SUCIEDAD
Escrito por Sue Emery (Suemery@aol.com)
Realizamos un viaje por el campo alrededor de marzo o abril y la suciedad nos recibe. Caminamos por el centro de Seattle, de Los Angeles, de Nueva York o de cualquier otra ciudad o pueblo y nos ataca. A cualquier lugar del mundo a donde uno viaje - ahí esta. Tratamos de mantenerla fuera de nuestras casas, pero siempre logra entrar. Un elemento humilde...no se le considera como una gran cosa...sin embargo...Dios...el creador del cielo y de la tierra...elevó esta sustancia, la SUCIEDAD...no es más que tierra común y corriente. Desde los campos recién cosechados que nos proporcionan nuestros alimentos, hasta las calles de nuestra ciudad y la gente que camina en ellas...desde nuestros hogares y jardines, hasta los pasillos y corredores de nuestras vidas...la SUCIEDAD siempre está presente.
Cuando el trabajo de la creación se termino y todas las cosas estaban “bien,” Dios sostuvo una charla con Dios. “Vamos a crear a la humanidad en nuestra semejanza, a la humanidad que va a reinar toda esta creación.” Ahora entiendan esto...Dios acaba de terminar esta maravillosa creación...un planeta maravilloso lleno de flora, fauna y vida animal...y Dios lo creó de la nada - desde cero - nada. Pero para la creación de la humanidad, ¿acaso Dios crea un nuevo material? No. Dios agarra un manojo de tierra o barro o lodo o polvo (dependiendo de la versión de la Biblia que se consulte) y moldea al ser humano. Una vez más, entiendan...Dios, sabiendo todo lo que fue y lo que será...sabiendo que Su hijo necesitaba venir a la tierra y vivir como humano para poder asegurar nuestra reconciliación con Dios...aún así escogió crear al humano partiendo de la mugre. SUCIEDAD, común y corriente y libre de presunciones. Sin embargo, considerada por Dios lo suficientemente valiosa como para crear su obra más noble. ¿Podría ser que Dios sabía algo que quizás nosotros todavía no entendemos?
Vamos a analizar esta SUCIEDAD... primeramente... esta mugre esta compuesta por 4 elementos básicos. Sí, hay variantes - pero esencialmente hay 4 elementos básicos que componen a la suciedad. Hollín o carbón, barro, arena y agua. Hollín o carbón, barro, arena y agua. Es bueno saberlo... pero, ¿y qué?... Bueno, vamos a profundizar un poco más...porque...yo realmente creo que Dios sabía algo que nosotros no podemos observar tan fácilmente.
Hollín, carbón...pero cuando estos elementos se transforman a otro nivel se convierten en la gasolina que utilizamos para calentar nuestros hogares y cocinar nuestros alimentos. Y cuando se perfeccionan...se convierten en un diamante invaluable.
Barro... barro común y corriente o porcelana refinada, su propósito y su uso es en jarrones, ollas, utensilios y todo tipo de arte que utilizamos en nuestra vida diaria...el barro perfeccionado...se convierte en algo tan glorioso...el barro perfeccionado nos da el rubí fogoso, el zafiro helado y la esmerada radiante. El barro perfeccionado nos da un arcoiris de gemas preciosas.
La arena...utilizada por nuestros antepasados para producir el vidrio...la arena, una vez perfeccionada nos brinda un elemento de valor nuevo. Un grano de arena que se introduce dentro de una ostra. Tiene el potencial de destruir la ostra o de convertirse en su mejor elemento. A través del paso del tiempo la arena se perfecciona y se convierte en una perla de gran valor.
Y finalmente, el agua...no podemos vivir sin ella...una persona puede pasar días enteros sin comer, pero únicamente puede estar tres o cuatro días sin agua. Entonces, ¿cuál será el estado perfecto del agua? Ahhh, un mañana temprana de verano, el sol asomándose a través de la niebla, la humedad reluciendo en la primera luz del día, una gota de humedad cayendo sobre el pétalo de una rosa, glorificándola...agua perfeccionada. SUCIEDAD...¿podría ser que Dios sabía algo que nosotros no sabemos?
Es hora de traer esta suciedad a casa. Observe a sus hermanos y hermanas. Observe detenidamente a todos aquellos en sus iglesias y cofraternidades...estoy hablando de cristianos que observan detenidamente a otros cristianos. Algunos de nuestros hermanos y hermanas llegan a irritarnos, nos caen mal...sus costumbres y maneras son...bueno...sencillamente no cubren nuestras expectativas. La realidad es que...a decir verdad...los consideramos poco mejores que la SUCIEDAD. Yo sé que esto es verdad, porque así los tratamos. Señores...necesitamos entender que ellos son nuestros hermanos y hermanas...esta gente también contiene la vida de Dios. Un día la gente de Israel decidió que querían tener a un rey...para que pudieran ser como todos los demás. Bueno, Saúl fue coronado como rey y para no hacer el cuento largo, no pudo con el paquete. ¿Qué hacer, qué hacer, qué hacer? Dios tiene una visita con el hombre en cuestión. “Samuel”, dice Dios “ve a Belén y visita a Jesse, uno de sus hijos va a ser coronado como el próximo rey”. Así emprende el viaje Samuel. Uno por uno desfilan frente a Samuel todos los hijos de Jesse. Hombres buenos, fuertes, leales, socialmente aceptables...pero Dios dice “no.” “Samuel, Samuel, Samuel, no veas a los hijos de Jesse como lo hacen los demás. Acuérdate, el hombre solamente ve el exterior - Yo veo lo que tienen en el corazón.” Y así...finalmente...llega David, se ilumina Samuel y David es coronado como rey. Aún cuando otros no lo veían más que como un sucio pastorcillo...Dios lo vio como un rey y como el predecesor de Su hijo.
Necesitamos ver a nuestro alrededor, necesitamos observar todo con detenimiento, necesitamos observar nuestro interior y hacerlo muy bien. ¿Qué es lo que vemos y cómo vemos a los demás? Mire alrededor de este cuarto, mire a su hermano y hermana, ¿qué o a quiénes ve? En el evangelio de Mateo dice, “Donde esté tu tesoro estará tu corazón.” Observe detenidamente, ¿vemos tierra o vemos tierra perfeccionada? Nuestros tesoros no deben estar encerrados en un banco o en nuestros 401k ó 403b. Nosotros somos el tesoro de los demás. Somos un manojo de gemas preciosas y valiosas...creadas a un costo tan alto que por eso reflejamos la gloria de Dios. SUCIEDAD. Dios tenía algo precioso en mente cuando le dio vida con un manojo de TIERRA al ser humano. El vio más allá del carbón, del barro, de la arena y del agua se percató de que estos elementos contenían gemas preciosas y valiosas. Lo vio a usted mi amigo y me vio a mí.
Sue Emery es co-administradora de una misión de rescate social en Seattle, WA (USA) y ayuda a la gente del estado de Washington como especialista en la seguridad de los niños como pasajeros. También es alumna de la Universidad Cristiana de Puget Sound, donde estudia una Licenciatura en el Ministerio. Ella se volvió cristiana en el año de 1978 y ha dedicado su vida a la Señoría de Cristo, escogiendo seguir a Jesús en su vida diaria. Nos complace compartir su reflexión acerca de la “SUCIEDAD.”