todos los milagros de Jesús que vieron y escucharon. Cortan palmas en los campos y las colocan en el piso ante el burro. Las personas cantan "¡Hosanna! (Alabado) ¡Bendito sea el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito sea el reino de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas!" Y toda la ciudad se estremece y se pregunta, "¿Quién es él?" Y la multitud responde, "¡Este es Jesús, el profeta de Nazaret en Galilea!" (Mateo 21:10-11).
Y esta es la clave de este evento. Jesús llega públicamente como el Mesías. Jesús es el Cristo. El Enviado de Dios. Sencillamente no existe otro nombre bajo el cuál nosotros nos hemos salvado. Su nombre está por encima de cualquier otro nombre. En Cristo, encontramos una nueva relación con Dios. Jesús dice ser el cumplimiento de las profecías de Viejo Testamento (Zacarías 9:9). Después de llegar a Jerusalén, Jesús entró al Templo y lo observó todo. Me pregunto qué estaba pensando.
Oración: ¡Hosanna! ¡Alabado sea el Señor! ¡Bendito sea Cristo, quien viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! Amén.
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Por God's Gnome
Arrestado
Marcos 14: 43-50, 53
'Ellos entonces lo tomaron y se lo llevaron arrestado.'
Cualquier habitante de Jerusalén que hubiera estado alerta esa mañana se hubiese sorprendido al presenciar a un extraño grupo de personas saliendo de la ciudad. Nunca antes se había visto que los fariseos caminaran junto con los legionarios romanos o con los saduceos. Ninguno de éstos grupos confiaba en los otros, pero esa noche caminaban juntos siguiendo los pasos de Judas. La señal de la traición de Judas era que él besaría al hombre que ellos buscaban.
El ruido del grupo que se aproximaba despertó a los ocho discípulos que dormían en la cueva, por lo que se fueron con Pedro, Santiago y Juan para ver lo que le sucedía a Jesús. Jesús se encontraba de pie, con la cara iluminada por las antorchas, mientras que Judas se acercó a saludarlo con un beso. El mismo beso lleno de traición ha conocido a su contraparte de hoy en día. Jesús no le reprochó a Judas, sino que le preguntó con compasión, "Judas, ¿acaso con un beso traicionas al Hijo del Hombre?"
Jesús le preguntó a las personas que se encontraban allí, "¿A quién están buscando?" Y ellos respondieron, "A Jesús de Nazaret". "Soy yo," les dijo Jesús y sus palabras parecieron atemorizar a los guardias del templo. Los soldados romanos se acercaron a Jesús mientras él que les volvió a hacer la misma pregunta. Una vez más les dijo, "Soy yo", pero en esta ocasión solicitó que sus discípulos pudieran irse sin ningún problema. Entonces Jesús se dirigió a la multitud y les dijo, "Salieron a detenerme con espadas y palos como si fuese un ladrón. ¿Por qué no me detuvieron cuando día tras día estaba entre ustedes enseñando en el templo?" En ese momento, Pedro, quien siempre luchaba por sus creencias, sacó su espada y le cortó la oreja a uno de los sirvientes del Sumo Sacerdote. Sin embargo, Jesús estiró su mano y rehabilitó la oreja. Los romanos arrestaron formalmente a Cristo y lo llevaron a la residencia del Sumo Sacerdote. Los discípulos huyeron.
La mayoría de nosotros ha vivido momentos en los cuales aquellos a quienes nosotros amamos, respetamos o admiramos se enfrentan a situaciones desfavorables o agobiantes. En ocasiones, tal parece que nuestra propia seguridad se ve amenazada por nuestra relación con éstas personas. Es posible que nosotros también decidamos huir a causa de nuestro temor, así como lo hicieron los discípulos. Hay momentos en los cuales el hecho de pertenecer a nuestra propia comunidad espiritual causa desprecio o abuso en otras personas. Existen ocasiones en las que, al igual que los miembros de la Iglesia de antaño, nuestras vidas o las vidas de nuestros seres queridos se ven amenazadas por la relación que llevamos con Jesús. Jesús no se echó para atrás y tomó el control de la situación al momento de su arresto. No había ninguna duda en su mente de que, a pesar de las apariencias, Dios tenía el control de todo. Si nosotros nos llegásemos a enfrentar a situaciones de este tipo, ¿tendríamos la misma seguridad y confianza que Jesús tuvo?
