La escucha divina y total durante los retiros personales y los momentos de paz.

La sencillez del Alimento para el Alma en la vida diaria para renovarnos

11-12 de Junio de 1999

La escucha divina

Les pido que recuerden la palabra "amor." Henri Nouwen escribió, "El Amor expresa la verdad central de nuestra existencia." La voz callada, suave y gentil de Dios nos habla en silencio y en la soledad, pero también a través de la comunidad espiritual. Tilden Edwards dijo que "cada uno de nosotros es una aventura del espíritu de Dios."

¿Cómo podemos incorporar la fé y el amor en nuestras vidas diarias? Escuchando divina y totalmente el Murmullo de Dios en nuestras vidas. Alguien dijo que "Buscar a Dios es la mayor de las aventuras. Encontrar a Dios es el mayor de los logros. Enamorarse de Dios es el mayor de los romances." Podemos buscar, encontrar y amar a Dios de distintas maneras. En las Escrituras podemos experimentar el amor de Dios a través de simples prácticas de oración contemplativa y centrada. A menudo se conocen como "oraciones del corazón."

Algunas suposiciones sobre la oración (tomadas del Instituto Shalem para la Formación Espiritual)

Tres modos de orar con las Escrituras para los retiros de hoy en día

Mediante la escucha divina y total de hoy en día, podemos experimentar tres distintas formas de rezar las Escrituras para reclamar y buscar el Misterio de Amor en grupos pequeños y grandes, programando un espacio de tiempo para la soledad y la comunidad espiritual. Rezaremos las Escrituras por medio de palabras centradas, frases y sencillos movimientos del cuerpo para nuestra sesión matinal de "escucha sagrada." Por la tarde, experimentaremos oraciones de "escucha total" por medio de una lectura reverente y repetitiva (lectio divina) y un periodo de tranquilidad con el Salmo 23 para reclamar las bendiciones de la quietud y el amor en todas las situaciones de la vida. El Salmo 23 es una de las Escrituras más famosas y queridas. Cuando lo escuchamos tantas veces, a veces nos olvidamos de su poder y su significado. También lo identificamos como un Salmo de consuelo durante los servicios funerarios. El Salmo 23 fue escrito por personas reales para situaciones de la vida diaria. Terminaremos nuestras oraciones con una experiencia de visualización utilizando el Evangelio de Juan (en un folleto titulado "El Misterio del Amor".) La visualización es profunda y sencilla. Nos ofrece una labor espiritual muy profunda que puede transformar y sanar nuestras almas. Estos tres métodos nos proporcionan un remedio para nuestras almas que ha sido valorado a través de los siglos.

A veces llenamos nuestras oraciones de contenidos vanos, de intelecto, de actividades de nuestra vida y de una infinidad de palabras. De hecho, podemos escondernos de la Presencia de Dios por medio de nuestras múltiples ocupaciones. Nos volvemos demasiado ocupados y no nos alcanza el tiempo para relajarnos y reflexionar con unas cuantas palabras para experimentar las oraciones del corazón que sirven para refrescarnos, renovarnos y ayudarnos en el mayor de los romances. Ustedes se darán cuenta que en las oraciones contemplativas y centradas, menos es más..

La tranquilidad, el silencio, la soledad y la comunidad espiritual en grupos grandes y pequeños nos ayudan a reclamar parte de las prácticas espirituales de Cristo. El supo cómo descansar en Dios, como "ser" y orar con el poder de Dios y en la sencillez del alimento para el alma. El utilizó un nombre tierno, íntimo y amoroso para Dios. Aunque él nunca registró sus oraciones, a muchas personas les gusta escribir un diario, pues encuentran una práctica espiritual profunda que ha perdurado durante los años. Al escribir un diario, podemos conversar en silencio y sacar aquellos sentimientos que son demasiado profundos para decirlos con palabras, al mismo tiempo que utilizamos palabras en nuestras oraciones.

La escucha divina con nuestros cuerpos nos ayuda a desarrollar un centro interior tranquilo y a discernir Presencia de Dios

(Palabra griega que significa cuerpo: Soma. Significa la totalidad del ser; el cuerpo, las emociones, la inteligencia y la voluntad. El Soma incluye nuestros sentimientos, nuestras personalidades, nuestro espíritu y nuestras experiencias de encarnación física.)

