Travesía a la Navidad: Devocionales de Adviento
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¡Bienvenido a una oferta diaria de Devocionales de Adviento 2000! Escrito por God's Gnome y por Surprised by Joy ("Sorprendida por la Alegría"). Se permite utilizar este material sin fines de lucro siempre y cuando se atribuya el contenido a sus autores.
Diciembre 21 - La travesía y las inquietudes de José por Gods_Gnome@yahoo.com
"Allí se inscribió con María, su esposa, que estaba embarazada." Lucas 2: 5
El viaje de Nazaret a Belén era de ochenta millas (cerca de ciento treinta kilómetros). Esta no es una distancia muy considerable si se recorre por autopista en automóvil. Sin embargo, Jesús y María no tenían un automóvil y tampoco podían hacer uso de una superautopista. Tenían ante sí ochenta millas de un camino polvoso y pedregoso y su medio de transporte era un burro. El camino estaba lleno de peregrinos, todos empujándose unos a otros y tratando de llegar en el menor tiempo posible. La mayoría de ellos iban acompañados de pequeños niños que estaban cansados del calor y la distancia. Algunos niños caminaban y arrastraban palos en la tierra, otros lloraban clamando un lugar para descansar y algo para beber. La atmósfera estaba caliente y sudorosa y podían escucharse las quejas de los animales. Las madres y los padres de los niños se irritaban aún más con cada paso de esta travesía forzosa. Ya que los judíos no eran parte del Imperio Romano, éstos debían regresar a sus lugares de origen para ser contados en el censo y para evaluar cuánto debían pagar de impuestos. A nadie le gustaba la idea de entregar a las autoridades romanas el poco efectivo que tenían.
José tenía otras cosas en su mente más importantes que los impuestos, el calor y el polvo. Se aproximaba el fin del embarazo de María y verdaderamente no era tiempo para estarse sacudiendo en esos caminos. El miraba ansiosamente las ropas que colocó para que María se sintiera más cómoda durante el viaje. En su casa de Nazaret, José podría haber solicitado la ayuda de las mujeres locales durante el parto, pero en este caso no tenía a nadie a quien recurrir. María debería estar descansando en casa, sin embargo, su única opción era obedecer el decreto e ir a Belén, el hogar tradicional de su gente. No tenía caso apresurar los pasos del burro, ya que esto podría romper la continuidad de su trote e incomodar aún más a María.
José siempre estuvo pendiente de la salud de María, pero no quería alarmarla demasiado. Su principal inquietud era que el bebé podría nacer durante el viaje. ¿A quién podría recurrir en ese caso, dónde se detendrían y cómo podrían cuidar al bebé nacido al borde del camino? El le dio a beber agua y observó como ella jadeaba cuando el bebé se movía en su vientre. Tenía una buena reputación como carpintero y sus manos eran ágiles al manipular la madera. Pero el alumbramiento era distinto y él no contaba con la experiencia o la confianza necesaria para ayudar a su joven prometida durante el trabajo de parto.
Al igual que muchos de nosotros, José enfrentaba una situación para la cual no estaba preparado o entrenado, además de que a pesar de todos sus esfuerzos no podía cambiar las circunstancias y salvaguardar la seguridad de María. A medida que el viaje progresaba, él caminaba atento a su lado, animándola y preparándose para cualquier cambio en su estado. Como muestra de su amor, José hacía todo lo posible para que María se sintiera cómoda. A pesar de que a veces parece que aquello que podemos ofrecer en una situación difícil es de poco valor, nuestro amor y nuestra dedicación hacen la diferencia.
Oración: Dios amoroso, exhórtanos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance cuando nos sintamos verdaderamente inútiles e inaprovechables. Enséñanos que ante tus ojos no existe un gesto de amor insignificante. Amén.
Diciembre 22 - Nuestra Séptima Antífona: Emmanuel por Gods_Gnome@Yahoo.com
"El Señor, pues, les dará esta señal: La joven está embarazada y da a luz un varón, a quien le pone el nombre de Emmanuel." "Sacudiré a todas las naciones, y todos sus objetos preciosos vendrán a parar aquí, dice Yahvé." "La virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa: Dios con nosotros." Isaías 7:14; 8:8, Ageo 2:7; Mateo 1: 23
O EMMANUEL, Dios con nosotros, nuestro Rey y Legislador, el anhelado por las naciones y su Salvador: VEN a salvarnos, O Dios nuestro Señor. Amén.
