En Ocasiones, La Vida No Parece Justa

Sermón/Mensaje 17 de Septiembre de 1999
Pastor, David Pettitt

Primera Lectura: Filipenses 1:21-30
Lectura del Evangelio: San Mateo 20:1-16

Todo mundo parece querer lo que se merece... y cuando pensamos que no estamos recibiendo lo que nos pertenece ... nos enojamos. Esto es exactamente lo que ocurre en la parábola de esta noche.

Aquellos que fuerón contratados primero (al comienzo del día), sintieron como si hubieran sido engañados o que no fueron tratados con justicia. Después de todo, trabajaron todo el día... trabajaron aún más... y sufrieron trabajando durante lo más caluroso del día...

Y aún así, recibieron lo mismo que aquellos que solo habían trabajado las últimas horas. ¡En ocasiones, la vida no parece justa!

¡Todos los maestros y maestras parecen tener un estilo que los distingue! El amaba enseñar usando parábolas – El lograba darse a entender en cada lección, contando pequeñas historias. El se daba a quienes lo escuchaban (o inclusive a aquellos que hoy leen la Biblia) para entender que quería decir El realmente.

Las escrituras dicen, "El no hablaba a la gente más que con parábolas; después El explicaba todo a sus discípulos, pero en privado." Marcos 4:33

Los primeros contratados, se quejaban con el dueño de las tierras diciendo que ellos no sentían ser tratados con justicia. El dueño de la viña respondió: "Recibiste lo que les prometí." "Estos otros han recibido lo mismo que tu, porque elegí darles de lo que he sido bendecido."

Estos son los tres puntos que noté al estudiar esta parábola:

(#1) número uno - El dueño de las tierras seleccionaba personalmente a sus trabajadores.
(#2) número dos - Todos estaban dispuestos a trabajar.
(#3) Y número tres – todos eran tratados de igual forma.

(#1) número uno - El dueño de las tierras seleccionaba personalmente a sus trabajadores Dios nos ha creado a cada uno de nosotros por un propósito especifico y cada uno de nosotros ha recibido los dones del Espíritu Santo para cumplir este propósito. Descubrir esto, podría parecer difícil o inclusive imposible - En ocasiones, la vida no parece justa – ¡de cualquier manera, debemos ser una parte activa al responder al llamado!

- Dios es el dueño de la tierra en la viña...
- Dios es quien nos ha creado y congraciado...
- Y Dios es quien personalmente nos ha llamado a cada uno de nosotros a trabajar en el campo...

(#2) número dos - Todos estaban dispuestos a trabajar – La cosecha es mucha, pero quienes la trabajan son pocos... Y aún así, el dueño de las tierras no batallará para encontrar gente ideal que esté dispuesta a trabajar. En ocasiones es simplemente un asunto de alguien que nos pide una tarea especifica.

He descubierto con los años, que soy muy efectivo al lograr que la gente se una para hacer algo. ¿A qué crees tu que se deba? Bueno, por algo. Jamas le digo a nadie qué debe hacer... Usualmente les pregunto si estarían dispuestos a hacer algo. Además, generalmente menciono la razón de mi petición.

Como iglesia, tenemos mucho trabajo por hacer... Y hay mucha gente ideal... Como los de la parábola de esta noche, están ahí, parados, esperando que alguien los ponga a trabajar.

Y esto no es solo en nuestra iglesia... Integrar gente a los ministerios de una iglesia cristiana es la cosa mas difícil de lograr en cualquier iglesia. Esta es además la razón por que una iglesia crece o no crece.

Básicamente, yo pienso que la gente está dispuesta a participar. Pero, número uno, están esperando a que alguien les diga qué hacer. O, número dos, quieren saber lo que van ha hacer y por qué... además querrán saber a quien beneficiarán.