Oración: Dios mío, hay veces en las que nos involucramos en situaciones que nosotros no queremos o nos encontramos rodeados de personas que desean hacernos daño. Fortalece nuestra fe para que podamos ser testigos de tus obras en todas las áreas de nuestras vidas. Amén.
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Por God's Gnome
La Noche Cuando Murió la Justicia
Marcos 14: 55 - 60
'Los jefes de los sacerdotes y todo el Consejo Supremo buscaban algún testimonio que permitiera condenar a muerte a Jesús.'
Muchos de nosotros nos enfrentamos a situaciones injustas. En ocasiones, sabemos que la ley nos apoya para remediar nuestras situaciones. Pero, ¿a quién le pedimos ayuda y justicia cuando las personas responsables de hacer cumplir la ley son las mismas que la hacen a un lado?
El Sanedrín, encargado de la administración de los asuntos religiosos, basaba sus procedimientos en uno de los tratados del Mishná. Los miembros de esta corte, quienes sólo se reunían en el Pasillo de la Piedra Tallada, únicamente podían congregarse durante el día, a excepción de los días festivos. Cada uno de sus miembros tenía que entregar su veredicto por separado y, en caso de que el veredicto fuese la pena de muerte, entonces tenía que transcurrir una noche antes de la ejecución. Esto era para permitir que la corte cambiase el veredicto en caso que tuviese misericordia y cambiase de parecer.
Cuando Jesús fue llevado ante el Sanedrin, la corte no estaba reunida en su propio edificio. Ellos se habían reunido durante la noche. No existe prueba alguna de que los miembros de la corte dictaron sus veredictos por separado. El testimonio de los testigos que habían sido comprados para testificar en contra de Jesús no concordaba entre sí. Finalmente, el Sumo Sacerdote hizo una pregunta prohibida por la ley. A pesar de que estaba prohibido hacer preguntas cuya respuesta pudiese incriminar al acusado, el Sumo Sacerdote le preguntó a Jesús si él era el Mesías prometido. Con su respuesta, Jesús fue acusado con el cargo de blasfemia, un cargo cuyo castigo siempre era la pena de muerte.
En el momento de nuestras preocupaciones y ante la cara de la injusticia, nosotros también tenemos que tomar decisiones que nos pueden afectar en un futuro. Antes de responder, nos tomamos un segundo para sopesar las consecuencias de nuestras palabras o acciones. Es posible que nos veamos tentados a negar una verdad que nos costaría muy caro, esto con el fin de salvaguardar nuestro empleo, nuestra familia o nuestra propia vida. Jesús le respondió a sus inquisidores con confianza y valentía. Jesús había cumplido tan fielmente con las profecías, que éstos hombres necesitaban restarle poder y deshacerse de él antes de que ellos mismos quedasen expuestos como seres corruptos. El debería convertirse en su chivo expiatorio, alguien cuya muerte pudiera desviar los ojos y la mente del pueblo de los pecados y los fraudes de sus líderes.
Cuando se declaró el veredicto de la pena de muerte, algunos hombres eminentes comenzaron a humillar a Jesús escupiéndole en su cara mientras que sus sirvientes lo golpeaban. Este comportamiento dentro de un juzgado sería algo indignante para nosotros, así como lo fue para Jesús. Sin embargo, nunca hemos conocido palabra o acción alguna en el sentido de que Jesús haya considerado retractarse de sus palabras. Una vez que decimos la verdad sobre la discriminación, ya sea en relación con la edad, el sexo o la raza, todos aquellas personas que alteran la justicia nos empiezan a ver como creadores de problemas. Si comenzamos a hacer preguntas sobre la comida que se almacena mientras millones de personas se mueren de inanición, nos podríamos convertir en una amenaza económica. Alrededor del mundo, millones de hombres y mujeres han sido masacrados a causa de su fe. Nos decimos ser personas civilizadas, pero sin la justicia – una justicia que debe ser justa y equitativa para todos – no somos más que una multitud sin leyes. Hagamos una pausa el día de hoy para reflexionar lo mucho que cambiaría nuestro país si la justicia siempre prevaleciera en nuestras iglesias, escuelas, gobiernos, sitios de trabajo y dentro de nuestros mismos hogares y vidas. ¿Es posible que con Jesús resucitemos a la justicia de su sueño mortal?