A medida que se aproxima la Navidad y celebramos el nacimiento del niño nacido de la virgen, recordamos el milagro de Dios encarnecido, pues su aparecimiento no estuvo acompañado del retumbo de las trompetas que anunciaban la llegada de algún ejército, ni tampoco estuvo acompañado de truenos y relámpagos. En vez de ello, el mensaje llegó a los pobres pastores que cuidaban a su rebaño mediante un coro de ángeles. Dios está con nosotros, uno con nosotros, Emmanuel. En el continente europeo, un grupo de personas que habían estado pendientes de cualquier presagio en los cielos descubrieron que la Estrella de David se había detenido.
¿Qué tan a menudo nos hemos sentido solos, ya sea por la noche o cuando nos encontramos en un sitio o una circunstancia extraña? A veces sentimos una sensación de aislamiento en nuestros corazones cuando nos separamos de aquellos a quienes amamos. Dios nuestro Señor nos ha enviado una señal, pues con el nacimiento de Jesús la gloria de los cielos dio brillo a este planeta. En un establo diseñado para proteger a los animales de carga, el amor de Dios capturó a los corazones de la humanidad. Ya no se pensaría que Dios era alguien ajeno o distante, ni alguien que no tuviera conocimiento de nuestra condición, pues con el nacimiento de Jesús se cumplió la promesa de Emmanuel. Aquel que había sido esperado y deseado por todas las naciones del mundo y aquel a quien veneraban los ángeles verdaderamente se había convertido en "Dios con nosotros." Nunca más nos sentiremos solos, pues Jesús está con nosotros donde quiera que nos encontremos, en cualquier situación y en todo momento de nuestras vidas.
A medida que recordamos el humilde estable y a la madre y al padre protegiendo al infante Dios con sus brazos y su amor, nuestros corazones recuerdan nuevamente la promesa que nos dice que Emmanuel regresará nuevamente y abrirá los dominios de Dios. Es con humilde penitencia que acudimos a Cristo, quien nos ha salvado de las consecuencias de nuestros malos pensamientos y nuestros malos actos. Acudimos al Bebé de Belén sabiendo que su amor nos ha perdonado y que somos bienvenidos a los brazos de nuestro Padre Celestial. Nuestros ojos se turnan del Bebé de Belén al Calvario, y luego del Calvario a la nueva manifestación de la gloria de Cristo, a medida que regresa triunfante como Soberano de todas las naciones, cuya ley está escrita en el lenguaje del amor desinteresado. Nuestros corazones claman con esperanza las palabras recitadas durante tantos siglos:
O Emmanuel,
O Emmanuel,
Rex et legifer noster,
Rey y legislador nuestro,
expectatio gentium,
el anhelado por los Cristianos,
et Salvator earum:
y su Salvador:
veni ad salvandum nos,
ven a salvarnos,
Domine, Deus noster.
Señor, Dios nuestro.
Diciembre 23 - La reflexión de un posadero: no hay espacio en la posada por Gods_Gnome@yahoo.com
"Lo acostó en un pesebre, pues no había lugar para ellos en la sala principal de la casa." Lucas 2: 7:
Caía la tarde en los alrededores de Belén, un pueblo cuyo nombre significa "La casa del pan". Y eso era justo lo que se necesitaba esa noche para apaciguar el hambre de los peregrinos que habían llegado para ser contados en el censo. Cada pulgada de espacio disponible en la posada estaba llena de viajeros cansados y sus animales. Con el atardecer vino un cierto alivio, pues nadie osaría viajar por la cordillera de piedra caliza durante la noche. Los empleados de la posada atendían a cada familia, cerciorándose de que tuviese suficiente agua para limpiar el polvo de sus cuerpos y de sus gargantas.