Cristo se volvió carne. Tuvo un cuerpo y modeló su integridad en las personas. Sintió hambre, sed, alegría y experimentó todos los sentidos humanos. La Palabra, Cristo, se volvió carne y vivió entre nosotros. Nosotros también somos carne (soma) ) y debemos vivir tal como lo hizo Cristo. Julián de Norwich una vez dijo: "Así como el cuerpo está cubierto de piel...músculos...corazón...así somos nosotros, cuerpos y almas cubiertos de la Bondad de Dios."

Muchos se sorprenden cuando se enteran que orar con nuestros cuerpos imperfectos nos puede ayudar a enamorarnos más profundamente de Dios. A menudo nuestros primeros recuerdos tienen que ver con nuestros cuerpos y con sentimientos de placer o vergüenza. Nunca fuimos diseñados para vivir como personas sin cuerpo. Nuestros cuerpos nos ayudan a permanecer centrados y con los pies en la tierra. "Nuestros cuerpos son compañeros, para ser amados y escuchados con pasión y discernimiento." Durante el bien o el mal, la salud o la enfermedad, la pobreza o la riqueza, durante toda nuestra vida, permanecemos en nuestro cuerpo.

A veces nos encontramos en guerra con nuestros cuerpos. Deseamos una cara, unos ojos, una nariz o un cuerpo distinto. Nos sentimos demasiado gordos, flacos, viejos, etc. Nuestros cuerpos cargan lesiones internas que no han sanado y que afectan nuestro lado emocional. Cuando nos molestan, nos rechazan, nos critican y nos agobian, nuestros cuerpos muestran esos síntomas y reflejan una preocupación espiritual. "Nuestros sentimientos son la puerta a nuestras almas. Son nuestros amigos y nos conducen a aspectos más extensos de nosotros mismos."

La manera en la que nos relacionamos con nuestros cuerpos profundamente afecta nuestra relación con Dios y con nuestros semejantes, nuestras oraciones y nuestra vida. Si despreciamos alguna parte de nuestro cuerpo, por pequeña que ésta sea, esto daña la totalidad de nuestro ser.

Podemos experimentar poderosas oraciones corporales por medio de movimientos simbólicos de nuestro cuerpo. Las actividades como tocar un árbol, ir a caminar, acostarse en el pasto, jugar con barro y bailar pueden ser oraciones. Podemos experimentar las oraciones corporales por medio de un banquete o un periodo de ayuno. Nuestros cuerpos nos ayudan a volvernos más abiertos y disponibles para Dios. La atención a nuestros cuerpos es una parte integral de nuestras vidas espirituales. La postura, la respiración, los movimientos, los gestos, la ropa y la dieta afectan nuestras oraciones. Desarrollamos una percepción de nuestro centro interior que nos ayuda a aceptar y a discernir la Presencia Divina.

Las posturas estacionarias, tales como pararse, sentarse, arrodillarse y acostarse, nos ayudan a orar. Para poder centrarnos, podemos quitarnos los zapatos o utilizar una esquina y/o un tapete para orar. En el caso de la oración sostenida o continua, es recomendable permanecer sentado. Hay que sentarse con la espalda recta, con el cuerpo relajado y con los pies en el piso, en una silla cómoda o en una banca para poder permanecer alertas y atentos al Espíritu. Es útil permanecer quietos. El movimiento puede distraernos. "Un cuerpo inmóvil conduce a una mente inmóvil y receptiva."

Las posturas de estiramiento nos ayudan a relajarnos. Si nos estiramos cuando hacemos ejercicio, ¿por qué no hacerlo cuando oramos? Los movimientos sencillos, tales como pararnos y luego caminar con pasos lentos y deliberados en un peregrinaje espiritual, moviéndonos con gracia, nos ayudan a enfocar nuestra mente. Podemos centrarnos si tomamos unos cuantos minutos al día para relajarnos cuando manejamos el auto o cuando vamos de una cita a otra.