Oración: Dios mío, enséñame a no sólo utilizar la justicia en mi vida cotidiana, sino también a ser misericordioso. Amén.
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Por God's Gnome
Conveniencia
Marcos 15:12
Pilato les preguntó, "¿Qué voy a hacer con el que ustedes llaman Rey de los Judíos?"
La historia de Pilato nunca podrá ser relegada a una fecha específica, ya que se trata de una historia que podemos observar en nuestra vida cotidiana, en cualquier calle, circunstancia o país. Poncio Pilato era procurador de la provincia y era responsable únicamente ante el emperador romano. Para poder obtener tal rango, debió probar que era un buen soldado y administrador. Desde el inicio de su reinado, siempre existieron los problemas, mismos que en su mayoría eran causados por él mismo. Aquí tenemos a un hombre que, a diferencia de sus predecesores, se negaba a retirar las imágenes y las águilas del emperador antes de entrar a Jerusalén. La oposición ante esto fue de tal magnitud que su única opción fue la de arrestar o masacrar a toda la nación Judía. Cuando decidió construir un nuevo acueducto, utilizó el dinero perteneciente al templo para pagar los costos de su construcción. Su reputación se vio tan marcada que los judíos amenazaban con mandar una delegación ante el emperador para informarle sobre éstas fechorías.
Las autoridades religiosas judías estaban tan decididas a condenar a Jesús a la pena de muerte que lo presentaron ante Poncio Pilato con tres acusaciones políticas inventadas. Primero, dijeron que él era un revolucionario; luego, dijeron que incitaba a la población a no pagar impuestos y, por último, lo acusaron de proclamarse rey. Pilato sabía desde el principio que Jesús era inocente, pero la amenaza de que alguien lo acusara de sus malos manejos siempre reinó sobre su mente. Estas autoridades eran las mismas que habían puesto en tela de juicio su reputación y por consiguiente también su vida. Prácticamente sostenían una pistola apuntando a su cabeza. El silencio y la dignidad que mantuvo Jesús durante su interrogatorio hizo que Pilato se preguntara si era Jesús o él mismo quien se encontraba en juicio ese día. El sabía que debía liberar a Jesús, pero lo amenazaron diciéndole que si él liberaba a Jesús, entonces ya no sería un amigo de Roma. Al verse atrapado entre la justicia y el temor, intentó salvar a Jesús proponiendo que lo liberaran durante la Pascua, pero la multitud se negó. En vez de ello, la multitud exigía que fuera el ladrón Barrabás quien fuese puesto en libertad y que crucificaran a Jesús.
Manténgase tranquilo y observe, pues estamos siendo testigos de uno de los actos más cobardes y patéticos de la historia. Pilato solicitó una palangana y una jarra de agua y se lavó las manos con la esperanza de evitar la responsabilidad de la sentencia de muerte de Cristo y depositarla sobre el pueblo judío. Este inútil gesto puede verse día tras día en aquellas personas en quienes ha sido depositada la responsabilidad, a medida que intentan desplazarla a otras personas. Los criminales de guerra responden a sus jueces con las palabras, "Unicamente seguíamos ordenes". Los jóvenes que se ven involucrados en situaciones de agravio para ellos mismos o para los demás simplemente responden, "sólo era una travesura". Basta con visitar cualquier juzgado para escuchar un mundo de pretextos utilizados para explicar y justificar los comportamientos reprochables. Los bosques de la tierra están siendo eliminados lentamente, mientras que las acciones para controlar la contaminación no se están poniendo en práctica – escuche la voz de estos destructores, quienes suplican por una indulgencia especial. La práctica del genocidio continúa y las cortes del mundo parecen no querer o poder detenerla. Lo único que se escuchan son las palabras de este elaborado ejercicio por lavarse las manos. ¿Acaso nosotros, quienes proclamamos ser parte de Cristo, somos mejores que los demás? Nosotros, quienes le damos la espalda al dolor y al sufrimiento, al abuso y a la pobreza y quienes exigimos que las autoridades hagan aquello que nosotros no hemos podido hacer – el cumplir con las necesidades de nuestra familia humana. ¿Acaso sufrimos bajo el mandato de Poncio Pilato? ¡También se sufre por nuestra negligencia y nuestra crueldad!