Justo cuando el posadero se disponía a realizar un inventario de sus vinos, uno de sus empleados le informó que afuera habían otros viajeros que requerían de hospedaje. El posadero suspiró, pues ya no había lugar en la posada, ya que aquellos que habían llegado durante el día ocupaban cada una de las habitaciones. El posadero decidió resolver la situación por sí mismo y salió de la posada para hablar con los recién llegados. Parecían sombras a media-luz. El hombre, alto y fuerte, mientras que su esposa... oh no, la mujer ya estaba en trabajo de parto. El posadero pensó momentáneamente en su propia cama caliente, pero ya la había cedido a una pareja de ancianos. ¿En dónde podría dar cabida a esta pareja?
Las reglas de la hospitalidad estaban claramente descritas en las Escrituras. Los extraños debían ser tratados como miembros de la familia, además de que los posaderos no estaban exentos de esta regla. En algún lado y de algún modo encontraría un lugar para ellos. El único sitio disponible era el patio descubierto, pero ese estaba completamente desprotegido del rocío polvoriento de la mañana. El hombre le ayudó a su esposa a bajar del pequeño burro. La pobre bestia estaba tan exhausta como sus dueños y no podía continuar sin antes descansar. El posadero pensó en su propio ganado, recostado en la cueva que se encontraba detrás de la posada y disfrutando del dulce heno que les había provisto.
¡La cueva! Desde luego que se podía utilizar la cueva. El posadero le habló en voz baja al hombre y le explicó que la posada estaba llena de viajeros que habían regresado para el censo. El hombre comenzó a pedir clemencia para su pobre esposa, pero fue interrumpido por el posadero. Había un lugar, en realidad no era apto para humanos, pero cuando menos estaba protegido de las inclemencias del tiempo y el heno se cambiaba diariamente. El posadero estaba preocupado, pues cómo podría enviar a la joven pareja al establo, especialmente cuando su bebé estaba por nacer. La mujer miró al posadero con sus grandes ojos cafés y amablemente le agradeció la oferta. El posadero llamó a sus empleados y supervisó la reubicación de los asnos, las vacas y los caballos a un sitio justo afuera de la cueva. El heno fue cambiado nuevamente. Con sumo cuidado, el hombre ayudó a su esposa durante el trayecto hacia la cueva, con el burro justo detrás de ellos.
Los empleados trajeron un poco de agua para la pareja y unas lámparas de aceite para alumbrar la cueva. El burro, libre de sus riendas, se unió a los demás animales alrededor del pozo de agua. Utilizando sus capas como sábanas, José acomodó a su esposa María en el establo, pues no había cabida en la posada.
Oración: Dios Amoroso, hemos abarrotado tantas cosas en nuestras vidas, libros para leer, amigos para conversar, música, arte y deportes, que ya no tenemos tiempo libre. No tenemos tiempo para ofrecerte, no tenemos cabida en nuestros atareados días. Habla a nuestros corazones hoy en día y recuérdanos que nuestros días reflejan tu presencia solamente cuando hacemos una pausa para ti, antes de caer presa en el ímpetu del día. Permítenos que cada noche compartamos contigo los eventos del día. Que nuestro amor y nuestra alegría reafirmen que tenemos MUCHO espacio para ti en nuestros días. Amén.
Diciembre 24 - Liberando a Dios del vientre por surprisedbyjoy@yahoo.com
"Y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, pues no había lugar para ellos en la sala principal de la casa. En la región había pastores que vivían en el campo y que por la noche se turnaban para cuidar sus rebaños. Se les apareció un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de claridad y quedaron muy asustados. Pero el ángel les dijo: "No tengan miedo, pues yo vengo a comunicarles una buena noticia, que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David ha nacido para ustedes un Salvador, que es el Mesías y el Señor. Miren cómo lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre." Lucas 2:7-12
En mi profesión de enfermera, participé en muchos nacimientos. Simpatizo con el pobre de José. ¿Estaba temeroso por su esposa y su hijo recién nacido durante el parto? Probablemente nunca se imaginó que iba a ser partero de María. En aquellas épocas, no se impartían clases de parto a los esposos. Su joven esposa estaba por dar a luz y no contaba con la ayuda de una partera, con asistencia médica o con agua corriente, además de que se encontraba en un pesebre sucio rodeada de animales. A pesar de que no era su hijo, José se rehusó a abandonar a María en sus horas de mayor necesidad. Haría todo lo que estuviera a su alcance con la ayuda de Dios. En mi opinión, José era un héroe.