También nos pueden ayudar los gestos significativos tales como tocar, hacer una reverencia, sonreír, estrechar las manos, encender una vela y hacer posturas sencillas con las manos. Intenta sentarte con tus brazos y tus manos abiertas, apoyando las manos en la parte superior de tus piernas. Estos movimientos sencillos nos ayudan a unir el cuerpo y el espíritu para estar divina y totalmente presentes ante Dios en nuestras oraciones.

La escucha divina es tan sencilla como la respiración.

Existe una vieja oración que nos dice que "Dios está más cerca que nuestra respiración, más cerca que nuestras manos y pies." Respirar el viento sagrado de Dios es la forma más sencilla de centrarnos, relajarnos y permitir que el Espíritu se adentre. Al poner atención en nuestros cuerpos por medio de la respiración, el viento vitalicio de Dios puede entrar en nuestro cuerpo con cada inhalación. La forma más sencilla para centrarnos, enfocar nuestra mente y permanecer tranquilos es por medio de las oraciones de la respiración. Las oraciones de la respiración nos ayudan a escuchar a nuestros cuerpos. Respiramos, sentimos y escuchamos el latido de nuestros corazones. Al permanecer sentados en la tranquilidad y en el silencio, las oraciones de la respiración nos conectan con nuestros sentimientos más profundos y nos ayudan a volvernos reales y auténticos ante la amada presencia de Dios y ante el Espíritu tierno.

La escucha divina a través del sonido y el silencio.

"En el Comienzo fue la Palabra, el Sonido, la Vibración de Dios." El sonido forma y guía la vida. A través de la historia de la religión, se han utilizado sonidos simbólicos, tales como tambores, campanas e instrumentos musicales, para ayudarnos a rezar. Se cree que Beethoven una vez dijo que "la música es un mejor camino a Dios que las palabras." Experimentamos el poder de la vibración en la naturaleza a través del viento, la lluvia y el canto de los pájaros. Muchas comunidades espirituales en Oriente y en Occidente utilizan cánticos como parte de una experiencia de oración significativa y poderosa. Las palabras sencillas y de alta resonancia son especialmente eficaces para guiarnos del sonido al silencio utilizando sonidos como"ah" y "om." Las palabras tales como shalom, Abba, Amma, Yeshua, Adoni, santo, amén y aleluya son palabras muy sencillas que se pueden utilizar como cánticos en las oraciones centradas. Hay un gran poder espiritual en las oraciones centradas si utilizamos distintos nombres para Dios. Ghandi utilizó las oraciones centradas de la misma manera y las recomendó a sus seguidores.

El gran misterio del silencio nos conduce hacia la realidad, la tranquilidad, la apertura, la gentileza y la percepción de la Presencia de Dios. Muchos temen el silencio, por lo que se vuelven muy ruidosos por dentro para compensar sus miedos. Los faxes, los beepers, las grabadoras, los teléfonos celulares y demás interrupciones eléctricas de hoy en día nos distraen y evitan que desarrollemos la quietud de nuestro interior. A veces tenemos que dejar atrás intencionalmente esas distracciones para tener más tiempo ininterrumpido de silencio.

Muchos aspectos de la tradición contemplativa nos exhortan a confiar en el silencio. El Salmo 46:10 nos dice, "estén tranquilos y sepan que Yo soy Dios." Estar tranquilos ante Dios también es un tipo de oración. Tilden Edwards dijo, "estar quietos es la forma más pura para escuchar a Dios en el silencio."

Una palabra o frase centrada

Las palabras centradas sencillamente son vibraciones muy particulares. Pueden conducirnos hacia una presencia con Dios donde no hay palabras. Algunas personas se centran con una sola palabra. Otras se centran con una frase o con una sencilla oración de respiración. Muchos han disfrutado de una paz interior rezando la oración repetitiva de Jesús. Estas palabras y frases simbolizan el consentimiento de nuestras voluntades hacia la presencia liberadora de Dios.

Nuestros ancestros frecuentemente utilizaban una palabra o la oración de Jesús como una mantra continua. John Main enseñó éste método de oración centrada con la oración de la respiración continua utilizando la palabra griega "Marantha" (Our Lord, Come). La oración de Jesús es un poco más larga. La versión más larga dice "Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, un pecador." La versión corta dice "Jesús, piedad."