Oración: Dios mío, algunas veces nuestras propias palabras y acciones comprometen las decisiones que tomamos. Enséñanos a no tener miedo de encarar la oposición y las amenazas. Amén.
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Por God's Gnome
Una Cruz para Cargar
Marcos 15: 21-22
'En ese momento, un tal Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo, volvía del campo y los soldados le obligaron a que llevara la cruz de Jesús.'
Esta burla de juicio concluyó con las palabras "Illum duci ad crucem placet" – "La sentencia es que éste hombre sea crucificado." Al guardia se le dio la orden, "I, miles, expedi crucem," – "Soldado, vaya y prepare la cruz." Mientras se preparaba la cruz, Jesús fue entregado a los soldados del Praetorium, quienes iban a estar a cargo de la flagelación, misma que precede a la crucifixión.
Aquellos quienes habían sido condenados a muerte por crucifixión siempre cargaban su propia cruz. Se les forzaba a seguir la ruta más larga para llegar al sitio de su ejecución como medida de advertencia para los demás criminales. La cruz vertical ya se encontraba en su sitio esperando a su nuevo ocupante. Sin embargo, Cristo tuvo que cargar otra pesada cruz sobre sus hombros y espalda, misma que estaba totalmente herida debido a la flagelación que le propinaron los soldados. Cristo estaba sufriendo un agotamiento excesivo. Tropezó a causa del peso y los soldados que caminaban junto a él se detuvieron. Cuando Jesús finalmente cayó al piso junto con la cruz, los soldados le ordenaron a un ciudadano judío que llevara la cruz hasta el sitio final.
Nunca se ha hablado sobre lo que pensó Simón de Cirene sobre ésta imposición y tampoco conocemos el efecto que tuvo en éste hombre el hecho de caminar junto a Jesús. Al final, mientras depositaba la cruz en el piso, él mismo fue testigo de cómo los clavos le traspasaron las manos a Jesús al momento de subirlo a la cruz. Jesús nos invita a levantar nuestra propia cruz y a seguirlo. En ocasiones, la cruz que cargamos es demasiado pesada para nosotros y también tropezamos. La cruz sobre la cual yacen nuestras preocupaciones e inquietudes también ejerce un peso sobre nosotros, por lo que también luchamos por mantenernos de pie.
Con el polvo del camino, golpeados por las piedras y rasguñados por los arbustos, nosotros también forzamos a cada uno de nuestros nervios mientras tratamos de levantar nuestras ensangrentadas rodillas. A través de la mugre, el sudor y las lágrimas que empañan nuestra vista, vemos que Jesús levanta gentilmente nuestra cruz y nos ayuda a ponernos de pie. En ese momento, el camino parece menos inclinado y el viaje menos largo, ya que Jesús toma la mitad del peso de nuestra cruz, de tal manera que parece que no estamos cargando nada.
Muy a menudo perdemos de vista a Jesús, olvidamos compartir el tiempo con él en nuestras oraciones y nos desconectamos del conducto que nos proporciona el sustento espiritual. Cada día caminamos con el peso completo de nuestra cruz. En ocasiones, no es sino hasta que tropezamos y nos caemos que podemos ver que Jesús ha estado esperando todo el tiempo para caminar junto con nosotros y ayudarnos a cargar nuestra cruz. La cruz cargada por el Amoroso es, en efecto, ligera.
Oración: Dios mío, Tú que cargaste mis pecados en la cruz, nunca permitas que olvide que ésta cruz también se convirtió en tu trono. Que mi cruz también se convierta en un trono para ti. Amén.