Me imagino que rezó bastante y compartió la agonía de María con cada dolor de parto. Me imagino que ambos derramaron lágrimas de cansancio y emoción cuando nació el niño, sucio y mojado por el proceso del parto. Una vez que José cortó el cordón umbilical, María cubrió a su primogénito con sus ropas, liberando a Dios del vientre.
José fue el elegido y tuvo el honor de liberar a Dios del vientre. Ahora Dios caminaría entre nosotros como un humano (Juan 1:14-18; 1 Juan 1:1-4). La historia del mundo y la vida de José cambiaron para siempre, a medida que la sangre fluyó del cordón umbilical recién cortado. Ahora Dios podía ser tocado, visto, olido y experimentado por todo el mundo a través del bebé en el pesebre. Dios había sido liberado del vientre.
El parto espiritual puede ser algo desaliñado y desordenado. Pueden ser momentos de miedo y soledad. Tal vez nos preguntemos dónde está Dios entre todo ese desorden. José tiene muchas lecciones para nosotros. ¿De qué forma se ha visto bendecida su meditación de hoy en día con la historia de José?
Oración: Dios mío, en tiempos de intranquilidad, bendícenos con el valor y la fe de José. Danos fortaleza en nuestros momentos de necesidad y acompáñanos durante el desorden de nuestro nuevo nacimiento y nuestra nueva vida en este mundo. Amén.
Diciembre 25 - El milagro del Día de Navidad: ¡El cielo en la tierra! por surprisedbyjoy@yahoo.com
De pronto una multitud de seres celestiales aparecieron junto al ángel y alababan a Dios con éstas palabras: "Gloria a Dios en lo más alto del cielo y en la tierra paz a los hombres: ésta es la hora de su gracia. Después de que los ángeles se volvieron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: "Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha dado a conocer." Fueron apresuradamente y hallaron a María y a José con el recién nacido acostado en el pesebre. Lucas 2:13-16
¡Feliz Navidad! ¡El pequeño bebé Jesús ha traído el cielo a la tierra! Una multitud de ángeles comenzaron a cantar alegremente, alabando a Dios y bendiciendo la tierra con paz. Una vez terminado su celestial concierto, los ángeles volvieron al cielo. Los humildes pastores que se encontraban vigilando sus ovejas durante la noche decidieron apasionadamente acudir a Belén para ver al bebé milagroso de la Navidad. Apresuraron su búsqueda hasta encontrar a los exhaustos padres con su recién nacido. El cielo había llegado a la tierra en pañales.
A menudo las maneras de Dios no son nuestras maneras. Los primeros visitantes que atestiguaron este milagro cósmico fueron humildes e incultos pastores que cuidaban de sus ovejas por la noche. Para ellos, el pesebre era un lugar sagrado. Este bebé en el pesebre, quien no contaba con una cuna para reposar su pequeña cabeza, era el regalo de Dios al mundo. Ellos fueron los elegidos para ver primeramente al niño Cristo, antes de los famosos, los ricos, los bien educados y los poderosos. Los pastores estaban enmudecidos con alegría, sobrecogimiento y algarabía.
Los ansiosos pastores vieron al niño milagroso y emocionadamente compartieron su relato con todo aquel que los escuchase. Todos los que escuchaban el relato se admiraban al tener a Dios entre ellos, Dios en un pañal. Los pastores regresaron a su rebaño y a sus responsabilidades, glorificando alegremente y alabando a Dios por todo lo que habían visto y escuchado.
Y María, Madre de Dios, elegida entre todas las mujeres para dar a luz a este maravilloso niño de la Navidad, valoró éstas palabras y las meditó en su corazón. Al igual que María, yo también valoro éstas palabras y las medito en mi corazón.
Estimado lector, vale la pena meditar sobre éstas palabras a medida que desenvolvamos nuestros regalos y disfrutemos de una cena muy especial en compañía de nuestra familias y nuestros amigos. Vale la pena meditarlas aún después de que se haya terminado la Navidad. Valoremos éstas palabras en nuestros corazones y permitamos que permanezcan en nuestras almas. Recibiremos bendiciones indescriptibles.