En la actualidad, los líderes de la oración centrada a menudo utilizan una palabra para centrarse, hasta que su mente se vuelve abierta, quieta y atenta a Dios. Cuando sintamos que nuestros pensamientos se desvían o se entrometen en nuestras oraciones, sólo basta con regresar a la palabra centrada para volver a obtener la paz interior. Generalmente estamos muy ocupados en nuestras vidas diarias. Nuestros pensamientos se aceleran y se confunden. Muchos sienten la necesidad de sentarse y permanecer tranquilos y callados por lo menos durante 10 minutos para alcanzar un sentimiento interior de quietud y tranquilidad y para poder centrarse. El Padre Thomas Keating es reconocido por éste método de oración centrada, al cual llama "terapia Divina."

Ya sea que utilicemos métodos antiguos o modernos para la oración centrada, éstos siguen siendo momentos y regalos que debemos valorar. En verdad es maravilloso estar con Dios.

Un sencillo ejercicio de Oración Centrada

Podemos disfrutar de un sencillo ejercicio de oración centrada utilizando el sonido para guiarnos al silencio y a la tranquilidad y escogiendo una palabra o frase para nuestra oración centrada. Respiren varias veces lenta y profundamente. Permitan que alguna pequeña palabra llegue a su mente para centrarse, pero no la forcen. Dejen que la palabra permanezca en el centro de sus mentes muy tranquilamente. Descansen en Dios. Simplemente "quédense" en su Presencia. Quedarán "sorprendidos por Dios" y por la fuerte percepción de su divina Presencia. Tilden Edwards dijo que "el sonido más fuerte y el silencio de Dios nos llevan dentro de nuestro corazón espiritual." Descansen en éstos tranquilos momentos de escucha divina.

La escucha divina y total a través de la lectura espiritual: Lectio Divina

A veces menos es más. La Lectio Divina es nuestro segundo método para orar la Escritura en el retiro de hoy. Todos podemos disfrutar de la sencillez del Alimento para el Alma por medio de la lectura divina y total. Al meditar, reflexionar y orar las escrituras, podemos experimentar el poder transformador de Dios. A veces necesitamos transformarnos a través del poder de unas cuantas palabras antes de intentar cambiar al mundo.

Si estamos completamente atentos con nuestros sentidos, podemos experimentar una lectura santa mediante el gran poder y la apertura a Dios en las oraciones. Algunos experimentan la lectura divina con unas cuántas palabras. Otras personas leen todo un capítulo de las escrituras hasta que alguna palabra les llama la atención. Ambos son métodos válidos para acercarnos y conocer a Dios. Si leemos detenida y repetidamente las escrituras, podemos reclamar el poder que éstas tienen y que frecuentemente no percibimos hasta que no las leemos varias veces. La famosa Oración del Señor y el Salmo 23 pueden resultar en una renovación personal si los leemos mediante la lectura divina y total. A veces una traducción diferente puede ayudarnos a escuchar al Espíritu de nuevas maneras.

La Lectio divina es la lectura divina de las Escrituras en cuatro etapas. No todos experimentarán las cuatro etapas, ni tampoco debemos obsesionarnos por experimentarlas todas. La lectio, su nombre común, sencillamente consiste en leer, reflexionar, orar y descansar en la Presencia por medio de la lectura divina y total. Muchas personas a través de los siglos han meditado sobre alguna palabra o frase en sus lecturas, alcanzando un momento en el que están conscientes de Dios. Basta con reflexionar sobre nuestras lecturas para darnos cuenta de lo que Dios nos dice en este momento. Las oraciones son respuestas activas a las palabras. La quietud consiste en descansar sobre la amplitud de la conciencia. Un predicador sureño una vez dijo: "Leo todo lo que puedo, pienso hasta aclarar mi mente, rezo hasta que me caliento y luego me dejo enfriar."

Macrina Wiederkehr describe la Lectio Divina (Lectura divina) en su maravilloso libro, A Tree Full of Angels (Un Arbol Lleno de Angeles) (HarperCollins Publishers).