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Por God's Gnome
Marcos 15: 33
"Dios mío, Dios mío, ¿porqué me has abandonado?"
Jesús fue empalado en la viga de la cruz mediante la inserción de clavos en sus muñecas. Cuatro soldados sujetaron la viga y, con Jesús clavado a ésta, la levantaron hasta que el orificio de la mortaja encajó en la viga vertical. Sus pies fueron clavados, uno sobre de otro, a la viga vertical. El dolor constante causó espasmos en todo su cuerpo. En ciertas ocasiones, Jesús veía directamente al sol y en otras ocasiones, su cabeza estaba caída sobre su pecho. Cada vez que se movía su cuerpo, el dolor en sus muñecas era intolerable. Su respiración se volvía más difícil y tenía que depositar su peso en los pies para poder exhalar. Una y otra vez, se vio forzado a levantar su cuerpo para poder respirar y luego lo dejaba caer.
El sonido de los soldados que peleándose por la ropa de Jesús pareció despertarlo de su dolor, ya que exclamó con voz fuerte, "Perdónalos Padre, porque no saben lo que hacen." Un ladrón que se encontraba crucificado junto a Jesús comenzó a burlarse de él, pero otro ladrón que también se encontraba crucificado le pidió a Jesús unirse a él en su gloria. Jesús le prometió al ladrón que entrarían juntos al Paraíso. El cielo comenzó a cambiar de color y el color azul se intensificó. Jesús le pidió a Juan que se acercara para encargarle que cuidara de María, su madre. Al mismo tiempo, le pidió a María que aceptara a Juan como si fuese su hijo. El ocaso obscureció el ambiente, mientras que el cuerpo de Jesús se quedaba sin vida. Estrechó su mano para sentir la presencia familiar de Dios, pero no sintió nada. Parecía que inclusive Dios lo había abandonado. Intentó levantarse y gritó, "¡Dios mío, Dios mío! ¿Porqué me has abandonado?"
El tiempo avanzaba lentamente como si tuviese pies de plomo y Jesús volvió a decir, "Tengo sed". Finalmente, a las tres de la tarde intentó levantarse nuevamente, su espalda punzando en cada movimiento, y dijo ante una multitud de espectadores, "Padre, ¡en tus manos encomiendo mi espíritu!" Mientras su cuerpo se movía por última vez, su voz irrumpió en la obscuridad, "Este es el fin". La tierra se estremeció, el cielo se obscureció y aparecieron grietas en la tierra, mismas que abarcaban desde el sitio de la ejecución hasta la ciudad, a través del patio del templo, entre el cementerio y finalmente hasta llegar al Mar Muerto.
Desamparados. Abandonados por Dios en nuestros momentos de mayor angustia. A medida que la obscuridad del dolor nos envuelve y nuestras almas buscan consuelo, ¿en donde está Dios? Nuestros cuerpos y mentes están agotados por las cargas de nuestras vidas, nuestros amigos – si es que existe alguno que todavía no nos haya abandonado – no nos pueden ayudar y, en la agonía de nuestra desolación, nosotros también le pedimos a Dios. Alrededor de todo el mundo, millones de voces aclaman a Dios, quien parece haberse retirado de nuestra presencia. Desde las personas en prisión que esperan su castigo, las victimas traumatizadas por algún accidente, aquellos que ven a sus hijos morir por inanición hasta las millones de personas ejecutadas durante las guerras civiles, todos emiten el mismo grito, "Dios mío, ¿porqué me has abandonado?"
El dolor, el miedo y la muerte suelen cubrir nuestros ojos e impiden que veamos a Dios. Sin embargo, existe un paso más allá de la desolación, y éste es la transición que hizo Jesús. A medida que veía pasar ante sus ojos los momentos de su vida antes de que éstos desaparecieran para siempre, una vez más pudo vivir la presencia de Dios, a quien le entregó el cuidado de su alma.
¿Desolados, abandonados, desamparados? ¡No! A pesar de que en ocasiones pareciera que nos hemos separado de Dios, esto no es cierto. Lo que cambia es nuestro enfoque y no la atención de Dios. El siempre está presente a lo largo de nuestra vida y también en nuestra muerte.