Una de mis figuras de vidrio más preciadas es de un Santa Claus arrodillado junto al bebé en el pesebre. Esta figura me ayuda a valorar el milagro de la gracia en el día de Navidad, Dios en un pañal. Efectivamente, el único motivo de la temporada de Navidad radica en este milagroso niño, nacido en circunstancias tan paupérrimas en un pesebre oculto de Belén.
Que este niño milagroso de la Navidad y que la imagen del Santa Claus arrodillado también lo bendigan a usted, querido lector. Que su Navidad sea feliz, llena de amor y esperanza divina. Que la paz de Dios nos traiga el cielo a la tierra en su hogar y en su corazón. Y que los ángeles los bendigan con un concierto celestial, cantando: "Gloria a Dios en las alturas, paz en la tierra y buena voluntad."
Oración: Gracias, maravilloso Dios, por traernos la alegría de la Navidad mediante un bebé recién nacido. Ayúdanos a cantar tus alabanzas junto con los ángeles. Amén.
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Por lo general se recitan siete antífonas, pero en ocasiones se han recitado ocho, nueve e inclusive doce antífonas. Hemos elegido "O Pastor de Israel" del rito parisino como nuestra octava antífona.
Nuestra Ultima Antífona - Pastor de Israel
Por Gods_Gnome@Yahoo.com
"Les pondré pastores según mi corazón, que los alimenten con prudencia e inteligencia." "Yo pondré al frente de ellas pastores que las cuiden, y nunca más temerán o serán asustadas. Ya ninguna se perderá,' así dice Yahvé." "He aquí a mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido, al que escogí con gusto. He puesto mi espíritu sobre él y hará que la justicia llegue a las naciones." "Tú serás, además, una luz para las naciones, para que mi salvación llegue hasta el último extremo de la tierra.'" "¡El Espíritu del Señor Yahvé está sobre mi! Sepan que Yahvé me ha ungido. Me ha enviado con un buen mensaje para los humildes; para sanar los corazones heridos, para anunciar a los desterrados su liberación y a los presos su vuelta a la luz." "Pondré a la cabeza de ellas un pastor." Jeremías 3: 15, 23:4; Isaías 42:1, 49:6, 61; Ezequiel 34:23
Los pastores que se encontraban en las colinas alrededor de Belén esa noche ilustran el cuidado y el amor con el que se debe cuidar un rebaño, pues mantenían a sus ovejas a salvo de las bestias, algo que nos recuerda aquellos días en los que David y los demás pastores vigilaban sus rebaños. Dios nos ha prometido un pastor así, alguien que dominará a todas las naciones (Salmo 82:8) cuando regrese a juzgar a la tierra. La justicia de Dios predominará en toda la tierra y todos los pueblos tendrán paz. Las mujeres y los niños no tendrán que soportar más los horribles sonidos de la guerra y los actos opresivos de los vencedores. No se quemarán más campos y tampoco se destruirán los bosques durante los conflictos.
Escuchamos la voz de nuestro Creador que nos dice que no basta con que Israel será restaurada a su antigua gloria y será salvada del conflicto continuo. Los judíos no tendrán que temer el sonido de los pasos que se aproximan anunciando el comienzo de los horrores del holocausto, de las familias separadas, de la tortura y de la muerte lenta. En vez de ello, el elegido de Dios, el Pastor de Israel, brillará como un faro conductor, guiando los pasos de aquellos que buscan el camino hacia Dios. De todas las naciones y todas las culturas, de todas las edades y todas las razas, vendrán aquellos que serán guiados por esta luz situada en lo alto de una colina, desde donde no es posible menguar su resplandecencia. La salvación no está reservada para unos cuántos, para aquellos que han sido santificados, sino que está al alcance de todos y cada uno de nosotros. La cruz se transforma en la luz brillante del amor de Dios a medida que recorre todo el mundo y toca los corazones de aquellos que se encuentran en la oscuridad.