"Imagínense en sus lecturas, leyendo los Salmos u otros pasajes bíblicos con la misma sencillez con la que nos llevamos el alimento a la boca. Si desean meditar, 'mastiquen' el pasaje. Busquen el tesoro en el pasaje. Cuando algo toque sus corazones, detengan la lectura. Dios les ha dado una palabra para albergar en sus corazones. Dénle la bienvenida. Caminen con ella. Luchen con ella. Háganle preguntas. Permitan que los nutra. Reciban sus bendiciones. Si ninguna palabra toca sus corazones, permanezcan quietos. Dios también nos habla en el silencio y en la obscuridad. Recen con sus sentimientos...regocijen...lloren...canten...griten...arrodíllense...hablen con Dios. La oración es un vínculo, un dolor y una añoranza mutua. Con la oración le damos una probadita a la vida. Una vez que hayan probado, respondan y déjense caer en los brazos del Dios viviente. Confíen. Derrítanse en Dios. Dejen de luchar. No hay más que estar en Dios. Anoten la frase que utilizaron, así como los pensamientos que deseen conservar. Lleven la frase consigo durante el día."

Otros experimentan la escucha de las escrituras sentándose a leer un pasaje y respirando mientras meditan su contenido. La oración de Jesús es un ejemplo de esto. A algunas personas les ayuda leer repetitivamente un pasaje haciendo breves pausas. Consideren utilizar distintas traducciones de la Biblia para obtener múltiples puntos de vista. Recen cada pasaje y siéntense a meditarlo.

Escucha divina y total

Un último método para rezar las escrituras consiste en escuchar con nuestra humanidad como un medio para experimentar las oraciones a través de la lectura. Escuchar con nuestra imaginación es un medio muy creativo y válido para experimentar la presencia amorosa de Dios.

El Misterio del Amor

Una experiencia de visualización con el discípulo amado y con Jesús

Henri Nouwen escribió "Ver a Cristo es ver a Dios" (Behold, the Beauty of the Lord (Observen, la Belleza del Señor)). Madeleine L'Engle ha dicho que "Jesús es el muestrario de Dios" (Glimpses of Grace: Daily Thoughts and Reflections (Vistazos de Gracia: Pensamientos y Reflexiones Diarias)). Una de las maneras más poderosas para ver a Dios y para experimentar nuestro lugar en las historias bíblicas es a través de la autovisualización en las escrituras. Los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan son maravillosos puntos de partida.

El misterio del amor de Dios hacia nosotros

Si sólo pudiéramos leer una historia en el Evangelio de Juan para demostrar el Misterio del amor de Dios hacia nosotros, bastaría con que leyéramos Juan 13: 1-17. En ésta tierna historia, reclamamos el amor y los elementos de las bendiciones bíblicas: Encontramos palabras de mucho valor y de compromiso activo para hacer realidad nuestras bendiciones en el ejemplo de Cristo lavando los pies de sus semejantes. El amado Juan narra la historia de su amado Jesús.

Es fácil visualizarnos a nosotros mismos en las escrituras después de habernos sentado tranquilamente o de haber escrito nuestros pensamientos en el diario. Simplemente lean la historia. ¡Permitan que su imaginación los transporte! Huelan, escuchen, prueben, toquen y véanse dentro de la historia. Tal vez ustedes son observadores anónimos en la multitud. ¡O tal vez participan activamente en alguno de los dramáticos milagros! Imagínense conversando con Jesús. Háganle sus preguntas. Anotes sus pensamientos, sus reflexiones y sus historias en un diario. Algunas preguntas útiles pueden ser: ¿Dónde me encuentro yo en ésta historia? ¿Qué está sucediendo? ¿Dónde se encuentra Dios? ¿Qué significa esto para mí?

Juan 13: 1-17

Juan 13: 1-17 es parte de lo que Dietrich Bonhoeffer llama la trilogía del discipulado, misma que sólo puede encontrarse en el evangelio de Juan. "El discipulado es la alegría," escribe en The Cost of Discipleship (El Costo del Discipulado). El sugiere que la profunda trilogía se concentra en los capítulos 3, 13 y 15. Estos capítulos tienen que ver con el nacimiento espiritual, el estilo de vida humilde y servil y la fé espiritual durante la opresión y la persecución.