Oración: Dios mío, cuando no podamos ver tu cara a causa de nuestros apuros, voltea nuestros ojos hacia la cruz con el fin de que podamos ver tu demostración de Amor. Amén.
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Por God's Gnome
Sin Esperanza
Marcos 15:46
'José lo bajó de la cruz y lo envolvió en una sábana que había comprado y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca.'
Las horas finales de Cristo habían terminado. Las mujeres que permanecieron junto a Jesús por el amor que le tenían estaban llenas de lágrimas – lloraban por Jesús, por el mundo y por ellas mismas. De todos los discípulos que habían participado en el drama, el único que permanecía ahí era Juan. Lentamente, tomó el brazo de María, ahora su madre, y caminó junto con ella hacia la tumba. María la Madre de Santiago, María de Magdala y Salomé siguieron la procesión encabezada por José de Arimatea y Nicodemo, quienes cargaban el cuerpo de Jesús.
El espectador que deseaba ver si Eliahu liberaría a Jesús de la cruz se retiro del lugar, balbuceando unas palabras así mismo. Los sacerdotes y oficiales, satisfechos de que Jesús ya no podía atentar en contra de su autoridad, regresaron a la residencia del Sumo Sacerdote. Se le ordenó al escuadrón de ejecución que se retirara y que regresara al cuartel del Praetorium. En el pueblo de Gólgota nada se movía. La Luz del mundo se había apagado.
Miles de corderos que habían sido masacrados como sacrificio para la fiesta de Pascua ya se habían consumido. Sin embargo, pocos podían ver que con el sacrificio final de Dios, el pecado había sido expiado. En Betanía se reunieron los hombre y mujeres que habían seguido a Cristo, ahora llenos de tristeza. La cena de Pascua había terminado, sin embargo ninguna hierba sería tan amarga como las lágrimas de estas personas, ni siquiera el Hallel podía borrar el terror de sus mentes. La noche dio paso a la luz del día, un día carente de esperanza. Llenos de cobardía y asombro recordaron los eventos de las últimas treinta y seis horas. Juan no podía dejar de escuchar los golpes de los martillos que entonaban la cacofonía de la muerte. María le pedía a Jehová que le ayudara a encontrar un plan divino dentro de todo este dolor. Pedro permanecía en su sitio, sus ojos no dejaban de ver el sufrimiento expuesto en la cara de Jesús.
¿A quién podrían acudir los inválidos, los ciegos y todas aquellas personas necesitadas de sanación? ¿Quién alimentaría a las multitudes con ejemplos del amor y la provisión de Dios? Tres cortos años terminaron tajantemente en una cruz. ¿En dónde estaba la gloria de la que había hablado Jesús? ¿En dónde estaba el reino que ellos anticipaban? Mientras las mujeres preparaban los alimentos, su atención estaba en otro lado. Entristecidas de que no pudieron terminar la unción funeraria del cuerpo del Maestro, esperaban con ansia que concluyera el día Sábado y llegara la luz del día siguiente para poder regresar a la tumba. Parecía como si el mundo se hubiese quedado sin alegría y esperanza. Todo lo que quedaba eran memorias de la esperanza pasada. El presente sólo ofrecía destemplanza y futuro era como si tuvieran cenizas en la boca.
Todos los seguidores de Jesús se quedaron sin esperanza y sin un sentido de dirección dentro de sus vidas. Cuando nuestros sueños y esperanzas se derrumban y se hacen polvo, tal como si las termitas se los hubiesen devorado, también perdemos nuestro sentido de dirección. Jesús parece no estar con nosotros. La noche obscura de nuestras almas desciende sobre nosotros y no podemos encontrar a Dios en ninguna parte. En medio de nuestra confusión y desconcierto, deseamos que la desolación desaparezca y nuestros corazones sufren con los recuerdos de mejores tiempos. Entre la muerte y la resurrección, nosotros también esperamos.
Oración: Dios mío, recuérdanos que así como el sol no deja de brillar detrás de las nubes obscuras, así también tu amor por nosotros continúa, aún cuando no podamos sentir tu presencia. Amén.
