~ Amar a Nuestros Enemigos, es Imposible ~
Viernes 22 de Octubre de 1999
ICM Monterrey
David Pettitt, Pastor
Primera Lectura: Romanos 12:9-22
Lectura del Evangelio: Lucas 6:27-36
La lectura de las escrituras que hoy escuchamos nos dicen que: Amemos a Nuestros Enemigos. Y en esta forma, el título de este mensaje nos sugiere lo opuesto. ¡Amar a nuestros Enemigos, es Imposible!
Jesús (nuestro maestro), se entrego por completo, para redimir al mundo. Mientras Jesús, partía nos encomendó (por medio de los discípulos) continuar con su labor inconclusa. Jesús nos dejó un legado por continuar.
Este legado incluye: consolar al que sufre... confrontar al mal... liberar al oprimido... Y, Además, Jesús habló que hiciéramos algo que para algunos parece imposible: El nos dijo... No nos pidió... El no habló, “que si por favor”... Jesús simplemente dijo: ¡Ama a tus enemigos!
Juntos, (todos nosotros representamos) la iglesia... Nosotros formamos el Cuerpo [O El Cristo], en el mundo actual. Somos sus discípulos (maestros) embajadores (representativos) aquí y ahora. De aquí a setenta días, entraremos oficialmente en el siglo veintiuno. ¿Cuál será el impacto en nuestras vidas? ¿Estamos listos y que tipo de legado estamos dejando? ¿Seguiremos aún renuentes en Amar a Nuestros Enemigos... conforme entramos en un nuevo milenio?
¿Cuál suponemos que es Nuestro Rol cuando hacemos el trabajo y la voluntad de Cristo en nuestro mundo actual? Por ejemplo, es obvio que Dios inspiró a mucha gente (guiado por el Espíritu Santo), para comenzar esta iglesia. Nuestro reto inmediato es servir a la comunidad gay y lesbiana, en la tercera ciudad mas poblada de México.
Mucha de la gente que Dios nos ha confiado, no conocen del Amor Incondicional de Dios. Que responsabilidad tan grandiosa... que reto tan desafiante... que bendición tan asombrosa ofrece Dios a esta gente... ¡Y a cada uno de nosotros!
Recordemos en Lucas doce: [48b] cuarenta y ocho be – “A quien mucho se le da, también se le pedirá mucho; a quien mucho se le confía, se le exigirá mucho más.”
Cuando sabemos y entendemos cual es nuestra misión para con Dios... Cuando estamos conscientes de quienes somos: [individual y colectivamente]... Cuando estamos dispuestos a abandonar aquellas... cosas que nos impiden realizar el fin de la misión... Entonces, y solo entonces, seremos participantes activos en la continuidad del legado que Jesús inició y que nos pidió mantener vivo.
Jesús nos mostró la manera de vernos a nosotros mismos y como debemos ver a los demás. Él se humilló a si mismo al lavar los pies de sus discípulos. Al hacerlo, realizó el acto más bajo que solo un esclavo podría hacer.
Cuando nuestra auto-estima es saludable y bien equilibrada, es cuando estamos disponibles y dispuestos para ayudar a los demás, sin importar las condiciones. Es muy fácil que nos distraigamos y que quedemos atrapados en todo tipo de actividades, tales como:
- Muchos de nosotros tenemos que trabajar para sostenernos...
- Tenemos que considerar a nuestros familiares y amigos...
- Algunos estamos comprometidos en una relación...
- O, estamos en el proceso de buscar una pareja....
- Y luego está toda la industria del entretenimiento, – bares, discotecas, películas, videos, etc...
Así que es fácil entender por qué pensamos que tenemos muy poco tiempo para dedicar a este ministerio.
Pablo escribió en su carta a los Romanos, “No se dejen influir por este mundo, sean transformados por la renovación de sus mentes, así podrán discernir la perfecta voluntad de Dios... para sus vidas.”
Hablemos de otro factor, que podría ser un obstáculo en la tarea de: Amar a Nuestros Enemigos... Muchas veces Jesús nos dijo que amáramos a nuestro prójimo. La intención original de esta palabra refería a alguien cercano a ti. Esto resulta mucho más sencillo de hacer que el otro mandamiento que Jesús nos dejó... ¡Ama a tus enemigos!
En el evangelio de Lucas que leímos al comienzo dice, “Haz a otros, lo que te gustaría recibir para ti.” Más adelante dice; “¿Si solo amas a quienes ya te aman, que mérito te da el hacerlo?”