Lean ésta historia lentamente. Permitan que penetre su imaginación. Escríbanla en su diario con sus propias palabras. Compartan sus reflexiones con los miembros de su grupo. Este alimento para el alma contemplativa ha sido disfrutado a través del tiempo y es una expresión válida de nuestra espiritualidad. Que Dios bendiga sus lecturas.

"Dios en un delantal"

Un ejemplo de esto es "Dios en un delantal," del libro Seasons of Your Heart: Prayers and Reflections (Las Estaciones de Tu Corazón: Oraciones y Reflexiones), escrito por Macrina Wiederkehr, pags. 78-80. También se encuentra en el libro de Ann Kulp, titulado Spirit Windows: a Handbook of Spiritual Growth Resources for Leaders (Ventanas del Espíritu: Un Manual con Recursos de Crecimiento Espiritual para Líderes), pags. 50-51.

"Intenta imaginarte ésta escena. Estás sentado en la mesa con Jesús y sus amigos la noche antes de su muerte. Se apodera ti una aflicción que te confunde. Aún así, tu corazón se llena de una esperanza misteriosa. Repentinamente, Jesús se encuentra enfrente de ti. Te mira a los ojos e inmediatamente te percatas de tu gran valor.

La cena fue especial esa noche. Se percibía una pesadez y una divinidad en el aire. Nadie podía explicarlo. Era una noche sagrada, pero al mismo tiempo triste. Estábamos reunidos alrededor de la mesa, disfrutando de esos alimentos santos y solemnes, sintiendo cómo si esa fuera la cena más importante de nuestras vidas. Estábamos viviendo justo en el corazón del misterio. Aunque la noche era obscura, había un sentimiento esperanzador que pronosticaba la conquista de algo muy perverso. Y de repente, el Amado nos sorprendió a todos. Se levantó de la mesa y se puso un delantal. ¿Se pueden imaginar cómo nos sentimos todos? ¡Dios en un delantal! Todos experimentamos un sentimiento de ternura cuando El hizo una reverencia ante nosotros. Se arrodilló y dijo, "Lavaré sus pies porque Yo los amo." Dios en un delantal, arrodillado. No podía creer lo que mis ojos estaban observando. Me dio mucha pena hasta que sus ojos se encontraron con los míos. Entonces me percaté de mi propio valor. El tocó mis pies. Los sostuvo con sus fuertes manos cafés. Los lavó. Todavía puedo sentir el agua. Todavía puedo sentir sus manos. Todavía me acuerdo de su mirada. Luego me entregó la toalla y me dijo, "Así como yo he hecho, tú debes hacer." Aprende a hacer reverencias. Aprende a arrodillarte. Permite que tu ternura se contagia hacia tus semejantes. Lava sus pies, no porque tengas que hacerlo, sino porque quieras hacerlo. "Hay tantos pies que lavar," me dije a mí mismo. "No," escuché la voz de Dios. "Sólo están mis pies. Lo que le hagas a ellos, me lo harás a mí."

Resumen y Bendición

A medida que terminamos nuestro retiro, recuerden que deben estar atentos al Murmullo de Dios en cada aspecto de sus vidas. Recuerden, Dios está más cerca de nosotros que nuestra propia respiración. Dios está más cerca que nuestras manos y nuestros pies. Reclamen las escrituras como un lugar sagrado y privilegiado para encontrarse con Dios. Dios quiere regocijarnos en nuestras oraciones. Recuerden permanecer quietos y reclamar el silencio para su renovación espiritual. ¡Recuerden respirar! Respiren el Espíritu de Dios. Respiren profundamente. Respiren lentamente. Respiren frecuentemente. Respiren bien. Respiren el Aliento de Dios en todos los lugares donde vayan. Que las bendiciones de Cristo y la bondad de la Presencia de Dios estén con ustedes siempre, en cada respiro y por todos los días de sus vidas. Amén.



El autor del presente material es "Surprised by Joy (Sorprendida por la Alegría)" (surprisedbyjoy@yahoo.com). "Surprised by Joy" es una ministro Cristiana ordenada que sirve al UFMCC y que descubrió que es maravilloso estar con Dios. Es la intención y la esperanza de todos los que trabajamos en soulfoodministry.org que todos nuestros visitantes experimenten la bondad de Dios y reciban alimento espiritual para su travesía.



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