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Por Surprised by Joy
Historias de Pascua Sobre la Tumba Vacía
Juan 20: 1-30
"¡Tú eres mi Señor y mi Dios!" Juan 20:28
Cada uno de los evangelistas comparte distintos detalles sobre la tumba vacía. Le llamamos a este evento "Domingo de Pascua." Usted puede leer éstas historias en Mateo 28: 1-8; Marcos 16: 1-8; Lucas 24: 1-10 y Juan 20: 1-31. Son tan maravillosas e inspiradoras que, ¡millones de Cristianos se están reuniendo alrededor del mundo para celebrar la tumba vacía! ¡Cristo no está muerto! ¡Está vivo! Otro escritor lo manifiesta de esta manera: "El último de los enemigos sometidos será la muerte" (1 Corintios 15:26). "¿Dónde está tu victoria, oh muerte? ¿Dónde está tu aguijón, oh muerte? Demos gracias a Dios, quien nos da la victoria a través de Jesucristo, nuestro Señor". (1 Corintios 15:55-56).
La primera mañana de Pascua comenzó llena de desolación y terminó llena de esperanza. Juan comparte con nosotros varias historias dramáticas de resurrección. En las primeras horas de la madrugada, María Magdalena acudió a la tumba, misma que estaba vacía. La piedra había sido removida. Corrió a ver a Simón Pedro y al amado Juan y les dio la noticia. Ellos acudieron a ver la tumba con sus propios ojos. María permaneció en el lugar aún después de que los hombres se habían ido. Y se sentó a llorar. A través de sus lágrimas, ella fue la primera en ver al Cristo resucitado. Y Jesús la envío como un apóstol para llevarle las buenas noticias a los discípulos. ¡Ve a decirle a los demás que me has visto con vida! Y María Magdalena corrió a darles la noticia: "¡He visto al Señor!"
Más tarde, Jesús se le apareció a los discípulos que se habían reunido. Ellos estaban literalmente encerrados por temor a las autoridades. Jesús se apareció repentinamente ante ellos y les dijo, "¡la paz esté con ustedes!". Los discípulos están llenos de alegría. Nuevamente Jesús les dijo, "¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, así los envío yo también." Dicho esto, sopló sobre ellos y les envió el Espíritu Santo.
Sin embargo, el discípulo Tomás no se encontraba con este grupo. Cuando llegó a verlos, los otros le dijeron con alegría, "¡Hemos visto al Señor!." La respuesta de Tomás merece ser premiada por su honestidad, ya que les responde tajantemente, "Hasta que no vea la marca de los clavos en sus manos, no meta mis dedos en el agujero de los clavos y no introduzca mi mano en la herida de su costado, no lo creeré." Pasó una semana y nuevamente los discípulos se volvieron a reunir. Todavía se encerraban con llave por temor a las autoridades. En esta ocasión, Tomás se encontraba con ellos. Una vez más Jesús se les apareció, les dijo, "¡La paz esté con ustedes!" e invitó a Tomás a que metiera sus dedos en el agujero de los clavos y viera por sí mismo sus heridas para que pudiera creer. Y Tomás nos enseña el camino a la fe mediante su oración a Jesús, "Tu eres mi Señor y mi Dios."
Tengan fe y serán bendecidos. Jesús compartió esta visión con Tomás. "Crees porque me has visto. ¡Felices los que no han visto pero creen!" Juan concluye este capitulo de Pascua con una declaración que lo resume todo: 'Estas han sido escritas para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios. Crean y tendrán vida por su Nombre.' (Juan 20:31).
Queridos lectores, nosotros necesitamos aquello que Jesús hizo en la cruz por nosotros. Y también necesitamos lo que nos ofrece a través de la tumba vacía. Podemos "ver" a Jesús por nosotros mismos mediante éstos maravillosos evangelios de una manera que ni siquiera Tomás el incrédulo lo pudo hacer. Nos esperan grandes bendiciones espirituales si creemos que Jesús es Cristo, el Hijo Amado de Dios. "Buscar a Dios es la mayor aventura; encontrar a Dios es el logro más grande y enamorarse de Dios es el romance más grandioso." Jesucristo es el camino que nos lleva a Dios. "La paz esté con ustedes." Que Dios lo bendiga en su camino espiritual.
