¿Qué es lo que Dios nos ha Confiado?
Sermón/Mensaje: 1 de Octubre de 1999
ICM Monterrey, Pastor: David Pettitt
Primera Lectura: Filipenses 3:4b-14
Lectura del Evangelio: Mateo 21:33-46
Me imagino, al principio de la lista, Dios nos confió nuestras vidas en primer lugar. Nuestros Padres Y, Nuestras Familias... Dios nos confió también nuestros amigos y amigas... Nuestro empleo... Y que hay, de Nuestro Planeta Tierra donde ahora vivimos... Dios nos ha confiado también ésta iglesia y la comunidad a la que servimos.
Cada una de estas cosas que he mencionado, nos han sido confiadas por Dios. Para cada uno de nosotros, esto implica cierto compromiso... Igual que en la historia que leímos esta noche, tenemos la intención de cumplir este compromiso, incluyendo que compartiremos una parte de lo que hemos recibido cada uno de nosotros.
Existe un hilo común, que entreteje todas juntas las historias de la Biblia dentro de Un Gran Libro - ese hilo se llama: "Obediencia a Dios". A todo lo largo del camino desde el Jardín del Edén, pasando por la Cruz... la Resurrección... Y, más allá de Dios... Dios sigue diciéndonos: "Confía Y Obedece".
Confiar en Dios, en lugar de confiar en nuestras habilidades personales, con las que llenamos nuestras necesidades, Y obedecer a Dios, No Siempre es Fácil. ¡Algunas veces, lo queremos todo! Ese fué el caso en la historia que Jesús nos contó esta noche.
El dueño de las tierras firmó un contrato con alguien que le inspiró confianza. El dueño preparó todo... El plantó la viña... construyó una cerca alrededor... Y más aún, una torre para un guardián. Luego, el depositó la responsabilidad... O... confió la propiedad a esa persona.
Se suponía que esta persona iba a cuidar Y proteger la propiedad. Cuando llegó el tiempo de la cosecha, el codicioso arrendatario decidió quedarse con todo. El no respetó esa parte del convenio. El dueño de las tierras solo había establecido en el convenio original, que él tendría una participación justa, en las ganancias.
Cuando el dueño de las tierras intentó cobrar lo que justamente se le debía... El codicioso arrendatario torturó a los enviados del dueño, Y luego, mató a su hijo único.
¿Alguna vez hemos escuchado una historia con tanta ilustración? Y al mismo tiempo, podríamos darnos cuenta que se está refiriendo a NOSOTROS? Esto es exactamente lo que pasó... en este punto, los altos sacerdotes y ancianos pudieron darse cuenta que Jesús estaba refiriéndose a ellos.
Sus planes eran arrestar a Jesús. Ya estaban hartos de Jesús y sus enseñanzas. El problema fué que el temor se apoderó de ellos. Estaban temerosos de que el pueblo se volviera contra ellos. Jesús y Su Mensaje, habían llegado a ser demasiado populares.
¿Qué es, lo que esta historia, significa para nosotros hoy? ¿Dónde y Cómo, encajamos en un convenio con Dios?... ¿Cómo es, que Dios ha tenido confianza en nosotros? Y ¿Cómo es, que somos tan codiciosos, cuando tenemos que devolver, una parte justa de nuestras ganancias al dueño de las tierras?... Dios nos ha dado todo lo que tenemos... ¿Qué es lo que tenemos que devolver a Dios?
Dios nos ha dado nuestras vidas... Debemos la existencia a Dios... ¿Qué es lo que hacemos con nuestras vidas?, Y ¿Como cuidamos esos recipientes perecederos a los que llamamos cuerpos?
Dios nos ha dado a nuestros padres... Nosotros no hicimos la elección de quien nos traería a este mundo... ¡Dios lo hizo! ¿Tratamos a nuestros padres con respeto? ¿Somos honestos con ellos?... ¿Les decimos como somos realmente, Y ¿Cómo fuimos creados por Dios?
Dios creó también todas las gentes de este planeta... entre todas esas gentes tendremos que escoger a aquellos que llamaremos amigos y amigas... ¿Sería posible que fuéramos justos y honestos con su amistad? ¿Qué les ofreceríamos a cambio?
Ahora, están nuestros empleos. Sin una economía, no habría orden en el mundo. Dentro de este planeta, Dios proveyó todos los recursos naturales. Y todos esos empleos fueron creados para producir y vender las cosas que usamos.
Aquellos de nosotros que hemos sido contratados hicimos un convenio con nuestros patrones. Por cada día de trabajo, recibiríamos una cierta cantidad de dinero... un pago que nosotros convenimos antes de iniciar el trabajo. ¿Honestamente, damos un día de trabajo por cada pago que nosotros recibimos? ¿Somos justos con el dueño?
Y luego, ¡Tenemos a nuestra Madre Tierra! ¿Qué trato le damos a este precioso regalo? ¡Este regalo que llamamos nuestra casa! ¿Realmente, amamos, respetamos, y cuidamos, el medio ambiente? Mejor, aún ¿Qué estamos haciendo para mejorar nuestra casa para las futuras generaciones?
