Los ojos de Dios observan al gorrión.
"¿No se vende un par de pájaros por muy poco dinero? Y sin embargo ni uno de ellos cae en tierra sin que lo permita el Padre celestial. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. No teman, pues ustedes valen más que todos los pájaros." Mateo 10:29-31.
Hace algunos años, yo estaba en servicio a bordo de un buque de la Marina. Nos encontrábamos a varias millas de distancia de la tierra, en un océano lejano de nuestros hogares. Un día me percaté de que varios marineros estaban jugando y aventando un objeto en el aire. Cuando se dieron cuenta que yo me aproximaba, ellos trataron de esconder el objeto con el que estaban jugando. Les pedí que me mostraran ese objeto. Era un gorrión. Ese pequeño pájaro había volado a miles de millas de su hogar. Estaba exhausto y había aterrizado en el buque. Los crueles marineros atormentaban a la pequeña criatura. Estaban a punto de aventarla al océano para que se ahogara.
De mala gana, los marineros me dieron el gorrión. Lo llevé a la enfermería, donde un amable médico me ayudó a encontrar una caja para acostar al pájaro. Forramos la caja con algodón suave y colocamos un poco de agua y de alimento cerca del gorrión y en un lugar tranquilo para que pudiera morir sin ser molestado. Algunas personas a bordo del buque se burlaron de nuestra preocupación por la pequeña criatura. Pero el médico y yo sabíamos que "en Dios, todos son sagrados." Inclusive éste pequeño pájaro era valorado por un Creador celestial. El corazón de Dios está lleno de amor para todas las criaturas, sean "grandes o pequeñas."
El gorrión se murió varias horas después. El médico se me acercó tímidamente y me dijo, "¿Podríamos celebrar un pequeño servicio para el pájaro? ¿Sólo tú y yo? Me entristece que el pájaro haya muerto." Sin hacer ruido nos dirigimos a la parte trasera del buque. Leí un servicio memorial para los entierros en el mar. Depositamos los restos del pequeño pájaro en el mar. Varios marineros se burlaron de nuestra compasión. Pero el médico y yo comprendimos que Dios se preocupa y se acongoja con nosotros cuando se pierde una vida. Inclusive los pequeños pájaros significan mucho para Dios.
Dios supo que el pequeño pájaro estaba exhausto y que no podía regresar a la seguridad de su nido. Dios supo que fue atormentado por los marineros. Dios proporcionó un lugar cálido y tranquilo para que el pequeño pájaro pudiera morir en paz. Dios lo vio, se preocupó y ayudó al pequeño pájaro. Un pequeño pájaro significó mucho para el Santísimo.
Lo mismo nos ha dicho Jesús. Jesús también dijo, "Fíjense en las aves del cielo; ni siembran ni cosechan ni guardan en graneros, y sin embargo el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? ¿Quién de ustedes, por más que lo intente, puede añadir una sola hora a su vida?" (Mt. 6: 26-27)
Querido lector, todos somos preciados ante Dios. Dios nos cuidará. Los ojos de Dios observan al gorrión. Los ojos de Dios nos observan con ternura. El corazón de Dios late con amor. Dios nos valora y nos ama más allá de nuestra comprensión.
Que el amor y la bondad tierna de Dios bendiga sus vidas.
El autor del presente material es "Surprised by Joy (Sorprendida por la Alegría)" (surprisedbyjoy@yahoo.com). "Surprised by Joy" es una ministro Cristiana ordenada que sirve al UFMCC y que descubrió que es maravilloso estar con Dios. Es la intención y la esperanza de todos los que trabajamos en soulfoodministry.org que todos nuestros visitantes experimenten la bondad de Dios y reciban alimento espiritual para su travesía.