Aquellos que han sido separados de sus familias, sus iglesias, sus amigos; aquellos que han sido abandonados por los pastores que debían cuidar de ellos, aquellos que han sido encarcelados en la prisión de la incertidumbre y la depresión, todos ellos formarán parte de un solo rebaño. Y sólo habrá un Pastor. Todos aquellos que han sido lastimados por las acciones y las palabras desconsideradas e imprudentes de otros, así como aquellos que han sido torturados por la determinación de su fe y por haberse negado a callar, sanarán cuando el Pastor consagre sus heridas con el bálsamo del amor. El Pastor de Israel romperá cada eslabón que nos encadena al pasado y a su destemplanza, mientras que las puertas de nuestras prisiones, ya sean físicas, emocionales o espirituales, se abrirán por completo. Ya no habrá temor, pues la paz, el amor y la justicia señalarán la llegada del Pastor de Dios. A medida que las campanas de la Navidad anuncian la celebración de Dios encarnecido, unámonos con los testigos presenciales, los santos de antaño y todos aquellos que fueron martirizados durante el siglo pasado debido a su fe, para orar por el inminente regreso de Jesús, el Mesías, el elegido para ser el Pastor de Israel y de todo el rebaño.
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Reflexión final por God's Gnome.
Los títulos del Mesías, mismos que podemos encontrar en las antífonas, originalmente fueron escritos en latín. Si tomamos la primera letra de las siete antífonas cantadas con mayor frecuencia, Sapientia (Sabiduría), Adonai (Señor), Radix (Raíz), Clavis (Llave), Oriens (Amanecer), Rex (Rey) y Emmanuel (Emmanuel) e invertimos el orden de éstas, podemos descubrir un mensaje de Cristo. "Ero cras" es la palabra en latín que se deriva al invertir el orden de dichas letras. "Ero cras" - "Estaré allí mañana", es la respuesta que Cristo le da a sus fieles.
"Ero cras," la nueva profecía proclamada por Cristo, es la promesa que llevamos como estandarte y veneramos con certeza en nuestros propios corazones. A medida que celebramos el nacimiento de Cristo en Belén, valoremos la promesa de que el Bebé de Belén regresará como el Mesías. ¿Acaso no puede percibir, tal como lo hacen los ángeles, la emoción y la alegría que acompañarán su regreso? Esta Navidad unámonos todos alrededor del mundo y proclamemos, "Te esperamos, Señor."
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O Ven, O Ven, Emmanuel
Letra: Latín: c. Siglo 9 - Trad. por John M. Neale - Trad. por Henry S. Coffin
Música: VENI EMMANUEL - Adaptada de Plainsong, Modo I - Thomas Helmore
O ven, o ven, Emmanuel,
y libera a Israel del cautiverio,
un pueblo que se acongoja en su solitario exilio,
hasta que aparezca el Hijo de Dios.
CORO: ¡Alégrense! ¡Alégrense! ¡Emmanuel vendrá a ti, O Israel!
O ven, O Sabiduría de las alturas,
Tú quien ordenas con poder,
muéstranos el sendero de la sabiduría,
y alecciónanos para que podamos seguir su camino.
CORO: ¡Alégrense! ¡Alégrense! ¡Emmanuel vendrá a ti, O Israel!
O ven, O ven, Señor poderoso,
a cuyas tribus diste la ley,
en tiempos de antaño en el Monte Sinaí,
bajo una nube de majestuosidad y reverencia.
CORO: ¡Alégrense! ¡Alégrense! ¡Emmanuel vendrá a ti, O Israel!
O ven, O Raíz de Jesé,
libérate de la tiranía de Satanás;
salva a los tuyos de las entrañas del infierno,
y concédeles la victoria por encima de la tumba.
CORO: ¡Alégrense! ¡Alégrense! ¡Emmanuel vendrá a ti, O Israel!
O ven, llave de David, ven,
y abre las puertas de nuestro hogar celestial;
vigila el camino que nos lleva a las alturas,
y clausura el sendero hacia la miseria.
CORO: ¡Alégrense! ¡Alégrense! ¡Emmanuel vendrá a ti, O Israel!
O ven, Tú Amanecer, ven y alegra
nuestros espíritus con tu llegada;
dispersa las tenebrosas nubes de la noche,
y aleja las sombras obscuras de la muerte.
CORO: ¡Alégrense! ¡Alégrense! ¡Emmanuel vendrá a ti, O Israel!
O ven, Deseo de las naciones,
une los corazones de toda la humanidad;
haz que cesen nuestras tristes divisiones,
y vuélvete nuestro Rey de la paz.
CORO: ¡Alégrense! ¡Alégrense! ¡Emmanuel vendrá a ti, O Israel!