Oración: Permite que Tomás el incrédulo nos enseñe a orar el día de hoy. Jesucristo, ¡Tú eres mi Señor y mi Dios! Amén.
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¿Hacia donde nos dirigimos ahora?
Por Surprised by Joy
Me gustaría compartir con ustedes una historia sobre una amiga que "¡encontró a Dios a través del Internet!" Yo la conocí hace algunos años. De alguna manera, alguien le dio mi nombre cuando yo estaba investigando el uso que le dan las personas al Internet para fines espirituales. Su historia de peregrinaje, fe y bautismo es asombrosa.
Mi amiga no sabía que ella era judía hasta que ingresó a la preparatoria. Sus compañeros de clase la molestaban por "matar a Jesús." Mi amiga resultó ser una exitosa escritora. La religión y la espiritualidad simplemente no eran importantes para ella hasta que cumplió los treinta y tantos años de edad. Tenía un vació interno que nada ni nadie podía llenar. Así que empezó a investigar en el Internet con el fin de obtener recursos espirituales.
Durante su investigación, conoció a un "ciber-monje" a través de una página web sobre un centro de retiro espiritual. Este monje respondió pacientemente a todas las preguntas de mi amiga y así comenzó una amistad a través del Internet. Con el paso de los meses, mi amiga decidió viajar miles de millas para poder conocer este centro de retiro espiritual. Era su peregrinación. Conoció al ciber-monje y decidió convertirse a la religión Católica y bautizarse el Sábado de Pascua. Regresó a su casa e ingresó a la comunidad de una iglesia local. Asistió a todas sus clases y alegremente vivió el bautismo cristiano.
Sus amigas podían ver que algo especial le había sucedido a su amiga. Al reunirse para la cena de Pascua, le pidieron a esta nueva cristiana que "diera las gracias" por los alimentos que iban a disfrutar. Se produjo un silencio incomodo y los once adultos que se encontraban reunidos alrededor de la mesa se dieron cuenta de que ninguno de ellos sabía como agradecerle a Dios. Sin embargo, al día siguiente mi amiga me llamó por teléfono y me pidió que nos fuéramos a desayunar. En ese momento, ella me preguntó, "¿Cómo doy las gracias por los alimentos?"
Tal vez alguno de ustedes se pregunte lo mismo. ¿Cómo damos las gracias por los alimentos que recibimos? ¿Hacia donde nos dirigimos en nuestras vidas espirituales? ¿Cómo podemos nutrir nuestras vidas internas y encontrar un refuerzo espiritual para nuestro camino?
Lo invito a que continúe leyendo diariamente la palabra sagrada y que ore todos los días. Aproximadamente el 80% de todas nuestras respuestas las podemos encontrar en los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. De igual manera, los Salmos nos proporcionan un conocimiento eterno para nuestras oraciones cuando los sentimientos son demasiado profundos para expresarlos con palabras. Considere ubicar una iglesia dentro de su comunidad que acepte e integre a las personas de cualquier preferencia sexual. Algunas páginas que le pueden ayudar a encontrar estas iglesias son www.christianlesbians.com, www.whosoever.org y www.mccchurch.org.
Quisiera agradecer públicamente a mi colega internacional y gran amiga, "God’s Gnome," por todas sus maravillosas ideas y aportaciones. Juntas le agradecemos a cada uno de nuestros lectores por habernos acompañado en este viaje Cuaresmal. Este viaje no estaría completo sin que agradeciéramos a nuestras familias, amigos, iglesias, editores, administradores del web y voluntarios de www.soulfoodministry.org, www.whosoever.org y www.christianlesbians.com. Y si acaso algunas vidas se han visto transformadas, esto se debe a que personas fieles rezaron todos los días por los lectores mediante los grupos de oración www.mccdc.com/inside/prayer.html y skyfeathr1@aol.com. Gracias por compartir esta aventura en Dios. Que todos ustedes se sorprendan con la alegría de tener a Dios dentro de sus vidas y que Dios los bendiga.