Orando con nuestros sentimientos.

"La oración es el privilegio más grande de nuestras almas, su tarea más difícil y su alegría más pura." (Autor desconocido)

Los Salmos son los lamentos de las personas durante sus luchas, errores, desilusiones, agobios y dolores de corazón. Hay lamentos y clamores de venganza en todos los Salmos. Vemos a los individuos y a las comunidades pedirle a Dios justicia, redención y venganza. Las peticiones de ayuda a Dios son tan sencillas como la palabra "¡Ayuda!" Son los lamentos de aquellos que están angustiados, enfermos, desgraciados, traicionados, abandonados, perseguidos, oprimidos, acusados falsamente, calumniados y desprestigiados por sus enemigos y por los perversos. La gente se une en oraciones comunitarias cuando ocurren desastres nacionales, derrotas, exilios y tragedias. Estas oraciones son súplicas de ayuda, donde las personas honestamente describen sus sufrimientos físicos y emocionales. Casi cada página de los Salterios está empapada de lágrimas.

"En realidad, el Salterio le da voz al sufrimiento de los sirvientes de Dios en un mundo hostil y perverso." Frecuentemente se le conoce al lamento como "la columna vertebral" de los Salmos. Personas de distintas tradiciones de fé han mojado las páginas de éste libro de oraciones durante muchos siglos y se han dado cuenta de que Dios es Dios. Dios se opone a los orgullosos y a los despiadados, por lo que él es el postremo ejecutor de la justicia. Dios conoce cada uno de nuestros actos y secretos de nuestros corazones. Dios es el Señor de los humildes, de los necesitados, de los pobres, de las viudas y viudos, de los refugiados y de los huérfanos. Dios nunca nos abandonará.

Las lágrimas son parte de nuestras vidas. Muchas personas han encontrado a Dios en sus lágrimas, en sus símbolos y en sus sentimientos, los cuales muchas veces son demasiado profundos para poderlos expresar con palabras, especialmente en tiempos de desesperación, desilusión y frustración. La Biblia está llena de llantos. Algunos ejemplos de esto pueden ser Job 16:20, Jeremías 9:1 e Isaías 16:9. Inclusive Jesús lloró. El Nuevo Testamento nos cuenta que él lloró copiosamente durante sus oraciones (Hebreos 5:7). El lloró por su bien amada ciudad, Jerusalén (Mateo 23:37). El nos enseñó que "Benditos son aquellos que se acongojan, pues serán consolados" (Mateo 5:4).

Es importante recuperar los Salmos como una herramienta para la oración. Podemos encontrar una probadita de éstos lamentos en los Salmos 13, 22, 35, 88 y 130. Son quejas y súplicas de ayuda por parte de personas indefensas y lastimadas. Son súplicas desde condiciones muy desesperantes. Estas personas hablan con Dios y nos ayudan a responderle a Dios. Aprendemos al rezar los Salmos. Los Salmos y las oraciones no siempre son fáciles, pero con el uso aprendemos a comprenderlos.

"Y clamaron al Señor en su angustia, y él los salvó de la aflicción" (Salmo 107:6,13, 19, 29).

Que cada lector encuentre ayuda y el consuelo de Dios en sus travesías espirituales a través de las oraciones. Dios observa. Dios se preocupa. Dios responde. Llorar con Dios no presenta riesgo alguno. Dios no tiene miedo de nuestros sentimientos más profundos. Dios los ama.

El autor del presente material es "Surprised by Joy (Sorprendida por la Alegría)" (surprisedbyjoy@yahoo.com). "Surprised by Joy" es una ministro Cristiana ordenada que sirve al UFMCC y que descubrió que es maravilloso estar con Dios. Es la intención y la esperanza de todos los que trabajamos en soulfoodministry.org que todos nuestros visitantes experimenten la bondad de Dios y reciban alimento espiritual para su travesía.



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