Durante nuestro reciente taller de Iniciativa de Crecimiento Estratégico, identificamos dos proyectos estratégicos; Uno ya lo he mencionado antes, tiene que ver con el coro. El segundo proyecto tiene que ver con integrar a los recién llegados al área de los ministerios laicos. Hay un equipo que actualmente trabaja en los detalles de este proyecto. Si tu tienes algún interés o ideas que podrían ayudar en este proceso, por favor contacta a Oscar.

Esto me lleva al punto (#3) número tres – todos eran tratados de igual forma. En teoría, esto se oye muy bien... todos son tratados de igual forma. Pero entonces, ¡En ocasiones la vida no parece justa!... Al menos esto es lo que los trabajadores que comenzaron a trabajar primero pensaron cuando llego la hora de la paga.

Ellos estaban furiosos con el dueño de las tierras cuando se dieron cuenta que los empleados que trabajaron al final no solamente recibieron su salario primero, sino que recibieron la misma paga que ellos.

Me fascina estar en reuniones o juntas en las que una persona argumenta el estar involucrado mucho más que otra. Parece ser que piensan o sienten tener mas privilegios porque han estado aquí mucho más tiempo... y han trabajado en un calor abrasador...

Este es un ejemplo más de lo que Jesús decía, "Los primeros serán los últimos, y los últimos serán los primeros." ¡En ocasiones la vida no parece justa!

No importa sí ya has aceptado a Cristo desde hace tiempo O todavía te estas esforzando en creer que el es tu salvador personal... todos y todas recibiremos la misma recompensa... todos esperamos llegar al cielo... pero, ¿Adivina que?... ¡todos los asientos en la casa son iguales!

En el cielo no hay lugares reservados para los más privilegiados O para quienes han estado sirviendo más al Señor... No importa si eres el presidente de México O el papa de la Iglesia Católica Romana, O un pordiosero en la calle mas pobre de cualquier nación del mundo... ¡Todos y todas recibiremos la misma recompensa!

La próxima vez que pienses que "!La vida no parece justa¡" espero que puedas recordar esta parábola o la explicación de este mensaje... lo importante no es lo que ocurre aquí en la tierra... lo que más cuenta es a dónde vamos.

Quiero terminar este mensaje con una pequeña historia que recibí en mi correo electrónico este Sábado pasado:

Todo estaba tan tranquilo en la iglesia... todos los rostros estaban inclinados en reverencia... El pastor terminaba el servicio con una oración y la congregación oraba en unidad, "Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre." En ese momento santo, las palabras de Malaquías vinieron a mi mente:

"¿No debemos tener todos un Padre Celestial? ¿Que Dios no nos creo a todos?" la conclusión fue obvia. Todos somos hijos del mismo "Padre, que estás en el cielo." Dios no tiene nietos; todos somos hijos e hijas de Dios. Por lo tanto, todos nosotros somos hermanos y hermanas. Todos tenemos los mismos derechos, privilegios y responsabilidades al ser parte de la familia de Dios.

A cualquier lado que los hijos e hijas de Dios vayan y cualquier cosa que hagan, Dios les ama. Cuales quiera que sean las circunstancias, este amor jamas te dejará. El amor de Dios se convierte en el modelo perfecto de amor que se muestran hermanos y hermanas en la familia de Dios.

1 Juan 3:1 " Mira cuanto nos ama, que nos ha dado a Cristo... al llamarnos hijos e hijas de Dios; y eso es lo que somos. La razón por la que el mundo no nos conoce es porque no conocen a Cristo."

Oremos: Amado Dios, Gracias por tu amor incondicional que nos has compartido libremente a cada uno de nosotros. Ayúdanos Señor, a amar a todos nuestros hermanos y hermanas como tu nos amas a nosotros. Ayúdanos a entender que tu no tienes favoritos y que cada uno de nosotros algún día recibirá la misma recompensa contigo y en tu celestial y eterno hogar. Es en el nombre de Jesús tu hijo (y nuestro hermano) todos y todos decimos confiados, !Amen¡

El autor del presente material es Rev. David Pettitt, pastor de ICM, Monterrey, México.



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