Al llegar a Monterrey por primera vez, conocí a Mariaurora que me dijo; “David, si es en serio eso de empezar una iglesia aquí, primero tienes que conocer al enemigo.” Esta frase me espantó por algún tiempo... entonces un día, me di cuenta que el enemigo no era ALGUIEN, sino ALGO. Descubrí que nuestro enemigo número uno es la Ignorancia... No es ni el gobierno ni la sociedad... ni los trabajadores... ni siquiera nuestra familia o amigos... sino la ¡Ignorancia! Es y fue... ¡Nuestro Enemigo Real!
Recientemente, un selecto panel de historiadores se reunieron para elegir a las cien personas que más han influido al cambio del mundo en el pasado milenio. La persona que ocupo el primer puesto según ellos en los últimos mil años... fue Johannes Gutenberg. Esta persona inventó la técnica de impresión de tipos móviles. Este singular inventor, comenzó con la idea de realizar una forma de impresión y así dar información al alcance de todo el mundo.
Información... saludable, segura, información confiable que pudiera eliminar al enemigo real... ¡La Ignorancia! En ocasiones pueden distraernos comentarios negativos hechos por gente ociosa... gentes que: o no entienden idea de nuestra misión, o que podrían estar celosos de nuestros logros. Esta también es una forma más de Ignorancia.
Solo porque trabajo tiempo completo para el Señor, no significa que alguien como yo, pueda distraerse también. Tengo que acordarme de lo que Mariaurora dijo al principio... “tienes que conocer al enemigo”... y todos tendremos que trabajar para evitar el riesgo de una derrota.
Por eso, cuando comenzamos a escuchar comentarios negativos que yo no merecía, enfoqué mi atención hacia algo positivo. Traté de concentrarme en todas las cosas positivas que hemos alcanzado hasta hoy. Hablo de las vidas que hemos salvado [tanto espiritualmente y físicamente] Y vidas cambiadas de manera positiva.
Además he tratado de mantener mi atención en la historia de aquellos valerosos pioneros que llegaron antes que nosotros. Me recuerda el precio tan alto que han tenido que pagar. Puedo estar de pie aquí, ante ustedes por la fuerza de muchos de ellos... a quienes nunca he conocido.
Y entonces, recuerdo a los que aún no han escuchado las Buenas Nuevas que Jesús vino adarnos. Las Buenas Nuevas son que cada uno de nosotros somos Hijos E Hijas de Dios y que cada uno de nosotros tiene un lugar en la mesa. Al fin y al cabo, todos merecemos las mismas oportunidades que hoy tenemos. Experimentar el Amor Incondicional es la tarea que todos tenemos en común. Se trata de continuar con el legado
Esto parecería ser algo Imposible de hacer... pero, Jesús no nos lo pediría hacerlo, si fuera imposible. Para lograr esto, debemos mantener presente quienes son los enemigos y cuales son los riesgos.
Si existe una o varias personas que son un obstáculo para que participes en el nivel que Dios quiere de ti... Confronta a esa persona O personas que han sido un estorbo. Ya no podemos seguir pagando este increíble precio. Es tiempo de recobrar el poder que le habíamos cedido a alguien o algo.
Es mucho riesgo y muy alto el costo... Es arriesgado el no participar en la continuidad del legado que Jesús inició, hace mucho. Cada vez que nos distraemos, alguien sufre... Cada vez que nos descuidamos, alguien se queda en los obscuridad... Cuando nos distraemos, el verdadero enemigo... Que es la Ignorancia puede continuar con su labor de privar a las personas de la verdad. Esa Verdad que cada uno de nosotros tiene la fortuna de haber encontrado.
Amar a un enemigo es imposible... Amar a un enemigo es imposible, porque cuando empiezas a amar a tu enemigo, esta persona [o cosa], ¡ya no es más tu enemigo!
Hacer tuya la verdad, Entenderla, Y Darnos Cuenta de quien es Nuestro Verdadero Enemigo, es cuestión de sustituir las cosas que no son verdaderas, pues Jesús dijo; “Conocerán la Verdad, Y la Verdad los hará libres.”
Mi oración para cada uno de nosotros esta noche, es que todos recordemos que somos parte de un legado... Un legado que Jesús inició y que fué pasando a través del tiempo hasta llegar a nosotros. Cada uno de nosotros tenemos que llegar a una decisión... La decisión de cómo participar en la continuidad de este legado... el que dejaremos para los que vienen detrás nosotros...
Los dejo con estos dos simples [pero profundas] preguntas:
Si no es ahora... ¿Cuando?
Si no eres tú... Entonces, ¿Quien?
¡Amen, y Amen!
El autor del presente material es Rev. David Pettitt, pastor de ICM, Monterrey, México.