Dios nos ha dado esta oportunidad... esta iglesia en comunidad, como un instrumento O como un vehículo para ayudarnos a alcanzar nuestras mejores intenciones de cuidar y proteger lo que Dios nos ha confiado. ¿Cómo responderemos a estos regalos? ¿Cómo protegerlos y preservarlos contra ataques externos y fuerzas negativas?
¿Qué tanto damos a cambio como una porción justa, como prueba de gratitud y reconocimiento a Dios por este Y todos los dones que recibimos? Estamos cumpliendo con la parte del convenio que nos corresponde?
Escuchemos a Pablo dirigirse a los Filipenses, el comenta todos los logros antes de llegar a convertirse al Cristianismo.
El había nacido de padres legítimos. Había sido circuncidado al octavo día. Era obediente de las leyes y tradiciones Judías. Había recibido una gran educación. Conservaba muchos documentos que así lo certificaban. Era un persona de negocios próspera. El había hecho todas las cosas justas.
El problema con Pablo es que era demasiado rígido y obsesionado por seguir las tradiciones Judías, no dejaba espacio para ninguna otra teoría o religión. El estaba tan convencido de tener la razón, que perseguía a los Cristianos por sus creencias... ¡Sus creencias eran contrarias a las de él!
Como seres humanos, somos organismos vivos. Como tales, necesitamos cambiar y crecer constantemente. Pablo era incapaz de cambiar. Desde que pensamos que tenemos el monopolio de la verdad, no podremos entrar en un diálogo auténtico con ninguna persona O grupo.
Lo que pasó Pablo en su camino a Damasco, fué que Jesús había decidido, ¡Basta, es Suficiente! Jesús probablemente pensó, "En realidad yo debería valerme de esta persona, si puedo llamar su atención lo bastante para que escuche Mi Mensaje de paz y buena voluntad hacía la gente."
Nuestra capacidad de hacer la paz con el mundo O una persona, depende de nuestra capacidad de hacer la paz con nosotros mismos. Si declaramos la guerra a nuestros padres... Si luchamos contra nuestras familias... Si estamos en guerra con nuestros amigos y amigas... O la sociedad... O más aún, si estamos en guerra con nuestra iglesia... es probablemente porque Estamos en guerra dentro de nosotros mismos!
La obra básica que podemos hacer por la paz, es volvernos hacia nosotros mismos Y crear armonía en nuestros elementos internos - tales como nuestros sentimientos... nuestras percepciones... Y nuestro estado mental... ¡Ninguno de nosotros tenemos un monopolio, sobre la Verdad!
Nuestros puntos de vista personales de cómo debería ser el mundo, como deberían actuar otras personas... son tan simples! - Que... son sólo los prejuicios en nuestros puntos de vista. No dejamos lugar para el amor que Jesús nos pidió compartir con todos Y cada uno.
En los Salmos [46:10] se dice, "Quédate Quieto, Y entérate que yo soy tu Dios." "Permanecer Quieto" significa llenarse de paz Y concentración en uno mismo. Esto producirá un profundo entendimiento de nosotros mismos, Y que resultará en la comprensión Y respeto por los demás. Lo que siga será paz Y armonía.
Esto fué lo que le sucedió a Pablo... Pablo aprendió lo que era realmente importante en su vida... Pablo aprendió lo que se su ponía devolver a Aquel que lo había creado. Pablo aprendió a compartir...
Y así, Pablo empezó a compartir las cualidades comunes del Amor... de la Comprensión... Y de la Aceptación. Para que nuestro diálogo llegue a ser auténtico, debe ser abierto - para lograrlo, primero tenemos que abrir nuestros corazones Y hacer a un lado nuestros prejuicios así como nuestras ideas preconcebidas.
Pablo no era una mala persona... tampoco, nosotros somos malos. Pablo [como nosotros], simplemente necesitaba recordar que somos parte de un convenio. Un convenio con Aquel que nos provee en todas nuestras necesidades, incluyendo nuestras vidas.
Cada uno de nosotros tendríamos que preguntarnos constantemente lo siguiente:
Ø ¿Que estamos haciendo para mantenernos dentro de los términos de nuestro contrato?
Ø ¿Reconocemos que es Dios quien posee la tierra?
Ø ¿Estamos cuidando lo que nos fué confiado?
Ø ¿Estamos dando a cambio una porción justa de nuestras ganancias?
Ø O, ¿Cuándo llegue el tiempo, también seremos tan codiciosos, que vamos a querer quedarnos con todo?
Dios no nos pide una aportación irrazonable... Dios solamente pide que seamos responsables... de reconocer donde Y quien provee todo lo que se nos ha dado Y confiado. Tenemos solamente una oportunidad... Solamente tenemos una vida...
Parece que todos queremos ser felices... ¡pocos de nosotros llegamos a descubrirlo! ¿Será porque el precio a pagar es demasiado alto? El precio de La Verdadera Felicidad; es Dar... El Precio de La Verdadera Felicidad; es Compartir... El Precio de La Verdadera Felicidad; es respetar nuestro convenio con Dios... ¡Amén, Y Amén!
El autor del presente material es Rev. David Pettitt, pastor de ICM, Monterrey, México.